A Coruña tiene actualmente más de 32.000 perros censados frente a unos 30.000 menores de edad. Hay aproximadamente un perro por cada ocho habitantes en una ciudad que supera los 252.000 vecinos. Con una población canina que no deja de crecer, vuelve a abrirse un debate recurrente: el acceso de los perros a las playas urbanas durante la temporada estival.
La última iniciativa ciudadana para reclamar espacios en el litoral para las mascotas acumula ya cerca de 1.700 firmas apenas tres semanas después de su lanzamiento. Detrás de la campaña está Marta de Gracia, impulsora también de una recogida de apoyos anterior que alcanzó las 4.700 adhesiones.
Su propuesta es sencilla: permitir el acceso nocturno de los perros a las playas de Riazor u Orzán. El horario planteado inicialmente iría desde las 21:30 hasta las 10:00 horas, aunque insiste en que se trata de una cuestión negociable.
"El año pasado adopté un perro y, al ver que en verano tenía totalmente prohibido el acceso a las playas y que no podía ni ir a dar un paseo por la noche, me pareció absurdo", explica. A su juicio, la situación no se corresponde con una ciudad donde las mascotas ocupan un lugar cada vez más central en la vida cotidiana de muchas familias.
Una playa canina "contaminadísima" y lejana
Actualmente, la única playa habilitada para perros en el municipio es la de Bens, situada en la periferia de la ciudad.
"Además, hay que tener en cuenta que está contaminadísima y para acceder a ella es preciso coger el coche, pues se encuentra muy lejos. Y disponiendo de dos playas gigantes y maravillosas en pleno centro, ¿por qué no habilitamos al menos un trozo?", plantea.
La activista sostiene que la propuesta busca precisamente minimizar posibles conflictos con otros usuarios. Según argumenta, durante la noche la afluencia de personas es mínima y resulta más fácil compatibilizar distintos usos de los arenales.
"Creo que hay espacio para todos. Pero yo, por ejemplo, no quiero llevar a mi perro a la playa en pleno día, con calor y un montón de gente, porque eso solo le causa estrés al animal", añade.
Civismo, sanciones y convivencia
Uno de los argumentos más habituales contra la presencia de perros en las playas está relacionado con la limpieza y el cumplimiento de las normas. Marta asegura que comparte la necesidad de actuar contra quienes las violan. "Aquellos pocos que incumplen tienen que ser multados, y estoy de acuerdo con hacer pruebas de ADN a los excrementos que queden sin recoger durante la noche. Así se puede identificar al dueño del perro y multarlo".
Además, en el supuesto caso de que quedaran heces en la playa, Marta señala que hay máquinas que pasan por la noche y que, "al igual que quitan las colillas, las botellas, los cristales y los tampones", podrían recogerlas.
La promotora de la campaña insiste en que el objetivo pasa por encontrar fórmulas de convivencia. "Yo entiendo que hay gente a la que le da miedo y no le gustan. Lo entiendo y lo respeto, pero pido respeto y civismo bilateral". En ese sentido, asegura haber recibido incluso insultos por pasear con su mascota por la ciudad.
También rechaza que la propuesta suponga una transformación radical del uso de las playas. "Ni siquiera estamos pidiendo que se habilite una parte de la playa para que puedan entrar los perros todo el día, ya que eso sería pasar de cero a cien. Considero que hay que empezar con el acceso nocturno y permitir que la gente poco a poco se acostumbre, que vean que no pasa nada. Con eso me doy por satisfecha".
Las firmas llegarán al Concello en septiembre
La intención de Marta es continuar recabando apoyos durante todo el verano para presentar la petición formalmente ante el Concello una vez finalizada la temporada estival. "Sé que para este verano ya no se puede hacer nada, pero si aumentamos el número de firmas respecto al año pasado se verá una enorme demanda ciudadana y tendremos más posibilidades de conseguir nuestro objetivo para el próximo verano", asegura.
Para ella, las cifras demuestran que el debate ya ha dejado de ser una cuestión minoritaria. "Llega un momento en el que hay que hacer algo y en el que no se puede ignorar una reivindicación tan grande de la gente".
La nueva campaña llega meses después de que quedase aparcada la posibilidad de habilitar las calas de San Roque y As Amorosas como playas caninas. La medida figuraba entre los compromisos vinculados a la nueva ordenanza municipal aprobada el pasado año, pero la oposición vecinal acabó frenando la iniciativa.
As Amorosas es una zona muy peligrosa a la que no iría jamás con mi perro
Marta de la Gracia
Paradójicamente, la propia Marta considera que aquellas ubicaciones no eran adecuadas. "Es verdad que a los vecinos les parecía imposible. Yo misma vi la cala de San Roque y no había espacio. A la mínima que hubiera un par de perros grandes, la gente no cabía". Sobre As Amorosas, comenta que "no es ni siquiera una playa", sino "rocas" resbaladizas. "Es una zona muy peligrosa a la que no iría jamás con mi perro", sentencia.
Por eso, el nuevo planteamiento se centra directamente en los grandes arenales urbanos, donde existe margen suficiente para compatibilizar el disfrute de las playas con la presencia de mascotas.
