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"Llega poco pescado y está carísimo. Alucino con los precios que está habiendo", resume Pablo Gallego, del restaurante homónimo, la situación que están viviendo muchos hosteleros en la ciudad en las últimas semanas debido a las continuas borrascas que afectan al litoral. La incidencia de Ingrid primero, y Joseph, Kristin y Leonardo después está impidiendo que el pescado llegue con normalidad a la Lonja, ya que muchos barcos no están teniendo la posibilidad de faenar con normalidad.

Aunque la sucesión de temporales no es algo extraño en la costa gallega, la incidencia continúa de borrascas con alertas por oleaje, lluvia y viento, está dificultando el trabajo de los pescadores. Y eso se nota en los mercados y en los restaurantes.

Pablo Gallego explica que en su caso trabaja con una carta corta y susceptible de cambios, precisamente para poder adaptarse a la oferta o no de pescado.

El cocinero cuenta que “siempre hay un segundo recurso. Si tenemos que dejar de vender rodaballo y lubina, pues vendemos jurel, aunque otros pescados los hay todo el año como el bacalao.También jugamos con un menú variable y con las propuestas fuera de carta. Estos días tenemos menos pescado", indica, antes de señalar con optimismo que "lo bueno es que coincide con la época de Carnaval y podemos ofrecer unas manitas de cerdo con cigala o unos grelos con langostinos o oreja de cerdo prensada".

“Tenemos que recurrir a una oferta menor porque si no tenemos que encarecer los precios”, subraya Gallego, reconociendo que mucha clientela no es consciente de que el pescado fresco se vende a subasta y que su precio varía cada día. En su restaurante no están cambiando mucho los precios de la carta, así que optan por ir adaptando su oferta.

Lo mismo hace Iván Domínguez, del restaurante Nado. En su caso explica que trabaja con una carta "móvil", que se adapta a lo que llega a la lonja, en su caso a la de Laxe.

"Se está notando tanto en la cantidad que está entrando como en la variedad", razona. Como ejemplo, señala que "en algún momento nos hemos quedado sin raya, que es un pescado muy común. La semana pasada tuvimos sargo y ayer no, así que compré abadejo. Este martes he ido a comprar a Laxe y el día anterior solo salió un barco y entraron 150 kilos de pescado. Yo me pude abastecer, pero con lo que había, no con lo que necesitaba. Si haces una cocina de adaptación va todo bien".

Para hacer frente a los cambios bruscos de costes, Domínguez opta por comprar de manera directa en la lonja: "Es una manera de ser más sostenible. Aunque cambiemos precios, asumimos el coste porque hacemos el viaje y el pescado lo limpiamos nosotros"

Escasez en la plaza

El poco producto que llega acaba en buena medida en los mercados municipales, que estos días echan el cierre de sus puestos antes al vender en menos tiempo las cantidades de pescado que pueden adquirir en el muro.

En la plaza de Lugo, Rebeca de Rebe Splash mira a su alrededor para explicar el poco pescado que está llegando. "Ya ves lo que queda", comenta al mediodía, explicando que "nosotras abrimos porque pescado hay siempre y en enero siempre hay temporales, pero está llegando menos".

Lo que llega esta semana, con mejor previsión que en semanas anteriores, es "merluza, jibia, calamar, rape, jurelito o parrocha portuguesa. No hay mucha variedad, pero hay más que la semana pasada". La bajada en la cantidad se traduce en una subida de los precios, sobre todo en la lubina, de la que hay "poca y no bajaba de los 36 euros".

Con ella coincide Ángela de Pescados Gelu. La placera explica que sí llegan meigas, abadejo y "algo de lenguado", pero que otras especies como la raya están escaseando. Sobre todo, falta pescado "plano de horno. No hay y el que llega no es de mucha calidad", lo mismo que sucede con las fanecas o las choupas, de las cuales este martes solo llegaron una docena al muelle.

Puri, del puesto de Puri y Montse, añade que de la vaca del día, una modalidad de pesca de arrastre, "no llega casi nada" y lo mismo sucede con la de volanta, mediante el uso de redes en posición vertical, que llega "a cuentagotas".

La meiga es otro de los pescados que más está subiendo, situándose por encima de los 20 euros. "Solo está aguantando la merluza. La lubina, que debería estar barata porque es la época, no lo está y hay poca y cara", subraya.

"La plaza está muy vacía", lamenta la pescadera, mientras despacha los últimos pescados del día.