En la memoria de Portugal, la Batalla de Aljubarrota de 1385 es una épica leyenda que resuena en los anales de su historia. Según cuentan las crónicas, el rey João I, con apenas 7.000 hombres, se enfrentó a un ejército castellano tres veces mayor, bajo el mando de Juan I de Castilla, en los campos de São Jorge, cerca de Alcobaça. La tradición cuenta que Nuno Álvares Pereira, el condestable portugués, rezó bajo un olivo sagrado antes de la batalla, implorando a la Virgen por la victoria. El milagro fue concedido, provocando que las flechas portuguesas, guiadas por la Virgen, diezmaran al enemigo, derrotando a los ejércitos castellanos, asegurando la independencia de Portugal y consagrando Aljubarrota como un símbolo de resistencia lusitana. Tres siglos antes, en otra curva del destino, el Reino de Galicia, liderado por el rey García II, desafió al Condado de Portucale en la Batalla de Pedroso de 1071, cerca del río Cávado. En esa tierra brumosa, los gallegos vencieron y se anexionaron un territorio que hoy es el corazón de Portugal. Esta es la historia de cómo Galicia conquistó Portugal.
Representación de la batalla de Aljubarrota. https://es.wikipedia.org
En el siglo XI, la península ibérica era un mosaico de reinos y condados en constante pugna. Tras la muerte de Fernando I de León en 1065, su reino se fragmentó entre sus tres hijos: Sancho II heredó Castilla, Alfonso VI recibió León, y García II, el menor, tomó Galicia y utilizó sus derechos dinásticos para reclamar el territorio del Condado de Portucale, actual norte de Portugal.
Este condado, fundado en 868 por el gallego Vímara Peres, estaba bajo el mando de Nuño Mendes II, un ambicioso noble que en ningún caso reconocía los derechos del rey gallego. Así que, según las crónicas, Nuño se rebeló en el año 1071, aprovechando la inestabilidad tras la muerte de Fernando I, y se dirigió a Braga, un centro político y religioso clave para los portucalenses, con la intención de consolidar su poder. Pero García II decidió sofocar la rebelión.
Estatua de Vimara Pérez en la ciudad de Oporto. https://es.wikipedia.org
Braga, sin murallas, era un objetivo vulnerable, pero estaba protegida por dos castillos cercanos. Nuño Mendes, confiado en su caballería y el apoyo de los vecinos más leales, evitó asediar las fortalezas y avanzó hacia la ciudad, esperando una victoria rápida en sus estrechas calles.
García II, informado de los movimientos del conde, abandonó Braga, y llevó su ejército al campo de Quinta de Pedroso, cerca del monasterio de São Martinho de Tibães, junto al río Cávado, a unos kilómetros de Braga. Era el 18 de febrero del año 1071.
El rey García de Galicia. https://es.wikipedia.org
Los gallegos, con mucha experiencia en guerras contra los musulmanes y en conflictos internos, llevaron a Pedroso una caballería disciplinada y con un gran conocimiento del terreno. La proximidad del río Cávado, con su niebla matinal, pudo haber sido clave, al estar acostumbrados al clima húmedo, lo que aprovecharon para sorprender al enemigo.
Las crónicas lo describen como un combate feroz pero breve. Los gallegos, con tácticas superiores y un ejército más organizado, emboscaron a las fuerzas portucalenses, provocando que Nuño Mendes, que lideraba un ataque directo, cayese en el campo de batalla y que sus tropas, al verlo muerto, huyeran en desbandada.
Río Cávado. https://es.wikipedia.org
El ejército de García II, aunque no se conoce su tamaño exacto, incluía nobles gallegos y posiblemente mercenarios, reflejo de la diversidad de Gallaecia, donde celtas, romanos y visigodos habían dejado su huella.
La batalla, aunque de escala limitada, fue decisiva. Se describe el campo “cubierto de cadáveres como un lago rojo de sangre”, aunque probablemente fue un choque rápido con un solo ataque portucalense frustrado. El victorioso García II se proclamó con el título de Rey de Galicia y Portucale, anexionando el Condado de Portucale al Reino de Galicia.
Norte de la península ibérica en el año 1065. https://es.wikipedia.org
Su reinado, sin embargo, fue breve y turbulento. En 1072, sus hermanos mayores, Sancho II de Castilla y Alfonso VI de León, temerosos de su creciente influencia y apoyados por nobles descontentos, conspiraron contra él. García fue traicionado durante una reunión en Santarém, capturado y encarcelado en el castillo de Luna, en León.
Pasó casi dos décadas preso, hasta 1090, cuando fue liberado tras la muerte de Sancho II y la ascensión de Alfonso VI como rey de León, Castilla y Galicia. Exiliado en la taifa de Sevilla, García intentó recuperar su trono, pero murió en 1091 sin haberlo conseguido.
Panteón de Reyes de San Isidoro de León, donde se encuentra la sepultura del rey García de Galicia. https://es.wikipedia.org
La anexión del Condado de Portucale por García II tampoco duró mucho. Tras deponer a García II en el año 1072, Alfonso VI asumió el control de Galicia y Portucale, integrándolos en su reino. En el año 1093, Alfonso otorgó el condado a su yerno, el noble francés Enrique de Borgoña, como dote por su matrimonio con Teresa de León. Enrique restableció la autonomía portucalense, y tras su muerte, en 1112, Teresa gobernó como regente de su hijo, Alfonso Henriques.
Enrique de Borgoña. https://es.wikipedia.org
Este, en 1128, se rebeló contra su madre y en el año 1139 se proclamó rey, fundando el Reino de Portugal, que se independizó definitivamente tras el Tratado de Zamora en 1143, marcando el fin de la dominación gallega y leonesa de Portugal.
La Batalla de Pedroso, aunque menos conocida que Aljubarrota o Toro, es un hito en la historia gallega. Fue un momento en que Galicia, con su joven rey, extendió su dominio más allá de sus fronteras, anexionando un territorio que hoy es el corazón de Portugal. La conquista, aunque temporal, dejó un legado de ambición y resistencia, y en la tradición oral gallega, historias de batallas en tierras brumosas resuenan con ecos de Pedroso, donde un joven rey gallego venció a un conde rebelde.
Alfonso I de Portugal. https://es.wikipedia.org
Hoy, el lugar de la batalla, cerca del monasterio de Tibães, es hoy un rincón olvidado que no cambió el destino de la península, pero sí el de Galicia. García II y sus guerreros gallegos demostraron que nuestra voluntad puede mover fronteras. Como en Aljubarrota, donde los portugueses resistieron bajo un olivo sagrado, los gallegos en Pedroso dejaron su marca en una curva del Cávado y en la historia de una nación.
Monasterio de Tibães. https://es.wikipedia.org
Iván Fernández Amil. Historias de la Historia
Otras historias de Galicia y Portugal
Referencias:
es.wikipedia.org
wikiwand.com
military-history.fandom.com
elespanol.com/quincemil
elprogreso.es
genealogiabermudezdecastro.es
culturagalega.gal
lavozdegalicia.es
farodevigo.es
diariodepontevedra.es
ondadodecastilla.es
elpais.com
