El bombero coruñés David Hermida continúa trabajando en Venezuela como parte de la expedición de Brigal, integrada por seis profesionales gallegos especializados en emergencias y rescate. El equipo, formado por dos bomberos de A Coruña, dos de Ferrol, uno de As Pontes y otro de Navantia, permanece desplegado colaborando en las tareas de localización de posibles supervivientes entre los edificios derrumbados.
Tras una nueva jornada de intervención, Hermida explicó a Quincemil que el equipo sigue actuando bajo las directrices del centro de mando, desplazándose a distintos puntos donde existen avisos sobre posibles personas atrapadas. "Seguimos con visitas a distintas estructuras que nos van enviando aquí desde el centro de mando", señaló.
Durante la mañana, los especialistas trabajaron en dos edificaciones donde se sospechaba que todavía podía haber personas bajo los escombros. En ambas zonas intervinieron los perros de rescate, realizando varias pasadas para descartar cualquier rastro de vida.
"Se pasaron los perros varias veces y no hubo ningún positivo, con lo cual ahí se descartó que hubiese supervivientes", explicó el bombero coruñés.
La expedición se desplazó posteriormente hasta la denominada zona cero, donde la magnitud de la devastación sigue impresionando incluso a los equipos más experimentados. Grandes bloques residenciales completamente colapsados, montañas de escombros y decenas de familias esperando noticias de sus seres queridos forman parte del escenario con el que conviven cada día.
"Hay un auténtico caos de edificios, por un lado y por el otro, bloques residenciales muy grandes, de más de 12 pisos, con hasta 98 viviendas en alguna zona, completamente colapsados", relató Hermida.
Según explicó, la desesperación de los vecinos provoca que continuamente aparezcan nuevos avisos sobre posibles supervivientes, obligando a los equipos de rescate a reorganizar constantemente su trabajo.
"Cientos de personas te piden que vayas de un lado a otro porque creen que hay una muestra de vida aquí o allá, o incluso aseguran haber recibido una llamada", indicó.
Ante esa situación, el grupo gallego trata de atender todas las peticiones que resultan viables, combinando el trabajo de los guías caninos con la apertura de accesos seguros para que los perros puedan inspeccionar el interior de las estructuras derrumbadas.
"En la medida de nuestras posibilidades vamos intentando atender a todas y cada una de las peticiones que nos van llegando, haciendo el trabajo con los perros de búsqueda, abriendo huecos para que puedan trabajar con seguridad y buscando algún indicio de vida", explicó.
Sin embargo, el paso de los días reduce cada vez más las posibilidades de encontrar personas con vida bajo los escombros, una realidad que los rescatadores afrontan con enorme prudencia.
"Desafortunadamente, y en las fechas en las que estamos, va a ser cada vez más complicado", reconoció.
La jornada concluyó tras 13 horas ininterrumpidas de trabajo sobre el terreno, con un balance especialmente duro para todos los integrantes de la misión.
