Manresa (Barcelona)

Xavier Novell sentado a mi lado en la parada del bus es el Frank Sinatra resfriado y sin voz del que escribía Gay Talese. Es un hombre, sólo eso, despojado de la pompa litúrgica, mundano, atado a la tierra y cada vez más lejos de la cúpula celeste. Cuando era obispo de Solsona fue a él a quien Felipe VI hizo una reverencia y no al revés. Su palabra era la de la Iglesia y ahora es sólo la suya; no vale más que la de nadie, no se representa sino a sí mismo. Es como usted, querido lector, y como yo: una persona cualquiera, aunque duela. Se ha convertido en el renglón torcido con el que Dios escribe recto. Y cuando se levanta y mira los horarios, cuando se da cuenta de que se ha equivocado de parada y empieza a deambular por Manresa con la bolsa de una tienda de zapatos colgando de la misma mano en la que antes lucía su anillo episcopal, es todo lo anterior multiplicado de aquí al cielo.

¿Qué tendrá en su cabeza? Novell (Ossó de Sió, 1969) era uno de los obispos más conocidos y mediáticos, por su representación del ala dura de la religión -cursos para curar homosexuales, exorcismos, el aborto como genocidio- y su defensa del separatismo catalán. Todo eso ha estallado ahora en su contra, cuando decidió dejar el camino al que había dedicado su vida desde crío para irse con Silvia Caballol (Súria, 1983), una divorciada con dos hijos, 14 años menor que él y escritora de novela erótica de escasa calidad literaria pero ahora revalorizada -y reeditada sin su aprobación-, a costa de estar con el que fue apóstol de Dios en la Tierra.

EL ESPAÑOL | Porfolio localiza al obispo, que sobre el papel lo sigue siendo, en su nueva casa de 40 metros cuadrados y con vistas a una carretera comarcal que ha cambiado por el Palacio Episcopal, donde sigue empadronado como si fuera un salvavidas hacia el pasado, en un tiempo que es crucial para Novell. Y es que esta semana que entra, que parte con el puente de Todos los Santos, día de los muertos y en la que nacerá la nueva vida del obispo, ya podrá casarse. Por fin. Podrá empezar a cerrar ese guirigay que abrió cuando fue a visitar al Papa con su "mire, su santidad, es que tengo algo que contarle…".

Novell, a la izquierda, votando el 1-O. A la derecha, Silvia Caballol presentando su novela erótica 'Trilogía Amnesia'. E.E.

Tiene tanta prisa que ni siquiera ha seguido los pasos que debía, no ha dejado de ser obispo y le van a tener que expulsar. Pero se desconoce el cómo, porque nunca ha pasado antes, y andan por ahí los eclesiásticos que no saben qué hacer. Cuentan que esa prisa puede deberse a que está esperando mellizos. Nunca se puede decir que este cura no es mi padre, ya se sabe.

Mientras que en la Conferencia Episcopal Española y en el Vaticano rumian a ver qué, Novell está estos días atrapado en un triángulo formado por las localidades barcelonesas de Manresa, Súria y Solsona. En Manresa vive ahora, a la espera, junto a la fábrica que regenta el que será su suegro. En Súria andan pendientes porque ahí es donde vive Caballol y donde más probablemente se casarán la semana que viene. Y en el juzgado de Solsona estaba colgado hasta este viernes el documento que informaba de que si alguien conoce algún impedimento legal que se manifieste.

Y es que la historia de Xavier Novell es la del cura de Fleabag, que en la última escena de la serie, y también sentado en una parada de bus, tiene que elegir entre el amor por Dios y el amor por una mujer. El sacerdote de la ficción eligió lo primero; el obispo de la realidad, lo segundo, mucho más interesante, pero para él pueden ir igualmente las palabras del personaje interpretado por Andrew Scott: "El amor es horrible. Horrible. Es doloroso. Da miedo. Dudas de ti, te juzgas, te alejas de los demás que también son parte de ti. Te vuelves egoísta. Te vuelves difícil. Te obsesionas con tu pelo. Te vuelves cruel. Dices y haces cosas que antes eran impensables. Cuánto lo deseamos y qué infierno es cuando lo tenemos. No, no me sorprende nada que es algo que no queramos hacer solos".

Ya podrán casarse

Novell y Caballol. Entregaron los papeles al juez de Súria el 7 de octubre. Éste los mandó también a Solsona, donde él sigue empadronado, y llegaron el 14 del mismo mes. Este viernes se ha cumplido el último de todos los plazos para presentar reclamaciones y la semana que viene se abre la veda para formalizar el matrimonio. 

