María Suárez es una de las vecinas afectadas por el incendio ocurrido anoche en el número 16 de la calle Pintor Germán Taibo, en el barrio de Os Mallos. Ella y su familia viven en el tercer piso desde hace tres años y, por suerte, ni ellos ni su vivienda resultaron afectados por el fuego.
Esta colombiana relata a Quincemil que desde hace meses viven inmersos en una auténtica pesadilla. "Ahora está lleno de okupas. En el piso de enfrente trapichean con sustancias estupefacientes", cuenta.
"Esta semana bajaron un colchón a la entrada del edificio, y les dije que lo sacasen de ahí porque no teníamos por dónde pasar. Me dijeron que estaban esperando a que pasara el camión del punto limpio para llevárselo", explica. Una excusa que terminó con que ayer alguien prendiera fuego: "Se quemó todo el portal y los contadores de la luz, así que ahora no tenemos electricidad".
"Enfrente de mi piso hubo muchos problemas, eran muchas personas y se estaban asfixiando con el humo. Nosotros pusimos paños mojados en la puerta y nos refugiamos en la terraza, así que no sufrimos daño alguno", añade. "Fue un momento de mucha angustia. Llevamos tiempo buscando otro piso para cambiarnos, pero es muy complicado. No hay pisos en A Coruña", dice María.
La vecina explica cómo en el edificio conviven familias que viven de alquiler con personas okupas en varias de las viviendas: "Los okupas están en el bajo y en el primero". Esta noche han tenido que dormir en su vivienda por miedo a que les robaran las cosas.
El fuego se produjo sobre las 21:36 horas de la noche en el vestíbulo del portal y afectó al cañón de las escaleras, además de provocar una fuerte acumulación de humo que afectó a los ocupantes de un ático. Dos personas necesitaron ser trasladadas al hospital y otras ocho fueron atendidas por Servicios Sociales. La Policía Nacional mantiene abierta una investigación para esclarecer las causas.
Una situación de "inseguridad" que llevan denunciando meses
Una vecina del barrio, que prefiere mantener su identidad en el anonimato, explica a Quincemil que se trata de un edificio que lleva un tiempo dando problemas: "Suele haber bastantes disputas por trapicheos de drogas. Además, el bajo fue una Casa de Citas". De hecho, ayer cuando escuchó los gritos, su primera impresión fue pensar que se trataba de alguna nueva disputa por este tema.
"Me asomé a la ventana y ahí fue cuando vi la humareda. Llamé a la Policía Nacional y me dijeron que ya estaban de camino por más avisos", recuerda. Momentos que vivió con incertidumbre y angustia, ya que su vivienda comparte el mismo patio de luces: "Vi cómo la gente se intentaba tirar por las ventanas".
Por último, esta vecina insiste en que , frente a los intentos de estigmatizar el barrio, el problema no está en Os Mallos: "Este tipo de problemas no ocurren solo aquí; los hay en toda la ciudad". Y lo señala como principal culpable de la situación que se vive en el número 16 al propietario del edificio: "Pone en peligro a la gente al no arreglar la propiedad. Está alquilando pisos en mal estado a personas".
