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Pegado al muro de la playa de Riazor, del lado de las Esclavas, está Alfredo, un coruñés de unos sesenta y muchos haciendo pesas con un par de rocas que ha encontrado en el suelo. "Hay que mantenerse en forma", responde. Apenas son las 11:30 de la mañana, pero él ya ha recibido su dosis diaria de melanina. Mañana, seguramente, volverá a por más.

Junto a él están Lourdes, Mari y otros tantos de su edad que comparten el mismo tono de piel. Se hacen llamar los Golfiños. Y no, no es un grupo de WhatsApp. Lo que les convierte en miembros de este grupo son las perchas que tienen colgadas en la pared de Riazor. Es donde cuelgan su ropa cuando bajan a la playa cada día. Haga sol, truene, llueva o granice. Siempre que pueden, vienen.

Actualmente son quince. "El año pasado éramos 18", cuenta Alfredo. Faltan algunos como Antonio y Mari, los más veteranos. Sin embargo, los años pasan y los kilómetros pesan. "Antonio vive en Monte Alto y no puede venir hasta aquí todos los días", explica.

El resto todavía baja a la playa a diario. Eso sí, nunca los verás a todos juntos. Son casi las doce del mediodía, pero algunos ya se dieron su chapuzón diario y se fueron. "Aquí hay dos turnos", ríen. "Y tres y cuatro", responden otros.

Uno de los percheros de los Golfiños Quincemil

Este lunes el termómetro en el agua marcaba los 17 grados. "La temperatura perfecta", comenta Alfredo mientras revisa en su reloj los grados que hay. Sin embargo, a su alrededor, en la playa, apenas hay gente. Todavía es 8 de junio y la temporada de baño aún no ha empezado -arranca el 15-. El tiempo tampoco acompaña, pues, a pesar del bochorno, el chispeo ha echado a muchos del arenal. Ellos, por supuesto, se han quedado.

Baños durante todo el año

"He venido hasta con granizo", cuenta Alfredo, que recuerda con sus compañeros el día en el que bajó a la playa en invierno y se tuvo que vestir bajo el soportal de las Esclavas porque no paraba de granizar.

Aun así, reconoce que es mucho mejor cuando no hay gente. "Es cuando verdaderamente estamos a gusto", confiesa. Solo entonces la playa es para ellos. Y es que esta parte de Riazor está bastante cotizada en verano. Da el sol durante todo el día y, si lo que buscas es ponerte moreno, es el punto donde más pega, al estar cerca de las rocas.

Golfiños en la playa de Riazor Quincemil

De ahí el motivo por el que su horario sea de 11:00 a 13:00 horas. "Es cuando hay menos gente". Más allá de esa hora, sus percheros están vacíos, decorados cada uno de ellos para distinguir de quién es cada uno.