A veces tenemos una imagen muy estereotipada de cómo es una víctima. Solemos pensar que a nosotras no nos pasará, ya sea por nuestros conocimientos, nuestra autoestima o por conocer las técnicas de manipulación que se utilizan, pero lo cierto es que saber la teoría no evita ser víctima de una relación tóxica.
Esto le ocurrió a Lara Ferreiro, actual psicóloga y sexóloga de 38 años, quien el próximo 11 de febrero impartirá una charla en A Coruña. Ferreiro afirma que, a sus 22 años, pese a "tener una autoestima de hierro" y unos padres que "le han querido", cayó. Como ella misma afirma, "todas podemos caer". De hecho, resulta hasta cruel pensar que no podría pasarnos, porque no es más que una forma de autoinculparnos por algo que ocurrió sin darnos cuenta.
Principales técnicas de manipulación
Hablar de relaciones tóxicas no es hablar de debilidad, sino de conciencia emocional. Muchas personas viven atrapadas en vínculos que les hacen daño, de los que no saben salir y ni siquiera ponerles nombre. Por eso, identificar las señales y entender los mecanismos que tienen lugar en este tipo de relaciones es el primer paso para salir de ellas.
En conversación con la psicóloga y sexóloga Lara Ferreiro, queda claro que el primer identificador está dentro de una misma: el termómetro emocional. "Lo primero de todo es cómo te hace sentir. Si te hace sentir mal, si a tus amigos no les gusta, si estás infeliz, deprimida, no te sientes bien... El termómetro emocional son las emociones, no fallan", explica.
Cuando una relación empieza a apagar la alegría, a generar tristeza, ansiedad o una sensación de malestar, ese termómetro emocional ya está avisando. No hace falta que exista un conflicto: basta con sentirte pequeña, menos que tu pareja. Si le sumamos las técnicas de manipulación emocional que se utilizan, tu autoestima se mina poco a poco, sin darte cuenta.
Lara nos ha hablado sobre estas técnicas de manipulación que se suelen llevar a cabo en este tipo de relaciones. Una de las más comunes es la luz de gas o gaslighting, que busca hacer que la víctima dude de su percepción real. Una técnica "bastante habitual", indica.
Consiste en hacerte creer que todo lo que ves y oyes es fruto de tu imaginación, incluso aunque tengas pruebas evidentes, hasta tal punto de hacerte dudar de ti misma. La persona manipuladora niega, minimiza o ridiculiza lo que ocurre, hasta que quien sufre la relación empieza a preguntarse si el problema es de ella.
Un gran ejemplo para entender esto lo tenemos en la película Gaslight (1944), con la que Ingrid Bergman ganó el Oscar a Mejor Actriz.
Otra estrategia devastadora es la culpabilización inversa. "Tú tienes la culpa de absolutamente todo, me pones muy nervioso y por eso te grito". Ferreiro nos ha compartido casos extremos en los que, incluso descubriendo una infidelidad, la víctima es la que acaba pidiendo perdón.
También aparece el castigo del silencio o ley del hielo, una forma de control emocional que busca someter mediante una retirada de afecto. No se grita, no se discute, pero se retira la palabra para forzar una conducta. Te pide que hagas algo que no quieres, y lo haces, porque si no aparecerá el famoso "no pasa nada", pero sí que pasa, y tú lo sabes.
A esto se suman dinámicas como el ghosting, "desaparecer a lo fantasma, súper cruel", el benching o el pocketing, donde no existe un compromiso real y se mantiene a la persona "en reserva", muchas veces ocultándola del entorno. "No te presenta a sus familiares, a sus amigos... Te oculta porque muchas veces suelen tener más personas", explica Lara.
Cómo salir de una relación tóxica
Salir de una relación así no es fácil, porque estas dinámicas generan una fuerte adicción emocional. "Las relaciones tóxicas funcionan exactamente igual como cuando te enganchas a las drogas", señala Lara Ferreiro.
El primer paso es identificar y aceptar que la persona no va a cambiar. Aferrarse a la idea de "con el tiempo cambiará" solo alarga tu sufrimiento. Ferreiro insiste en algo clave: hacer el duelo. "Hay muchas mujeres que no lo hacen y se acaban enganchando, como no quieren sufrir, al primer hombre que ven".
Para ayudar en el proceso, recomienda herramientas muy concretas: escribir "la lista del terror", con todo el daño vivido, contar con un "ángel de la ruptura", ese 'amiga, date cuenta', que todas necesitamos en algún momento, de quien siempre te va a apoyar, y aplicar contacto cero. "Yo hablo de consumo 0, porque lo veo como una adicción emocional", comenta.
La reconstrucción personal pasa inevitablemente por la autoestima. "Es muy importante para la autoestima el cómo te cuentas las cosas, porque ellos ya se encargan de manipularte", explica. "El tema de las atribuciones es crucial para salir de ahí. No pensar que es por ti".
Es fundamental entender que no es culpa tuya y que cualquiera de nosotras puede caer. "Cualquier mujer puede ser víctima de una relación tóxica en un momento de vulnerabilidad". Y lo recalca: "Todas podemos caer, todas".
Además, existe cierta importancia en revisar las heridas de la infancia, porque muchas veces repetimos ciertos patrones aprendidos sin darnos cuenta. "Si tu padre te ha criticado y tu madre te ha abandonado, tú vas a entender que eso es amor. Hasta que no rompas el ciclo de la infancia, seguirás repitiendo el patrón", explica la experta.
Por supuesto, pedir ayuda profesional es algo importantísimo en todo este proceso, porque por mucho que se quiera salir de ahí, no siempre se tienen las herramientas para conseguirlo.
Entender todo esto no solo ayuda a salir de una relación tóxica, sino a no volver a entrar en otra. Precisamente este será el eje central de la charla que Lara Ferreiro impartirá el próximo 11 de febrero a las 19:30 horas en el Auditorio Sede Afundación, en el Cantón Grande de A Coruña: un espacio en el que sentirte segura y sanar las heridas.
