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En el bar Montecarlo 85, situado en el barrio de A Gaiteira, en A Coruña, se vive desde febrero una situación complicada debido a una sucesión de quejas anónimas por ruido relacionadas con sus sesiones vermú de los sábados con música en directo.

Según denuncia su propietaria, Patricia Sande, las llamadas a la Policía Local han provocado varias inspecciones en el establecimiento, la primera el 28 de febrero y una segunda con aviso de sanción el 28 de marzo, antes de Semana Santa. Tras este último aviso, la hostelera explica a Quincemil que decidió suspender temporalmente los conciertos programados: "Por miedo a las multas".

"Es una pena porque las sesiones daban vida a la calle. Los vecinos estaban muy contentos y venían a tomarse algo", cuenta Sande, quien defiende que la actividad generaba un ambiente de público diverso, desde familias con niños hasta personas mayores.

La propietaria también asegura contar con el apoyo de parte del vecindario: "Me apoyan. Me van a firmar un acta conforme yo no les molesto". Sin embargo, critica la falta de claridad administrativa en la concesión de permisos para este tipo de eventos.

Según explica, los hosteleros solicitan autorización previa para los conciertos, pero en muchos casos no reciben respuesta del Concello, lo que genera incertidumbre sobre la legalidad de las actividades.

Por último, Sande denuncia además lo que considera un control desigual del ruido en los locales y la normativa en la ciudad. "¿Por qué en la calle San Juan, por ejemplo, no molesta el ruido y en mi local un día a la semana y en mediodía sí?", concluye.