Si hubo una zona de A Coruña que este domingo vivió con especial intensidad el encuentro entre el Valladolid y el Deportivo, esa fue Riazor. La explanada exterior del estadio se transformó en el gran epicentro del deportivismo gracias a la fan zone habilitada por el club para celebrar el regreso del equipo a Primera División. La euforia blanquiazul también se dejó sentir en los bares y establecimientos hosteleros de la zona, que se vieron beneficiados por la gran afluencia de aficionados en una jornada marcada por la ausencia de incidentes destacados.
Víctor del Creedence Rock Bar afirmaba este lunes sentirse agotado y "súper agradecido" con todas las personas que se acercaron ayer a vivir el partido y la fiesta: "Podemos decir que todo fue genial, no cabía ni un alfiler".
El hostelero destacaba orgulloso el comportamiento ejemplar de sus clientes. "Eso sí, la jardinera de delante quedó con solo tierra, pero hemos hablado con la comunidad y vamos a reponerla, pero después del domingo que viene, para que no haya que hacerlo dos veces", añade.
Una sensación similar se vivió en el Rompeolas. Javier Fraga aseguraba sentirse "muy contento y muy cansado". Todo tras una jornada de muchísimo trabajo, en la que se quedaron sin existencias de alcohol: "Se bebieron más copas que cervezas". Asimismo, incidía en el buen comportamiento de la gente durante toda la jornada.
Gonzalo del Frei Caneca Lounge Bar también calificaba el domingo como una "buena jornada" en la que el local estuvo llenísimo de gente, especialmente durante la retransmisión del partido. "Nosotros no nos quedamos sin alcohol porque nos preparamos para el día con bastante, pero otros locales vecinos se quedaron sin él y venían a pedirnos", cuenta. Por último, destacaba que el día transcurrió sin altercados importantes: "Cuando ganamos sí que voló algún vaso y rompió alguna silla por la euforia al subirse a saltar".
Los vecinos, afectados por el ruido, pero "una vez cada ocho años"
Desde la Asociación de Vecinos de Riazor, su presidente, Pedro Martínez, explica que durante la jornada se vieron afectados por el ruido: "Pero es una vez cada ocho años, así que no pasa nada".
En otra línea, algunos coches estacionados en los alrededores del estadio amanecieron este lunes abollados y con golpes después de que varias personas se sentasen o se subiesen sobre ellos. "Es algo que pasa en muchas previas. La gente se apoya en los coches y es lo que pasa. Sobre todo apoyan ahí a los niños", lamentan vecinos de la zona.
