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"Mi familia me apoya, pero dice que estoy loco", cuenta entre risas Pablo 'Pindo' Pazos, a quien, pese a su sordera, es habitual ver corriendo monte a través. Como corredor de trail, el pasado domingo 1 de marzo se colgó la medalla de bronce en una de las pruebas de la Quiroga Trail Challenge; un logro que supuso una doble victoria, al ser el primer corredor gallego sordo en subir al podio de una competición de estas características.

"Es la primera vez que he logrado una medalla y al ser una persona sorda profunda de nacimiento es un orgullo", reconoce días después de la prueba que tuvo lugar en este municipio de Lugo. "Soy la única persona de España en hacer una combinada de ese tipo —42 y 17 kilómetros— y en correr ultra de 100 kilómetros y de 70, que yo sepa", añade.

Aunque lleva cerca de 7 años en competiciones de trail, la de Quiroga fue una cita especial de la que destaca "unas vistas increíbles" y define como "extraordinaria y espectacular" también en lo deportivo, donde corrió por "el monte Lor, una zona muy técnica, bastante salvaje con una zona de jabalíes, cruzando regatos, ríos, monte a través y pueblos de las zonas típicas de las montañas de O Courel y la zona de San Clodio por la zona fluvial. Fue una buena combinación, con una parte muy técnica en 29 kilómetros y los restantes kilómetros más de correr", cuenta sobre el recorrido del sábado.

Pablo Pazos en el podio de la Quiroga Trail Challenge 2026. Cedida

Su objetivo no era, de todas formas, colgarse una medalla aunque sí competir: "Quería llegar a meta en las mejores condiciones posibles y con el mejor tiempo posible y guardar fuerzas para la carrera del domingo. En la de 17 pensé que iba a estar más cansado y me he llevado una sorpresa porque me he encontrado bastante bien y, en comparación con otros corredores que solo corrían esta, tuve un tiempo cercano a los mejores. Más contento no pude estar".

Después de obtener el bronce, Pablo cuenta que la sensación que se ha llevado es de "mucha alegría y satisfacción, pero más bien por el trabajo realizado, con la compañía de los amigos y de mi mujer. Al final, el premio es el camino. Lo más importante es estar rodeado de buena compañía".

El apoyo de su entorno es algo fundamental para el deportista, que se adentró en el mundo del trail precisamente por su pareja, Lidia García, después de casi tres décadas dedicadas al fútbol.

"Ella estaba compitiendo y me metió el gusanillo en el cuerpo con el mundo del trail. Tenía buena preparación física y me encanta la naturaleza. Es algo que me renueva, me desconecta y me da mucha paz", explica, contraponiéndolo al mundo del fútbol —pasó por las categorías inferiores del Deportivo— en un deporte que define como "más bronco y más agresivo".

La pandemia fue otro aliciente: "No se podía salir del ayuntamiento y, como vivimos en Oza-Cesuras estamos rodeados de monte, así que lo que hicimos fue explorarlo. Tenemos dos perritas y disfrutamos mucho con ellas; van marcando el ritmo".

En la preparación, "el apoyo de mi mujer es fundamental. Nos complementamos muy bien y solemos entrenar juntos. Mi objetivo principal es acabar bien las carreras y con fuerza. Mi familia también me apoya, pero dicen que estoy loco. No entienden el concepto de correr por la montaña".

En lo físico, los entrenos se adaptan a las pruebas en las que vaya a participar. "Este año me voy a presentar otra vez a la ultra de Barbanza. Son 100 kilómetros con un desnivel aproximado de 3.000. Me prepararé entrenando tres o cuatro días a la semana saliendo a correr, dependiendo del objetivo con días de acumular desnivel haciendo cuestas, y otros días con más kilómetros o con trote", cuenta, a lo que se suman sesiones corriendo por el monte y otras de fuerza.

El reto: facilitar el acceso de la comunidad sorda al deporte

Superado el desafío de la prueba combinada en Quiroga, Pablo tiene por delante 100 kilómetros en Barbanza —donde el año pasado fue la primera persona sorda en completar la prueba— y otra de 30 kilómetros en los Picos de Europa. Hace casi 4 años, Pablo fue la primera persona sorda de Galicia en hacer un ultra trail de 50 kilómetros.

Ni sus pies ni su cabeza paran. Al tiempo que coorganiza un evento de senderismo y trail por el 8M en Oza dos Ríos, con cerca de 200 mujeres ya inscritas, el corredor se acaba de anotar en el trail Ribeira Sacra de 48 kilómetros. En sus tareas pendientes, la posibilidad de estar en más competiciones: "Estoy pendiente de anotarme a otra ultra o maratón, como el trail minero de Santa Bárbara en Asturias, aunque todavía no lo tengo claro", reconoce, señalando el alto coste de competir.

"Estoy buscando algún patrocinio pero cuesta. Al ser la única persona sorda profunda que logra estos retos, el mayor desafío es poder participar en las pruebas", recuerda. "Ojalá encuentre a alguien que me eche una mano y a gente que se una a mi aventura para darle visibilidad a la comunidad sorda y que tengan más acceso al deporte en general".