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El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, anunció este lunes el inicio de los trámites para la nueva Ley de Aprendizaje Permanente de Personas Adultas, una normativa que busca adaptar la formación continua a los profundos cambios sociales, tecnológicos y laborales de las últimas décadas y garantizar el acceso a la educación a lo largo de toda la vida.

El nuevo texto sustituirá a la actual Ley de educación de adultos, vigente desde 1992, cuyo enfoque principal era permitir que los adultos obtuvieran el título de enseñanza básica.

"Ese ya no puede ser el objetivo central, porque hoy la gran mayoría de la población ya cuenta con esa formación", explicó Rueda.

En su lugar, la futura norma apostará por la cualificación y recualificación profesional continua, para mejorar la empleabilidad y ofrecer nuevas oportunidades laborales.

El conselleiro de Educación, Ciencia, Universidades y FP, Román Rodríguez, avanzó que la previsión del Gobierno gallego es remitir el proyecto de ley al Parlamento a inicios de 2027, tras un proceso de elaboración que supondrá un cambio completo de paradigma en las enseñanzas para mayores de 18 años.

"Dejamos atrás un modelo antiguo y avanzamos hacia un aprendizaje permanente que prepare mejor a la población para los retos del mercado laboral y de la sociedad actual", subrayó.

Los datos avalan este giro estratégico. La matrícula en la oferta formativa no universitaria para adultos alcanza ya las 62.000 personas, un 24,43% más que antes de la pandemia, aunque con un claro cambio de tendencia.

Mientras descienden las enseñanzas básicas, la ESO y el bachillerato para adultos, crecen con fuerza la formación profesional de adultos, las enseñanzas no regladas y las de régimen especial, que suman casi 55.000 alumnos en la actualidad.

La Xunta también destaca el aumento del alumnado extranjero, con más de 5.000 personas, especialmente en formación profesional y en la enseñanza de idiomas.

El aprendizaje de español y gallego para personas migrantes se ha duplicado o incluso triplicado en algunos ámbitos, lo que refuerza la necesidad de un modelo más inclusivo y flexible.

La nueva ley prestará especial atención a colectivos vulnerables, como personas con bajo nivel educativo, población migrante, reclusos o colectivos desfavorecidos, pero también a adultos que buscan mejorar o actualizar su formación profesional.

Además, por primera vez se agrupará bajo una misma normativa toda la oferta autonómica de aprendizaje permanente, tanto la de la Consellería de Educación como la de otros departamentos de la Xunta.

Entre las principales novedades figura la creación de una plataforma digital única, donde la ciudadanía podrá consultar toda la oferta formativa disponible, con información sobre calendarios, localizaciones y requisitos, así como un refuerzo de la orientación y la simplificación de trámites.

La ley también apostará por la alfabetización digital, la integración de la inteligencia artificial y el impulso de la formación a distancia, especialmente relevante para el rural gallego.

La normativa se articulará a través de una Estrategia gallega de aprendizaje permanente, una Comisión interdepartamental de coordinación y el Consello Galego de Aprendizaxe Permanente de Persoas Adultas como órgano consultivo.