Si usted presta atención a los detalles, cuando vaya a un aeropuerto español fíjese en el uniforme que viste el personal de los mostradores de facturación y la zona de embarque y los trabajadores de coordinación. Llevan pantalones y chaquetas azul cobalto que no se ven en otras terminales del país. Son nuevos. Los ha diseñado una empresa textil de A Coruña: Etiem, con fábrica en el polígono de Sabón (Arteixo).
Más de 38.000 prendas que vestirán unos 3.000 empleados en 36 aeropuertos de España. Una operación a gran escala que es fruto de un acuerdo con South Europe Ground Services (South), la filial de asistencia en tierra de uno de los mayores grupos de aerolíneas del mundo, IAG, y que supone para Etiem un relevante "punto de inflexión" para su actividad.
En su fábrica de Sabón, Javier Cañás Caramelo describe con detalle cómo se han diseñado estos uniformes, con sus camisas blancas, chalecos de punto y acolchados, cinturones, abrigos, corbatas y pañoletas para 17 tallas (de la 4XS a la 7XL).
Cañás muestra prendas para personal aeroportuario en un busto en la fábrica de Etiem en Sabón (Arteixo).
Sus explicaciones son precisas, transmiten sencillez y seguridad, condiciones que definen también la forma de trabajar de Etiem, cuyo origen se encuentra en el segundo apellido de su fundador.
Gran parte de la plantilla de Etiem proviene de Caramelo, otra compañía textil coruñesa fundada por Cañás y un tío suyo en 1969. En 2004 nació Etiem de la mano de dos hijas y dos yernos de Javier, que se incorporó en 2006, con el traslado desde una nave en Pocomaco a la fábrica que se construía en Sabón. "Entré como asesor para dos días a la semana y terminé haciendo de todo".
Moda masculina y femenina, después complementos; mucho traje y vestido para ceremonias, con cinturón y zapatos. "Poco a poco, como debe ser, y hasta hoy". Hasta sumar uniformes de empresa, "ropa de trabajo, el traje para estar al frente de la atención al público".
Un color azul único
Gadis viste ropa de Etiem, la Compañía de Tranvías de A Coruña también. Ahora la ha estrenado el personal de tierra de 36 aeropuertos españoles gracias a una colaboración con South que arrancó hace dos años.
"Le doy mucha importancia a esta relación porque nunca habíamos hecho un trabajo igual y porque a raíz de ello, ya desde el año pasado, otras empresas, como cadenas que tienen hoteles de lujo y una compañía aérea, nos han hecho peticiones para sus uniformes", cuenta Javier Cañás. "Hace 20 años no pensábamos que podríamos dedicarnos a esta línea de trabajo, pero es un negocio más".
Javier Cañás en la fábrica de Etiem.
"Desde el inicio ha sido un proceso muy gratificante que no habría sido posible sin la colaboración y la profesionalidad de Etiem", ha destacado estos días el CEO de South, Miguel Ángel Gimeno, al informar del estreno de los uniformes.
"No verás este color azul en ningún aeropuerto del mundo", asegura Cañás, que destaca que las prendas, tras muchas pruebas de patronaje y vestimenta durante un año con plantilla de Etiem, de South y de los aeropuertos, "son muy cómodas para la funcionalidad del trabajador, de tejido elástico".
Pruebas de diseños en el área de patronaje de la nave de Etiem en Sabón (Arteixo).
"Ofrecimos varias propuestas a las personas que participaron y se formaron dos equipos, el de gustos clásicos y el de gustos modernos. En el resultado final había algo en común: la comodidad. A partir de ahí fuimos aportando detalles: los largos, los botones, el color del vivo, el diseño de los bolsillos... Ha sido una satisfacción, ha quedado todo bien", explica el dueño de Etiem.
La vocación textil
En la fábrica de Etiem en Sabón, a apenas 300 metros de la sede central y las naves logísticas del gigante Inditex, la ropa se fabrica por vocación. "Nací para dedicarme al textil", admite Cañás, hijo de una profesora de corte y confección, sobrino de vendedores.
Zonas de planchado y almacenaje en la nave textil de Etiem.
"Me gustaba ayudarles a colocar las colecciones. Mi primer trabajo fue salir a vender con un tío mío prendas de otras firmas, el 7 de enero de 1967", hace memoria. "No quise hacer otra cosa. A los 20 años ya viajaba por toda España vendiendo. Y eso, viajar y escuchar a los comerciantes, fue lo que me dio conocimientos y experiencia".
Si con Caramelo "a toda España le gustó vestir con sencillez y comodidad ropa que le sentara bien", dice Cañás, en la planta industrial de Etiem se respira esa filosofía funcional.
Tejidos para muestras de ropa en la fábrica de Etiem.
Los diseños se estudian, dibujan y prueban en el área de patronaje, que conecta con la fábrica donde las costureras cosen, los operarios controlan el almacén de miles de referencias (botones, hilo, cremalleras, rollos de tela) y las máquinas imprimen, cortan y planchan. La cadena de montaje y talento que convierte a A Coruña, con Etiem y otros referentes textiles, en foco mundial de moda.
