Cuando en su día A Coruña anunció su candidatura a ser sede del Mundial de Fútbol de 2030, sectores como la hostelería y los hoteles se frotaron las manos por el impacto que la celebración de partidos y la presencia de aficiones tendría en su actividad, siempre con la perspectiva a largo plazo y a la espera de que se concretaran decisiones cruciales. Hoy, confirmada la renuncia de la ciudad como sede mundialista, el sector hostelero se lamenta y el de hospedaje considera que la medida es acertada.
"Es una mala noticia, aunque trae otras noticias fantásticas", juzga Héctor Cañete, presidente de la Asociación Provincial de Empresarios de Hostelería. "La primera sensación es de tristeza, pero estamos de acuerdo con la decisión tomada por el Ayuntamiento y el Deportivo", evalúa el presidente de la Asociación de Empresas de Hospedaje de A Coruña (Hospeco), Agustín Collazo.
El sector de la hostelería admite que la noticia de la renuncia, aunque “esperada”, es "mala, sin paliativos" porque la ciudad "pierde la oportunidad de visualizarse a nivel mundial" durante los días que habría sido sede del torneo de fútbol.
Cañete lamenta la pérdida de promoción de imagen de A Coruña, aunque celebra las reformas que el Ayuntamiento y el Deportivo afrontarán en el entorno del estadio de Riazor y en el campo de A Zapateira.
"Las obras en Riazor y su ciudad deportiva, así como en A Zapateira, con un campo parado, son noticias fantásticas, necesarias. Permitirán usar el estadio todos los días del año y fomentarán el fútbol y el deporte de base en la ciudad porque necesita campos”, advierte Cañete.
El sector hotelero cree que la dedicación de esfuerzos a otras inversiones y mejoras deportivas, como han anunciado este lunes la alcaldesa, Inés Rey, y el presidente del Deportivo de A Coruña, Juan Carlos Escotet, es acertada.
"Así como estuvimos a favor, en su momento, de que la ciudad fuese sede del Mundial, ahora también apoyamos la nueva decisión", aclara Collazo. Considera que la "sostenibilidad" es un válido argumento para dar marcha atrás.
"Queremos que la ciudad crezca de manera ordenada y sostenible y el proyecto de organizar una sede mundialista tendría que ser sostenible económicamente, pero nos habría supuesto muchísimo esfuerzo desde todos los puntos de vista".
El presidente de Hospeco cree que las futuras inversiones ahora previstas son "más realistas" y constituyen también "oportunidades de negocio". "Creemos que el gasto que supondría ser sede comprometería muchas de las inversiones que son más importantes para la ciudad".