El Cielo y la Tierra

El principio del fin quedó marcado en el calendario el pasado 23 de agosto. Aquel día Novell anunció que renunciaba al cargo por "motivos personales" y que ya se había reunido con el papa Francisco I para comunicárselo. La noticia pilló a todos con el pie cambiado. El de obispo es uno de los cargos más altos a los que puede aspirar alguien que, cómo él, ha dedicado su vida a la Iglesia, sólo superado por los arzobispos, cardenales y el Papa, que es a su vez heredero de San Pedro y obispo de Roma.

Novell, durante una homilía. Párroco controvertido donde los haya, representaba el ala más fundamentalista de la Iglesia. Obispado de Solsona

¿Por qué lo hacía? La revelación salió un mes después, en septiembre: había comenzado una relación con una psicóloga que, para añadirle más leña a la polémica, además es escritora de novela erótica con toques satánicos. Y así, de repente, empezó a dejar todo aquello que había construido este tiempo.

El Palacio Episcopal de Solsona, anexo a la catedral de la ciudad, amanece este miércoles con la calma que dicta la espiritualidad. Un par de turistas sacan la cartera y miran a ver si les llega para entrar en el museo. Hablan casi en susurros para no perturbar el silencio que sólo se deja romper por el borboteo de una fuente. El único trajín se produce en la única terraza de la Plaza Mayor, que de mayor tiene poco, coronada por una gran bandera estelada que la atraviesa.

En ese palacio majestuoso tenía Xavier Novell su residencia particular, donde, según ha comprobado esta revista, sigue empadronado. La que era suya se trata de una vivienda de dos plantas. Aunque austera en la decoración, cuenta con más de lo que cualquiera necesita para vivir. El amplio recibidor, la sala de audiencias y hasta cuatro habitaciones pueblan una residencia plagada de curiosidades: tiene una capilla que sólo usaban él y su secretario particular, un comedor demasiado grande para una sola persona -quizás ahí le entró la soledad, quién sabe- y una foto de él y Benedicto XVI ordenándole en diciembre de 2010 sobre la mesilla de noche. Tenía servicio, limpieza y hasta chófer; cuentan que de conductor le hacía su padre, al que nombró diácono en un claro caso de nepotismo. Pero, a fin de cuentas, era el obispo y pocos le podían ladrar.

Aquello ha acabado desvaneciéndose en el aire, como si el amor fuera una apisonadora que barre con todo. El Palacio Episcopal para él es ahora una vivienda de 40 metros en Manresa. El estilo neoclásico del siglo XVIII ha pasado a una construcción de 2007. La fuente y sus borboteos a la entrada son el efecto doppler de los coches que pasan por la carretera comarcal. La catedral que tenía enfrente es la Santísima Trinidad que forman un supermercado, el todo a cien y una rotonda. Y la única terraza de la Plaza Mayor, en la que sólo te atienden en catalán, se ha convertido en una terraza cuyo regente, un ciudadano chino, también sólo sabe hablar catalán. Parece que no todo está perdido.

Novell sigue empadronado en el Palacio Episcopal, como si fuera un salvavidas hacia el pasado

En ese barrio pasa los días Novell, con la sensación de temporalidad, atrapado en un limbo y esperando a por fin poder casarse con Silvia Caballol e irse a vivir con ella. Antes no. Ya no es obispo pero sigue siendo muy conservador y los cánones mandan. Mientras, vive medio recluido. Los vecinos cuentan a esta revista que sale a correr a eso de las 7.00 de la mañana, hace si acaso alguna compra ligera y, antes, llamaba buscando trabajo. Esto último ha dejado de hacerlo, ya que ha sido contratado en Semen Cardona, una empresa especializada en inseminaciones artificiales a cerdos. Aún así, no se deja ver demasiado. Cazarle en la parada del bus es cazar un gamusino. Ni siquiera visita al que será su suegro, Joan Coballol, dueño de la empresa Tecmec afincada en la misma localidad.

Novell visitando al papa Francisco I, a quien comunicó su decisión de dejar el obispado este verano. EFE

El rey, Felipe VI, hace una reverencia a Xavier Novell en 2016. Casa Real

Aunque el matrimonio pondrá fin a esa vida de recluso enamorado, no será el adiós a sus dolores de cabeza. Queda ver qué pasa con él y la Santa Sede. La situación es inédita, nunca se ha producido antes en la historia de la Iglesia, al menos que se conozca. Sí que hay obispos que lo han dejado por amor, pero él no ha pedido la dispensa. Le van a tener que echar. La duda es cómo.

