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La primera expedición de profesionales gallegos organizada de la mano de Briegal ya trabaja sobre el terreno en Venezuela, donde participa en las labores internacionales de búsqueda y rescate tras el terremoto que ha sacudido el país. El equipo, del que forma parte el bombero coruñés David Hermida, ha completado su primera intervención en una de las zonas más afectadas por el seísmo.

Su primer destino fue un edificio de seis plantas completamente derrumbado, donde existía la esperanza de encontrar supervivientes entre los escombros. "El primer trabajo que hicimos fue que nos asignaron un edificio de seis plantas que había colapsado, en el cual creían que existía la posibilidad de que hubiese alguna persona con vida", explica.

Para la inspección, el grupo trabajó junto a tres perros de rescate y sus respectivos guías caninos, que revisaron minuciosamente la estructura. "Fuimos con el grupo de tres perros que nos acompaña y con los guías caninos a revisar ese edificio lo mejor que pudimos para confirmar si había signos de algún superviviente", relata.

El resultado de la búsqueda fue, sin embargo, desolador. "Desafortunadamente no fue así. Los perros no marcaron signos de vida y lo único que pudimos certificar es que había dos cuerpos humanos y un perro, una mascota", explica el bombero coruñés.

Hermida señala que las víctimas quedaron atrapadas bajo enormes placas de hormigón, lo que hacía imposible su recuperación con los medios de los que disponía el equipo desplazado. "Estaban sepultados bajo una cantidad de escombro, sobre todo placas de hormigón, que para el equipo que llevábamos nosotros no era factible mover. Ese ya es trabajo de maquinaria pesada", afirma.

El operativo permaneció cerca de nueve horas trabajando en ese punto antes de recibir la orden de regresar al puesto base. "Estuvimos allí unas nueve horas aproximadamente y luego nos retiraron al puesto base. Ahora estamos a la espera de que nos asignen una nueva zona", concluye Hermida.