Publicada
Actualizada

La alcaldesa de A Coruña, Inés Rey, ha explicado las causas por las que la ciudad renuncia a ser sede del Mundial de Fútbol 2030, una decisión que definió como compleja pero necesaria.

Según dijo, gobernar implica tomar decisiones difíciles, siempre pensando en el interés general y en el bienestar de los ciudadanos.

"No es fácil renunciar, pero gobernar es tomar decisiones y tomarlas pensando en el bien común. Hemos optado por una decisión sensata, responsable e ilusionante para el futuro, que tendrá un impacto muy positivo para la ciudad y el entorno deportivo", afirmó.

Rey subrayó que la decisión no supone renunciar a la modernización del estadio y del complejo de Riazor. "Las obras van más allá del propio estadio. Planteamos la modernización del complejo de Riazor, que incluye más cosas que el estadio en sí. Es la voluntad conjunta de trabajar en una propuesta ambiciosa de reforma y modernización que perdure y dé respuesta a los ciudadanos de A Coruña", explicó.

En cuanto a los plazos de ejecución, la alcaldesa indicó que se constituirá una comisión de coordinación entre el Ayuntamiento y el Deportivo, que se reunirá de forma periódica para ir avanzando en todos los detalles.

"Hoy era un marco más institucional, sin bajar a los detalles. Aún no estoy en disposición de dar fechas, cantidades ni cifras concretas. La comisión se reunirá antes de que acabe este mes y la periodicidad se irá definiendo. Iremos comunicando todo con total transparencia", señaló.

Las causas de la renuncia

Sobre la incompatibilidad entre la candidatura mundialista y la reforma de Riazor, Rey aclaró que técnicamente no eran incompatibles, pero las exigencias de la FIFA llegaron a un punto que hicieron inviable continuar con la candidatura.

"Cuando uno se presenta a una candidatura lo hace con optimismo. Si no, mejor no presentarse. Lo hicimos con la creencia de que A Coruña tiene la capacidad, la afición y el sentimiento futbolístico. Siempre confiamos en que sería posible rebajar algunas exigencias iniciales, pero algunas se mantuvieron en un punto de inflexibilidad tal que hacían imposible afrontarlas en este momento y compararlas con las necesidades del club y de la afición", indicó.

Rey explicó que la decisión se tomó ponderando lo que se tenía, lo que se exigía y lo que se podía ofrecer. "Es evidente que hubo que elegir y nosotros elegimos el bienestar del club y una etapa de entendimiento mutuo. Más allá del Mundial, tenemos un proyecto de ciudad, con un estadio y un complejo deportivo que podrán disfrutar nuestros hijos y las generaciones futuras", afirmó.

El consenso como nexo de esta nueva etapa

La alcaldesa destacó también el consenso alcanzado con la Diputación, así como la colaboración del club. "Lo positivo es ir de la mano, un nuevo clima de entendimiento pensando en la ciudad. La Diputación está con nosotros y seguro que podremos incorporar a más administraciones. El Deportivo estuvo con nosotros trabajando en este proyecto; no están en contra de modernizar el estadio y nos van a acompañar. Es un momento importante para la ciudad: dos instituciones importantes van de la mano, y yo me quedo con eso. El consenso y el diálogo son mucho más positivos que tomar decisiones unilaterales", subrayó.

En relación con los usos futuros del complejo deportivo, Rey explicó que la intención es que se utilice 365 días al año, no solo para partidos de fútbol, sino también para actividades culturales, sociales y deportivas de todo tipo. "El objetivo de convertir a A Coruña en una referencia del noroeste no era solo por un Mundial, sino porque ya lo somos con orgullo coruñés. Queremos un complejo optimizado y un estadio moderno que beneficie a toda la población", afirmó.

La alcaldesa también abordó el impacto económico y logístico que hubiera supuesto el Mundial. "No solo hablamos de la inversión económica. Más allá de la reforma o poner una grada, había que considerar la movilidad, el trastorno para las infraestructuras, incluso subterráneas, zonas VIP, parking. No podíamos hipotecar a la ciudad y al club con exigencias para un tiempo muy determinado. Esta decisión fue analizada cuidadosamente para no comprometer a A Coruña", señaló.

Una decisión "difícil"

Rey reconoció que la decisión fue difícil y emotiva, pero aseguró que priorizar la modernización de Riazor es más valioso para los coruñeses que acoger unos pocos partidos. "Es mejor tener los pies en la tierra y decir que esto que me hace mucha ilusión no lo puedo hacer. Sus contras eran mayores que los pros. Me hace mucha ilusión afrontar, de la mano del Deportivo, una actualización y reforma de este complejo deportivo que los ciudadanos nos han pedido más que el Mundial", afirmó.

Sobre la relación institucional con el club, la alcaldesa recalcó que el proyecto es de ciudad y no personal. "No son proyectos personales, lo que nos une es la ciudad. La alcaldía y el club trabajarán conjuntamente, y la comisión institucional irá perfilando los detalles de forma discreta y leal", dijo.

Rey cerró su intervención destacando la visión de futuro y la ilusión como motores del proyecto. "A Coruña tiene muchas cosas que la animan y proyectan hacia el futuro: la transformación de la fachada marítima, la política de vivienda, nuevos desarrollos, red de centros cívicos y bibliotecas, apoyo a nuestros equipos deportivos y culturales. Más allá del Mundial, seguimos avanzando y construyendo una ciudad que nos llene de orgullo. Esa es la esencia de este proyecto: ilusionar y avanzar con los pies en la tierra", concluyó.