Mientras el Dépor se jugaba en Valladolid el ascenso directo a Primera División, A Coruña vivía una noche tan eléctrica dentro como fuera del campo. La ciudad siguió el partido bajo una intensa tormenta que dejó durante horas lluvia, truenos y numerosos rayos iluminando el cielo coruñés.
El ambiente ya venía caldeado desde primera hora del día. A Coruña alcanzó este domingo temperaturas cercanas a los 30 grados, un calor poco habitual que terminó convirtiéndose en el mejor anticipo de la tormenta que llegaría al caer la tarde. Muchos aficionados ya seguían el encuentro sin camiseta incluso antes del pitido final.
Pero ni la lluvia ni los relámpagos fueron capaces de frenar la celebración. Mientras el cielo descargaba sobre la ciudad, miles de deportivistas permanecieron pendientes del partido y, después, salieron igualmente a las calles para festejar el regreso del equipo a Primera.
Los rayos iluminaron durante buena parte de la noche puntos como Riazor o Cuatro Caminos, donde la afición celebró el ascenso entre cánticos, bengalas y baños improvisados bajo la lluvia. La tormenta acabó convirtiéndose en un elemento más de una noche ya histórica para el deportivismo.
A medida que avanzaba la madrugada, el agua dejó paso a una fiesta que parecía no tener fin. La Fan Zone de Riazor continuó abarrotada hasta bien entrada la mañana, con miles de personas esperando a los jugadores tras su llegada desde Valladolid.
