El restaurante La Masía, ubicado en la zona de Vioño, cerró sus puertas 30 años después de abrirlas. Ahora, sus trabajadores denuncian que se enteraron por un mensaje de WhatsApp de que habían sido despedidos.
Pero eso no es lo peor, los empleados dicen no haber cobrado "ni el mes de diciembre ni los 15 días que trabajamos en enero". Además, cuentan que "el jefe está ilocalizable. Lo llamamos y no contesta".
Así, sin trabajo y sin dinero, quedó parte de la plantilla. Alrededor de seis trabajadores se han visto afectados por el cierre. "Todos tenemos que afrontar el pago de la casa, la comida de los hijos y sin trabajo" a la vista para levantarse.
Igual que se enteraron por WhatsApp de su despido, supieron por el mismo medio que el dueño del negocio quería conocer sus domicilios para enviarles un burofax para notificarles de que estarían de vacaciones hasta el 31 de enero. De esta forma les informaba de que les llegaría "la documentación necesaria para finiquitar nuestra relación laboral".
"Pese a la entrega que siempre tuvimos hacia el jefe", este, "cuando nos avisó de nuestro cese, nos informó además de que nos envía de vacaciones, por lo que no podemos trabajar en otro sitio", comenta uno de los empleados.
A pesar de que el mensaje concluye con que en caso de cualquier aclaración pueden llamarlo o "quedar cuando queráis", según informa uno de los trabajadores, este no ha logrado contactar con él, ni por teléfono, ni por escrito.
Horas de trabajo en deuda
Es más, según denuncian, cuando trabajaban tenían un horario "que en muchas ocasiones eran desde las 11 de la mañana hasta la una de la madrugada ininterrumpidamente".
Ese esfuerzo se cobraba, "pero tarde". Cuentan que la nómina "nos llegaba sobre el día 12 de cada mes". Aun así, aguantaron: "Nos comimos las navidades y los festivos, todo ello gratis".
También por mensaje, días después del primero informando del Burofax, el dueño de este histórico restaurante les comenta que él les quiere pagar los sueldos atrasados y el finiquito, "pero no lo hace", denuncian los trabajadores.
El jefe también les explicó que tuvo que cerrar el restaurante porque no le dieron la opción de la compra del local, lo que provocó el cese del negocio sin poder ni siquiera poder traspasarlo.
Quincemil intentó ponerse en contacto con el jefe de los denunciantes y no ha sido posible. En el teléfono del restaurante todavía responde el contestador de La Masía, sin embargo, figura como "cerrado temporalmente".
