"Amigas, amigos, hoy vengo a quejarme". Así comienza el vídeo que una interiorista coruñesa publicó el pasado jueves en Instagram y que desde hace semanas ha sido también uno de los temas de conversación entre muchos vecinos de la ciudad.
La publicación acumula ya cerca de 55.000 visualizaciones y más de 250 comentarios, muchos de ellos coincidiendo en el diagnóstico de la autora con mensajes como "estoy de acuerdo".
El motivo de la reflexión son las nuevas farolas instaladas en el marco de las obras de los Cantones. Sin embargo, Gia Vázquez, la creadora del vídeo, deja claro desde el principio que su crítica no va dirigida únicamente a un elemento concreto del mobiliario urbano, sino a una tendencia que, a su juicio, se está imponiendo en muchas ciudades.
"Son solo unas farolas, pero para mí representan un problema mucho más grande", explica. Según su análisis, en el urbanismo actual parece que solo importan tres factores: "que sea barato, que sea funcional y que se haga rápido". Mientras tanto, sostiene, "la belleza ha desaparecido de la ecuación".
La interiorista lamenta que cada vez sea más frecuente encontrarse con "bloques de hormigón, muebles urbanos sin personalidad, edificios sin identidad y reformas que podrían estar en cualquier parte del mundo".
En su reflexión pone como ejemplo lugares como Lanzarote, uno de los destinos que menciona para explicar por qué algunos espacios generan una conexión especial con quienes los visitan. "Pasamos por ciudades con carácter y pensamos: qué maravilla. Y la respuesta es sencilla: porque alguien pensó que la estética también importa", señala Gia.
"A Coruña tiene el potencial para ser una de las ciudades más bonitas de España"
Más allá de una cuestión puramente decorativa, la autora defiende que la belleza forma parte de la calidad de vida. "Las ciudades también educan. Lo que vemos cada día moldea nuestros gustos, nuestro estado de ánimo y nuestro vínculo con el lugar donde vivimos", afirma.
Y es precisamente ahí donde sitúa su preocupación por A Coruña. "Tiene el potencial para ser una de las ciudades más bonitas de España, pero muchas veces parece que se elige la opción más barata en vez de la mejor", lamenta.
La publicación ha generado un intenso debate en redes sociales sobre la transformación estética de la ciudad, especialmente en un momento en el que el pleno centro está en proceso de renovación urbana.
La interiorista concluye su mensaje con una reflexión: "No pido extravagancia, solo un poco más de ambición, un poco más de respeto por la identidad de la ciudad y un poco más de belleza. Porque dentro de 50 años nadie recordará cuánto costó la farola, pero sí recordarán la ciudad que les dejamos".
