Publicada

Los escaparates vacíos llaman más la atención en la Plaza de Lugo que en cualquier otro punto de A Coruña. Quizás porque cuesta imaginar que en una de las calles más transitadas de la ciudad, rodeada de firmas nacionales e internacionales, pueda sobrar espacio para alguien.

Sin embargo, en apenas unas semanas, dos locales han bajado la persiana en el tramo más cotizado del entorno del mercado. Primero fue una la perfumería Avenida. Después, Pronovias. A ellos se suma otro bajo disponible en uno de los laterales de la plaza, entre Joyería Calvo y Óptica Castro. Así como otros justo enfrente que forman parte del mercado.

La imagen contrasta con la actividad que se vive cada día en una zona donde conviven nombres como Bimba y Lola, Mango, Women'secret, Purificación García o Parfois. Justo enfrente, además, Inditex ocupa posiciones estratégicas con Bershka, Pull&Bear o Stradivarius, mientras Fnac completa una de las esquinas con mayor tránsito comercial de la ciudad. Sin pasar por alto la tienda de Zara de la calle Compostela

Pero quienes llevan décadas observando la evolución del entorno aseguran que la explicación va mucho más allá de un simple cierre.

"Yo creo que Inditex se aprovechó de una situación inmejorable de la ciudad", explica Rodrigo Liste, de la inmobiliaria Rías Altas, instalada en la Plaza de Lugo mucho antes de que llegaran las grandes cadenas. "Es un punto neurálgico del Ensanche y una de las mejores plazas de abastos de España. Aquí viene gente de fuera a comprar. Lo que tiene valor no es solo la ropa. Lo que tiene valor es la plaza".

Lado peatonal de la plaza de Lugo de A Coruña, con hostelería y comercio. Quincemil

Liste recuerda una época en la que el entorno tenía poco que ver con la actual concentración de marcas. La transformación llegó con la reforma integral del mercado, la construcción del aparcamiento subterráneo y el desembarco progresivo de operadores nacionales.

"Entre la reforma de la plaza e Inditex lo han bordado. Es una mezcla muy buena", resume.

Interés por las cadenas nacionales e internacionales

La consecuencia fue la creación de algo parecido a un escaparate comercial al aire libre. No exactamente un centro comercial, matiza Liste, sino un espacio donde la actividad diaria del mercado genera un flujo constante de personas que después terminan recorriendo las tiendas que lo rodean.

Esa condición de escaparate también ha cambiado el perfil de los negocios que buscan instalarse allí.

"Todo son cadenas nacionales e internacionales. Coruña, Plaza de Lugo y calle Compostela son un escaparate", afirma.

Precios que alcanzan los 15.000 euros al mes

Pero ocupar un local en la zona no está al alcance de cualquiera. "Colocarse en Plaza de Lugo no es para todo el mundo", advierte.

Un local vacío en la plaza de Lugo Quincemil

Los precios ayudan a entenderlo. Según calcula Liste, una esquina privilegiada puede alcanzar alquileres cercanos a los 15.000 euros mensuales. Las ubicaciones situadas frente a grandes operadores como Pull&Bear o junto a firmas históricas como Joyería Calvo multiplican su valor por el enorme flujo de peatones que registran cada día.

Alrededores de la plaza

Por eso, los cierres no siempre responden a una pérdida de atractivo del entorno. En muchos casos obedecen a estrategias empresariales, cambios de marca o reorganizaciones internas. Lo que ocurre después suele ser casi tan rápido como la marcha.

La calle Betanzos es un ejemplo reciente. El cierre de Kaótico apenas dejó tiempo para acostumbrarse al escaparate vacío. Poco después, Bimani ocupaba su lugar con una propuesta orientada a un público similar al de otras firmas de moda elegante presentes en la zona.

Licitación de puestos en el mercado: más accesible

Mientras tanto, el propio mercado continúa buscando nuevos inquilinos. El Concello sacó este año a concurso 28 puestos vacíos, entre locales exteriores y espacios distribuidos en las distintas plantas del edificio. Según fuentes municipales, el proceso despertó un importante interés y actualmente se encuentra en fase de adjudicación.

Puestos vacíos en la plaza de Lugo Quincemil

Las condiciones poco tienen que ver con las cifras que se manejan en el exterior. Los precios de salida oscilaban entre los 18 y los 210 euros mensuales, con el objetivo de atraer nuevos proyectos vinculados al comercio de proximidad y a la actividad tradicional del mercado.

Quizás ahí reside la principal singularidad de la Plaza de Lugo. Mientras en el perímetro exterior se libra una competición por ocupar algunos de los metros cuadrados más cotizados de la ciudad, en el interior sigue latiendo el mercado que explica el éxito de todo lo demás.

Porque, según quienes han visto transformarse la zona durante décadas, las grandes marcas llegaron después. El verdadero imán ya estaba allí.