Publicada

Los proyectos industriales se conciben a largo plazo y se cocinan a fuego lento. El sector eólico puede contarlo con no pocos ejemplos de iniciativas energéticas en tierra y mar que las tramitaciones administrativas o las decisiones judiciales retrasan. Imposible acertar con los plazos.

El plan de Resonac en A Coruña para construir en el polígono de Agrela una planta piloto de fabricación de grafito para coches eléctricos es otro largo y complejo proyecto en marcha que al arrancar 2026 ha recibido un nuevo impulso: la autorización municipal para el derribo de instalaciones que en el pasado ocupó Alu Ibérica.

Este paso es uno más de un proceso que a finales de 2024 tuvo otro movimiento relevante, la concesión de la licencia para reformar la nave en la que se ubicará la planta experimental de grafito, cuyas obras comenzaron hace meses y "avanzan bien", según fuentes de la empresa, que no dan plazos.

La compañía japonesa Resonac compró en 2023 la parcela de la antigua fábrica de Alcoa y Alu Ibérica y a comienzos de 2024 anunció una inversión de 10 millones de euros para la puesta en marcha de la planta piloto de grafito de baterías para vehículos eléctricos. La viabilidad del plan ya se estudiaba en 2022, cuando la multinacional nipona era conocida con el nombre de Showa Denko.

Vista aérea de las instalaciones de Resonac en Agrela. Google Earth

Dos años después, Resonac, tras superar periodos de análisis de viabilidad técnica, obtuvo el permiso municipal para construir esa nueva planta en la parcela que ocupa en Agrela. Las obras, ya iniciadas, son largas y complicadas, requieren maquinaria específica no existente previamente que ha de adaptarse a las necesidades productivas de la empresa, circunstancia que "alarga los tiempos".

Futura viabilidad técnica y económica

Una vez concluya la construcción de esta planta, en ella se comprobará cómo de viable técnica y económicamente es la fabricación de grafito destinado a baterías de vehículos eléctricos. Esta fase de investigación, explican las fuentes consultadas, servirá para determinar si la actividad industrial allí desarrollada permite la implantación de negocio comercial.

En caso afirmativo, parte de los más de 150.000 metros cuadrados de las antiguas instalaciones de Alu Ibérica se aprovecharán para trabajos de las fases siguientes a la construcción de la planta de grafito, que de momento es un proyecto piloto.

El plan de Resonac en su fase inicial, es decir el desarrollo de la planta experimental, cuenta con una inversión de 10 millones. La nave utilizada tiene once metros de altura y 10.000 metros cuadrados de superficie.

Si el proyecto avanza y la compañía concluye que se puede fabricar y distribuir un producto adecuado, para lo que se analizarán factores de mercado y medioambientales, las demás instalaciones de la parcela serán adaptadas con trabajos que incluyen intervenciones en otras naves existentes o demoliciones. La inversión, según apuntó la alcaldesa de A Coruña la semana pasada al informar de la licencia concedida, supone 5,5 millones de euros.

Interior de la planta de producción de Resonac en A Coruña.

Si ya es complicado determinar plazos para las obras actuales, igualmente difícil es establecer previsiones temporales para más adelante, señalan las fuentes, que además dependerán de las conclusiones que salgan del estudio de la viabilidad económica y técnica de la planta piloto de grafito.

En el caso de que Resonac cubriese más etapas a continuación del proyecto experimental, la inversión y los empleos se incrementarían notablemente.

Proyectos verdes en fase de espera

Resonac fabrica en A Coruña electrodos de grafito para hornos de arco eléctrico, que sustituyen a los antiguos altos hornos para hacer acero. Además de la ampliación de su actividad con la planta piloto de grafito para coches eléctricos, proyecta la construcción, en colaboración con Ignis, de otra planta para abastecer a sus factorías de hidrógeno creado con energías renovables, es decir, hidrógeno verde.

En un principio estaba previsto que esta instalación se ubicase en la zona oeste del complejo industrial de Resonac, pero la decisión final no la ha confirmado la filial con la que Ignis impulsa este proyecto, Armonia Green Galicia.

El objeto de este plan, que forma parte del Valle del Hidrógeno de A Coruña, es conducir el producto generado en Agrela (u otra localización) a una futura fábrica en la dársena del puerto exterior de A Coruña en punta Langosteira para sintetizar amoníaco verde, una iniciativa para la que ha obtenido fondos Next Generation.

Pero estos y otros proyectos vinculados a las energías renovables en A Coruña y su entorno, parte de ellos incluidos en la estrategia industrial Green Port, están atascados a la espera de que el Estado tramite las adjudicaciones de superficie y garantice el acceso a la energía. Alguna iniciativa, como la de Blackstone, ha desistido de instalarse en el puerto exterior coruñés, pero otras siguen a la espera o han presentado nuevas solicitudes de concesión.