"Novell aún no ha pedido la dispensa papal. Eso es lo que le eximiría de su cargo y lo tendría que tramitar en Roma. Cuando se case, se iniciará el proceso de secularización para que deje de ser sacerdote. Y eso se hace en España", explica Oriol Trillas, abogado experto en derecho canónico. "Al contraer matrimonio dejará de ser sacerdote automáticamente, pero para que ya no sea obispo… eso es un proceso distinto. Hay antecedentes de expulsados por sanción, como en algunos casos de pederastia, pero no por matrimonio. Está en un limbo, habrá que ver", añade.

Adán…

Aún con todo lo que está viviendo estos días, la verdadera intrahistoria de Xavier Novell hay que empezar a trazarla por sus padres, Joan Novell y Lourdes Goma. El todavía obispo nació, junto a sus dos hermanos, en el pequeño municipio leridano de Ossó de Sió, de sólo 205 habitantes en la actualidad. Joan era payés, agricultor. Dejó los estudios a los 14 años para trabajar el campo, pero no se resignó y siguió estudiando. Mientras por el día se dedicaba a la agricultura, en sus ratos libres estudiaba idiomas y unos cursos bíblicos que le fueron ahondando su vocación religiosa, aunque no sacerdotal, y que luego acabó transmitiendo a sus hijos.

Fue a los 33 años cuando Joan decidió que quería una vida mejor, cambiar de rumbo e irse a la universidad. Acabó convirtiéndose en profesor y encontró trabajo en el colegio privado Sant Josep de Tárrega. Y ahí se llevó a sus hijos. En el centro educativo, el padre del obispo llegó a ser director pedagógico de educación secundaria, y parece que uno bueno ya que se dedicó a impartir cursos de formación a docentes por diversas escuelas de España. Todo ello lo compaginó con una faceta que había desarrollado de historiador, trazando la historia local de la ciudad y haciendo libros sobre hombres ilustres de la Iglesia.

Joan Novell, padre de Xavier, en la presentación de un libro que escribió. Ayuntamiento de Tárrega

Volviendo al obispo, ese ambiente religioso que había mamado en casa acabó calando en Novell y, tras acabar la secundaria y licenciarse como ingeniero técnico agrícola, fue al seminario en Barcelona y a por el doctorado en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Escaló poco a poco y con paciencia por la jerarquía eclesiástica, hasta que Benedicto XVI le nombró obispo de Solsona a finales de 2010. Tenía 41 años entonces, se había convertido en el obispo más joven del episcopado español. Ahí empezaron los focos sobre su figura.

Esa imagen de sacerdote joven, simpático y cercano poco a poco fue mutando en cuanto se empezó a conocer su forma de trabajar. Están los cursos sobre exorcismo, sí, pero también su apoyo a las terapias llamadas de reconversión de homosexuales, el calificar el aborto como un genocidio, abroncar públicamente desde el púlpito a las mujeres que no iban vestidas a misa según lo que él creía adecuado, compartiéndolo luego por redes sociales con fotos de ellas; y esas misteriosas cenas Alpha que organizaba en el Palacio Episcopal de las que muchos se desapuntaban por el olor a sectario que empezaban a percibir.

Ajeno a toda crítica, Xavier Novell estaba encantado de sí mismo y no dudaba en hacer entrevistas con cualquier medio y en abrir las puertas de su casa. Se convirtió en el obispo más mediático de todos y, después, usó ese altavoz para abogar por la independencia de Cataluña, llegando a votar sonriente ante las cámaras en el referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017. También acabó enchufando a su padre, devolviéndole el favor de haberle marcado el camino religioso en el que tan bien le iba; le nombró diácono y le puso al frente de la Escuela de Formación para Laicos de Solsona nada más asumir el cargo.

Fue representante del ala dura de la religión -cursos para curar homosexuales, exorcismos, el aborto como genocidio- y su defendió fervientemente el separatismo catalán

El mundo estaba a sus pies. Entonces. De aquello, hoy ya no queda nada. En el juzgado de Solsona, este miércoles, quedaba colgada la herida de todo. En el tablón de anuncios había un papel en el que se podía leer que Novell se quería casar y que si alguien conocía algún tipo de impedimento legal, que se manifestase. Es el hable ahora o calle para siempre de las películas, y con una anotación a mano en la que se leía "Retirar el 29/10/21", este viernes. Nadie ha presentado reclamaciones, así que cuando el documento vuelva a Súria la semana que viene, habrá vía libre para el enlace.

... y Eva

En el Juzgado de Paz de Súria, el juez Jaime Bransuela Alsina revolotea en torno a unas carpetas junto a su secretaria, que le mira sin participar del todo en su aparente odisea. Mi entrada ahí, la de un extraño que ni habla catalán, sólo puede significar una cosa. "El papel que buscas ya no está", comenta, simpático, el juez. Se refiere al mismo documento que entonces todavía colgaba en el tablón de anuncios de Solsona.

