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Conchi García es una profesora de Educación Física jubilada que ha encontrado en la poesía el modo de dar rienda suelta a su creatividad y de expresar el amor que siente por la playa del Matadero, en A Coruña. Un amor que se siente en cada verso de Bechos que ían ao Matadoiro, que se ha encargado de ilustrar su compañera sobre la tabla de surf Coca Rivas.

Esta docente, que cuando enseñaba en Zalaeta llevaba a sus niños a hacer un bautismo de surf, un paseo en bicicleta hasta la Torre de Hércules o a probar los beneficios de la escalada, encontró en su jubilación el momento perfecto para poder dedicarle tiempo a una de sus pasiones: la escritura.

Gracias a un taller de poesía con Antía Otero, encontró en las rimas una forma de expresarse. "No soy poeta, ni he ganado ningún premio, soy una impostora total", señala Conchi García, para quien los procesos creativos a través del baile o la danza habían sido siempre muy importantes.

Nacía así una afición que ha ido aumentando y que la ha llevado a reflejar junto a Coca Rivas el alma de la playa del Matadero en un libro que presentan este viernes a las 20:00 horas en La Rampa Garage.

Una cita en la que las dos surfeiras darán a conocer este poemario trilingüe ilustrado que esconde muchas sorpresas sobre el arenal coruñés y que cuenta con un prólogo de Estíbaliz Espinosa, además de con un poema dedicado a las autoras y escrito por el editor (Medulia) Xulio Varcárcel.

Portada del libro. Cedida

¿Cómo surge el proyecto de este libro?

Coca y yo nos conocemos de poco, pero nos caemos muy bien. Me encanta su sonrisa y me acerqué a ella, que sabía que me gustaba la poesía porque canto mucho en el agua. Un día me dice, 'oye, poeta, ¿por qué no le escribes un poema a Dani?'

El libro no tiene nombres porque tiene un apartado, después del contexto, que se llama 'personajes de la playa'. Y el personaje que nos inspira todo es Dani, que es un negro que antes era blanco. Un Michael Jackson al revés. Nuestro asombro detonó todo el poemario.

¿Y por qué decidisteis hacerlo en gallego, castellano e inglés?

Yo hablé castellano toda mi vida, porque yo nací en Cuba y mis padres vivieron allí veintipico años. A mi madre la llamaban 'la cubanita', porque vino con mucho acento. Yo al ser pequeña lo perdí enseguida, porque llegamos aquí cuando tenía cinco años.

Pero es curioso, porque mi voz poética es en gallego, aunque si escribo prosa, lo hago en castellano. Soy galegofalante tardía, porque dando clases en A Coruña no me hacía falta, estudié Educación Física en Barcelona y mis padres nunca me hablaron gallego.

Lo curioso es que me salga gallego cuando escribo poemas. Pero como en la playa todo el mundo habla castellano y era para quien hacíamos el libro, decidimos hacerlo en ambos, porque me daba pena que fuese solo en uno. Y en inglés por la pareja y el hijo de Coca, que viven muchos meses al año en Londres.

Así llegáis a todos.

Sí, porque está en espejo gallego y castellano. Es maravilloso, porque en gallego tiene una sonoridad y una plasticidad... Y uso el diccionario para enriquecerme y aprender más.

"Nuestra playa (Matadero) es increíble, es un sitio donde pasan cosas, como una aldea, hay gente que está muchísimas horas al día"

Conchi García, escritora

Lo combináis además con un audiolibro.

Me pregunté si solo leemos poesía la gente que escribimos poesía, porque es algo tan minoritario... La poesía te encanta si sabes lo que es, y me pregunté '¿en qué registro lo voy a hacer para que la gente que no lee poesía de alguna manera se enganche?'

Y eso me llevó al tipo de poesía. La gente no lee poesía porque no he encontrado algo con lo que se identifica: es importante ir amodiño, encontrar un tipo de poesía con la que te identifiques, que sea cercana. El audiolibro es una forma de acercar la poesía al público.

¿Es una forma de acercar la poesía y la playa del Matadero a la gente?

Totalmente es nuestra playita. Nosotros nos ponemos de pie en la tabla y ahora también nos ponemos de pie en ser valedoras de nuestro atlantismo. Nuestra playa es increíble, es un sitio donde pasan cosas, como una aldea, hay gente que está muchísimas horas al día.

Soy una entusiasta de todo lo que es la vida al aire libre y el mar en concreto, el azul y estar en el agua me vuelve loca. Tengo un agradecimiento pleno a toda cosa que da vida: el agua, el sol, la luna, el fitoplasto, los moluscos, la bichería...

Una de las páginas de 'Bechos que ían ao Matadoiro'. Cedida

Te refieres al azul como un elemento central. ¿Las ilustraciones de Coca Rivas son en azul y blanco para evocar el mar?

Si coges el libro en la mano, ya como se desprende un poco de azul y te quedas pegada a la arena. Es así como artesanal y no está plastificado.

Los poemas yo ya los tenía, porque podía permitirme el lujo de dedicarle muchas horas: estuve unas cuatro horas al día durante nueve meses, no me daba cuenta de que pasaba el tiempo porque me gustaba.

Pero Coca tiene una niña de tres años y trabaja, tenía menos tiempo para dedicarle. Un día pintó en azul y con la pluma empezó a meterle un poco de agua, quedó como acuarela. Y dije 'es esto'.

Somos unas locas de la belleza en general. La gente va a hacer surf y solamente mira la ola y el pico y si no hay ola como quiere se enfada... Pero nosotros siempre le estamos poniendo nombre al azul que vemos. El azul es una fantasía.

¿Tienes alguna anécdota o algún recuerdo de la playa del Matadero que refleje el libro?

Cada personaje es una anécdota en sí. Yo soy como una narradora periférica, veo todo pero un poco desde el exterior. Un personaje es el gallo Kiriki, que en sí es una anécdota. Es un señor de Ordesy que antes venía muchísimo, y que cada vez que se baña, grita 'kikiriki'.

Hay unas señoras mayores que son amigas mías, que son unas cracks. Por ellas también nace el libro: por las sirenautas. Nos juntábamos y nos bañábamos muchísimo, hacemos fiestas temáticas. Una de ellas tiene 95 años: son gente nonagenaria, octogenaria, que antes venía pero ahora va más a San Amaro porque le resulta más cómoda la parada del bus.

Ellas tienen muchas anécdotas. Una vez, una vino con crocs y flotaba mucho. Su hija pensaba que estaba disfrutando del baño, pero resulta que estaba de espaldas y no podía bajar los pies porque le flotaban. Es forma de vivir y reír... es nuestra casa.

Bichos de andar por casa en castellano, Bechos que ían a Matadoiro en gallego y Casual Animals en Inglés. Queremos que cada traducción tenga su matiz.

¿Tenéis ganas de que llegue la presentación de este viernes?

Hicimos ya una antes de Navidad que tuvo mucha aceptación, fue muy bonita. En esta ocasión, la primera parte va a ser más formal, pero después...

Yo hago poesía hecha desde el cuerpo para el cuerpo, la comunicación con el mar es lo que me lleva a escribir, junto a la observación de los bichos, la belleza de las conchas o el surf.