Alrededor del 25% de los españoles vive de alquiler, según un estudio de Fotocasa. Los elevados precios de la vivienda, junto con la falta de acceso a la compra, hacen que vivir de alquiler, pese al incremento de los precios, sea la única opción viable para muchas personas.
La Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) regula las normas generales de los contratos de arrendamientos, como la duración de los contratos, la renta, las fianzas y las prórrogas, entre otros derechos y obligaciones.
Qué ocurre si tengo un piso alquilado y el propietario decide venderlo
Más allá de las situaciones típicas relacionadas con desperfectos o la devolución de la fianza, la LAU responde a otras cuestiones de interés, como qué ocurre si tengo un piso alquilado y el propietario decide venderlo. ¿Tengo que marchar de inmediato?
El artículo 14 de la citada Ley regula la subrogación del comprador y fija los límites para que los contratos sigan vigentes tras la venta. "Esta norma se ha convertido en una garantía esencial de estabilidad para miles de arrendatarios", señala Jesús Prieto, colaborador de Idealista News.
"El adquirente de una vivienda arrendada quedará subrogado en los derechos y obligaciones del arrendador durante los cinco primeros años de vigencia del contrato, o siete años si el arrendador anterior fuese una persona jurídica", dice el texto.
De tal forma, si el contrato de arrendamiento está inscrito en el Registro de la Propiedad o si la vivienda en alquiler está sujeta a una hipoteca y el propietario no puede hacerle frente, tendrá que respetar la duración del contrato. De lo contrario, podrá finalizar el contrato anticipadamente.
"En este caso, el vendedor tendrá que indemnizar al arrendatario con una mensualidad de la renta vigente por cada año del contrato que exceda esos cinco o siete años", explica Jesús Prieto.
Previa a la venta del inmueble, el propietario deberá notificarlo al inquilino con al menos 30 días de antelación para que pueda ejercer su derecho de tanteo, ya que el artículo 25 de la LAU prevé el mecanismo del derecho de adquisición preferente.
El propietario, por otro lado, debe comunicar a los interesados que la vivienda tiene un contrato de alquiler vigente. "El comprador debe saber que compra con inquilino y, si bien eso le permite obtener una renta inmediata, también debe cumplir las normas marcadas en el contrato", según Foro Consultores.
En definitiva, la LAU no impone restricciones legales para poner en venta un piso alquilado. No obstante, es necesario cumplir con la ley y analizar las circunstancias concretas de cada situación antes de tomar cualquier decisión.