Fue a Bransuela a quien Xavier Novell y Silvia Caballol entregaron los papeles para casarse el pasado 7 de octubre. Lo hicieron en esa localidad porque ella está empadronada ahí y a partir de ese día comenzó una cuenta de 15 días naturales para presentar reclamaciones. Sin embargo, como el obispo sigue empadronado en el Palacio Episcopal, hubo que mandar otra copia para que se colgara el documento en Solsona. La festividad del 12 de octubre y otras patronales hicieron que el papel, enviado por correo certificado, no llegase a la sede del obispado hasta el día 14 de octubre.

Documento colgado en el Juzgado de Solsona hasta este viernes. Es un 'hable ahora o calle para siempre' jurídico. DRV

Ya cumplido el plazo, el juez asume que va a ser él quien los case, porque en Solsona sería un escándalo y hay que hacerlo en uno de los lugares en los que estén empadronados, aunque indica que todavía no han puesto fecha para la boda. "Mis amigos bromean conmigo ya, dicen que voy a ser el primer juez de la historia en casar a un obispo", y se ríe.

No se sabe muy bien cómo se conocieron Xavier Novell y Silvia Caballol. Cuentan los vecinos que ella siempre estuvo interesada por el mundo esotérico y de los exorcismos y que acudió a uno de los cursos que él impartía. Lo que sí se sabe es que el pasado verano, el 27 de junio, Novell confirmó a Caballol cuando aún era obispo. Lo hizo en la localidad de Biosca, una de las parroquias más pequeñas de la diócesis, por cuestiones de discreción. Ahora se especula con que ella pudiera estar embarazada. Nadie termina de confirmarlo del todo, aunque sería la explicación perfecta a la pregunta de por qué se está haciendo todo con esta premura.

Caballol nació ahí mismo, en Súria, y acabó estudiando Psicología en la Universidad Autónoma de Barcelona. Aunque ha ejercido como tal, su faceta más conocida y polémica es la de escritora de novela erótica. Entre frases de brocha gorda, aparecen auténticas revelaciones como cuando describe una erección con un "la tenía como el brazo de Franco cuando saludaba a las masas". Ha publicado dos libros. El Infierno en la lujuria de Gabriel es el más cotizado de todos y se vende por unos 200 euros de segunda mano. Está descatalogado y el morbo no tiene por qué quedar libre de especulación. El primero, la Trilogía Amnesia, sí que es más fácil de encontrar ya que la editorial lo ha republicado sin su permiso -ella está tan desaparecida del foco como él- porque tienen los derechos.

La escritora ya estuvo casada antes de su enlace con Novell. Lo hizo con un marroquí con quien vivió en la ciudad de Tetuán y con quien tiene dos hijos. En Facebook todavía andan colgadas sus fotografías de viajes apasionados por el interior de Marruecos. Tras la ruptura, Caballol volvió a la casa familiar de Súria -en la actualidad vive ahí con su madre- y de vez en cuando se la puede ver paseando junto a su prometido por los parajes naturales.

El obispo, en Manresa, dándose cuenta de que se ha equivocado de parada de bus. DRV

Donde no se la ve demasiado es en Manresa, a pesar de los lazos que la unen con la ciudad. No es sólo que su prometido esté ahí. Es también que su padre, Joan Caballol, regenta la fábrica de piezas mecanizadas Tecmec y su hermano, Esteve, es entrenador de Masculino Preferente A del Basquet Manresa, una cantera de la liga ACB de baloncesto. Todos pasan desapercibidos, menos el protagonista de esta historia.

Cuando Xavier Novell camina por Manresa, tras equivocarse de bus, se nota en la cara de la gente esa suerte de estar asistiendo a la caída de un ídolo. La vida pasa a su lado como si nada, se le quedan mirando por la calle y desde los coches descaradamente. Él baja la cabeza y sigue a lo suyo. Sí, soy esa persona que usted piensa, pero déjeme en paz, que bastante tengo ya, parece querer decir. Perdone, perdone, le digo. Y Novell se gira. De verdad, disculpe que le moleste. Sí, digui'm, contesta en catalán. Sus ojos son más azules de lo que aparentan en las fotos y recuerdo aquella monja que le dijo que Dios le había hecho guapo para que captara mejor la atención de los feligreses. Mire, es que soy periodista… Y no da tiempo a más. Novell encoge la boca, mira al suelo y se da la vuelta. Y el ídolo se pierde entre la gente que le observa, sin mirar a nadie, atrapado en sí mismo.