Durante un tiempo, Danger Art fue sinónimo de exclusividad en A Coruña. La tienda, inaugurada en octubre de 2022, se presentó como la primera boutique especializada en zapatillas de lujo y streetwear limitado de la ciudad. Tenía modelos que alcanzaban los mil euros. Desde las Jordan x Travis Scott, hasta las Dunk Ben & Jerry. Incluso colaboraciones del nivel de The North Face x Supreme, abrigos que te pueden llegar a costar unos 3.000 euros.
Un espacio pensado para coleccionistas y amantes de las colaboraciones más codiciadas del mercado. Uno de los pocos sitios en los que hacerse con ediciones limitadas de marcas internacionales, lanzamientos agotados y piezas difíciles de conseguir que encontraban una segunda vida en el escaparate coruñés.
El modelo de negocio era muy común en el mundo del reselling: adquirir zapatillas y prendas exclusivas ya lanzadas —muchas veces imposibles de encontrar en retail— pararevenderlas por un precio superior, llevándose la tienda un porcentaje por la intermediación. Durante sus primeros meses, el negocio parecía funcionar.
Sin embargo, con el paso del tiempo, el fenómeno sneaker perdió fuerza. La gente ya no estaba dispuesta a pagar entre 400 y 500 euros por unas zapatillas, por muy exclusivas que fueran.
Mientras el mundo de la reventa caía en picado, el establecimiento llegó incluso a integrar un estudio de tatuajes dentro del propio local. Tan mal no les iba. La tienda, que inicialmente tenía su puerta de acceso en Federico Tapia, acabó trasladando su entrada principal a la trastienda con salida a Emilia Pardo Bazán, un cambio que pasó desapercibido para muchos, pero que con el tiempo adquiriría otro significado.
De cara al exterior, Danger Art seguía siendo un punto de referencia para el streetwear de alta gama en el centro de A Coruña. Pero, según las investigaciones policiales, esa actividad comercial era solo una fachada.
La operación policial que destapó la trama
El pasado 27 de enero de 2026, un operativo conjunto de la Policía Nacional, la Guardia Civil y el Servicio de Vigilancia Aduanera destapó lo que se ocultaba tras el escaparate. La llamada Operación ZALIED-BOKSI-GALPÓN culminó con la detención de ocho personas, la realización de 12 registros en varias localidades gallegas y la incautación de más de 5,5 kilos de cocaína, cerca de 40.000 euros en efectivo y varios vehículos de alta gama.
Según la nota oficial, la organización utilizaba una tienda de ropa deportiva en el centro de A Coruña como punto de venta y distribución de cocaína, funcionando como núcleo urbano de una red que conectaba la comarca pontevedresa de O Salnés con el área metropolitana coruñesa. Ese establecimiento era Danger Art.
Droga intervenida en el operativo.
La investigación se había iniciado en marzo de 2025, cuando los agentes detectaron una nueva vía de entrada de estupefacientes en la ciudad. Las pesquisas del EDOA de la Guardia Civil y la UDYCO de la Policía Nacional permitieron identificar que la tienda no solo servía para blanquear actividad, sino que facilitaba la venta directa de droga bajo la cobertura de un negocio legal.
Del galpón al escaparate
El suministro de cocaína llegaba desde Pontevedra, a través de un individuo con amplios antecedentes, apoyado por colaboradores en la zona de Lourizán. Parte de los intercambios se realizaban en un galpón, utilizado como punto logístico para ocultar y repartir la mercancía. Desde allí, la droga viajaba por carretera hasta A Coruña, donde era distribuida.
Las detenciones se precipitaron tras la interceptación de varios envíos: primero dos kilos ocultos en el galpón y, al día siguiente, otros tres kilos transportados por la AP-9 en dirección a la ciudad herculina. Ante la inminente distribución de una nueva partida, el juzgado autorizó la explotación de la operación.
El resultado: siete de los ocho detenidos ingresaron en prisión por presuntos delitos de tráfico de drogas y pertenencia a organización criminal.
Hoy, Danger Art figura como "permanentemente cerrado" en su dirección de Google. Y de las zapatillas exclusivas que colgaban de sus paredes ya no queda ni rastro en el establecimiento.
