En la periferia de A Coruña, al borde de la entrada en Oleiros a través del puente de A Pasaxe, hay un pequeño barrio entre vías de alta capacidad al que rodean obras y presentes y futuros proyectos inmobiliarios. En el vértice donde confluyen las avenidas de A Pasaxe y Alfonso Molina está Pedralonga.
En el rincón de estos terrenos, en Pedro Fernández, se urbanizan parcelas para dos promociones inmobiliarias que no estarán acabadas hasta 2027 según las previsiones, aunque aún no hay nada edificado. Una se la cedió el Concello a la Xunta para levantar 30 viviendas protegidas; la otra, con 43 pisos, la ejecuta la inmobiliaria de la antigua Sareb.
En el propio ámbito de Pedralonga, frente a las instalaciones de Down Coruña, las máquinas trabajan desde hace justo un año en las parcelas destinadas por la Xunta para reubicar a las familias de Eirís expropiadas por la ampliación del CHUAC, entre la avenida de A Pasaxe y la de Pedralonga-Montserrat.
Obras en la zona de Pedralonga donde se recolocarán a los expropiados de Eirís por el Novo CHUAC.
Enfrente, en la antigua fábrica de armas, continuarán trabajos de reforma o adaptación de naves dedicadas a los próximos proyectos tecnológicos de la Cidade das TIC, cuya concesión demanial acaba de ser transferida de la Universidade da Coruña al Ayuntamiento.
Y entre el parque tecnológico y Xuxán, en Monte Mero, en 2027 o 2028 comenzará otra urbanización, la prevista para acoger la construcción de unas 4.000 viviendas impulsadas por la Xunta de Galicia, también con expropiados afectados. En todo este entorno, ¿qué le espera en el futuro próximo al núcleo de Pedralonga, propiamente?
Coger el coche para hacer la compra
Para esta pregunta no encuentra respuesta el vecindario, "avejentado" y "cada vez más reducido", señala Jacqueline Suárez, responsable de la confitería Chaná, uno de los poquísimos negocios que hay entre la avenida de Montserrat y Alfonso Molina, los extremos que comprenden la zona de Pedralonga.
Obras de urbanización en Pedro Fernández, junto a Pedralonga, donde se proyectan dos edificios de viviendas.
"No hay mucho que ofrecer y no hay nada adonde ir", resume María José López, presidenta de la asociación vecinal desde 2016 y residente de toda la vida que, pese a la escasez de servicios, está "encantada" de vivir en Pedralonga y del "trato de tú a tú" que une a los vecinos.
Esta mujer sufre en primera persona la expropiación, ya que perderá su vivienda por el desarrollo del polígono de Monte Mero y se pregunta "qué servicios se van a encontrar las familias que vengan a vivir a la zona" (en Pedro Fernández, los expropiados de Eirís por el nuevo hospital y los futuros habitantes de Monte Mero).
Acceso hacia Pedralonga desde el ámbito de los expropiados de Eirís.
"No hay cerca un sitio al que ir a comprar el pan o coger lotería. Tienes que coger el coche para ir a Alcampo o a Carrefour o a Xuxán. El centro de salud es el de Matogrande, también necesitas coche. Y solo pasa una línea de bus", radiografía López.
¿Más expropiaciones?
Además de Chaná, Eclipse y Casa Pilar representan la hostelería del barrio, donde también hay un centro de formación policial y una firma de seguridad laboral. El resto son bloques de viviendas y casas unifamiliares, gran parte de ellas cerradas y deterioradas; alguna tiene el anuncio de su venta.
Algún "espabilado" empresario se ha apresurado, quizá alentado por la futura actividad inmobiliaria en Pedralonga, a preguntar en Chaná y a otros vecinos por la propiedad de esas viviendas abandonadas.
Casas deterioradas o en venta en Pedralonga.
"Desde que la Xunta anunció lo de Monte Mero vino una persona interesada a preguntar por las casas viejas", asegura Suárez. "Pero ofreciendo muy poco por ellas. Parte de estas casas son heredadas y los dueños no quieren vender. La mayoría llevan tiempo vacías y necesitan una reforma que es muy cara, así que nadie quiere invertir y ahí siguen cerradas”, explica la presidenta vecinal.
Solo una acera ampliada y renovada (la de la derecha en dirección a Eirís), aún sin terminar, da señales visibles de cambio en Pedralonga, entre el Oncológico y el acceso a la zona reservada para los expropiados por el CHUAC, por lo que podría formar parte de la obra de urbanización en ese ámbito.
La vida tranquila en Pedralonga parece aguardar por mejoras, o al menos nuevos servicios, que no llegan. Si el plan de barrios del Gobierno municipal, hasta 2027 y con 125 millones de inversión, comprende todos los distritos de la ciudad, debería llegar hasta aquí, donde ya se anunciaron intervenciones en el entorno y mejora de servicios cuando la Cidade das TIC empezó hace años sus obras principales. Por ellas esperan aún los vecinos.
