La compañía Endesa ha iniciado este martes oficialmente el derribo del Parque de Carbones de la central térmica de As Pontes, una estructura monumental que hasta ahora se alzaba como el mayor espacio cubierto diáfano de España y el segundo de todo el mundo. Este hecho supone una transformación histórica en el paisaje industrial de Galicia.
Según ha informado Europa Press, las máquinas de la empresa Lezama, adjudicataria del proyecto de desmantelamiento, han comenzado los trabajos de destrucción de los primeros arcos de esta infraestructura. Este movimiento supone el principio del fin para un símbolo que ha definido el perfil de la comarca del Eume durante décadas y que representaba el corazón del almacenamiento de mineral para la central.
El Parque de Carbones no era solo una pieza operativa, sino una referencia de la ingeniería industrial. Su diseño permitía albergar toneladas de carbón bajo una cubierta sin pilares intermedios, una proeza técnica que lo situó en la vanguardia global. Sin embargo, tras el cierre definitivo de la térmica y el avance hacia un modelo energético libre de carbón, la estructura ha pasado de ser estratégica a ser prescindible.
Hoja de ruta
La demolición se encuadra dentro del plan integral de desmantelamiento que Endesa ejecuta en la planta. Los trabajos están siendo liderados por especialistas en grandes estructuras para garantizar la seguridad. Se espera que gran parte de los materiales metálicos y áridos sean reciclados tras la demolición.
Este derribo es el paso previo a la liberación de los terrenos para futuros proyectos. Con la caída de los primeros arcos, As Pontes despide a una parte fundamental de su memoria obrera e industrial, cerrando un capítulo que comenzó en la década de los 70.
