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. Ilustración: Tomás Serrano

LA TRIBUNA

Senador Cosidó, ¿ha visto usted 'Forrest Gump'?

El autor, vocal de CGPJ, muestra su sorpresa por el polémico WhatsApp del portavoz del PP en el Senado desvelado por EL ESPAÑOL, y pide más responsabilidad a lo políticos en sus manifestaciones.

Decía Forrest Gump, el personaje de la novela de Winston Groom que Robert Zemeckis llevó al cine con gran éxito de público, que tonto es el que hace tonterías.  Imagino que también puede aplicarse al que las dice. O al que las escribe.

Esta asociación de ideas me vino el domingo por la noche a la cabeza, precisamente mientras leía las noticias en este mismo diario para el día siguiente. Como soy suscriptor, puedo leer la edición del día siguiente la noche previa a su publicación. Se conoce que en este diario están más interesados en la información de sus lectores que en su descanso, porque hay noticias que quitan el sueño y te las dan así, sin pan y sin posibilidad de tener un día para digerirlas.

La noche del domingo fue una de esas noches de digestión pesada. La causa: un artículo de Ferrer Molina sobre un mensaje de WhatsApp del senador Cosidó a sus compañeros de escaño y que, sin saberlo, doy por seguro que difundió uno de ellos.  Ya saben, la navaja de Ockham o principio de parsimonia: la explicación más sencilla es siempre la más probable. Tampoco hay que ser un lince para concluir que un mensaje dirigido a un grupo cerrado de senadores solo puede ser conocido si al menos uno de ellos lo cuenta.

El mensaje de WhatsApp se refería a la renovación en curso del Consejo General del Poder Judicial y la magnitud de las tonterías que acumulaba me sobrecogió, lo que no es poco mérito, convencido como estaba de que, a estas alturas, ya nada podía impresionarme.

¿Qué escándalos que hayan afectado al Consejo sería capaz de señalar el senador en todo su mandato?

Como se suele decir, y atendida mi condición de vocal del Consejo, la primera en la frente: el momento de la renovación y los términos en los que se hará no se justificaban en el puro y simple transcurso del periodo constitucional del mandato sino en la necesidad de prestigiar al Tribunal Supremo y al Consejo que, según el senador, "falta le hace".  

Me sobrecogió la solemne tontería de esa afirmación tanto como sus implicaciones. ¿Sabe el senador de lo que habla?, ¿conoce el senador las convulsiones que experimentó el anterior Consejo y que el presente tuvo que superar?, ¿tiene el senador la más mínima idea del trabajo que ha desarrollado el actual Consejo durante sus cinco años de mandato?, ¿qué escándalos que hayan afectado al Consejo sería capaz de señalar el senador en todo su mandato? Y lo que es la pregunta que más me asusta formular: ¿conoce el senador la diferencia esencial que media entre el Consejo y el Tribunal Supremo? Porque no dudo ni por un momento que el supuesto desprestigio al que alude y que hay que superar se relaciona con el desgraciado caso de las hipotecas, un asunto jurisdiccional del Tribunal Supremo que el Consejo, como órgano de gobierno, ni debía ni de ninguna forma podía interferir ni influir sin violar la independencia del Tribunal Supremo. ¿Está sugiriendo el senador que el próximo Consejo sí interferirá y que el Tribunal Supremo dejará de ser independiente del órgano de gobierno?

Y la implicación última de esa tontería es, para mí, evidente: según parece, lo que más molesta al senador es precisamente la independencia con la que se ha conducido este Consejo y su presidente. En lo que se refiere a su presidente, lo entiendo. La suerte no es otra cosa que las personas que te cruzas en tu camino y yo soy un afortunado. No conocía a Carlos Lesmes antes de incorporarme al Consejo y es muy probable que nuestros caminos no se vuelvan a cruzar una vez que lo deje. Me siento libre de decir lo que pienso de él: una persona cabal, un jurista extraordinario, un gran presidente y un presidente cuyo sentido de la independencia de criterio puedo perfectamente entender que moleste a los que ignoran lo que eso implica.

Quienes tienen la responsabilidad de prestigiar las instituciones tendrían que pensarse dos veces lo que dicen

El segundo cúmulo de tonterías me ha sobrecogido tanto como el primero. Decía el senador Cosidó en su mensaje que el eventual nombramiento de Manuel Marchena como presidente vendría a garantizar que las tareas de la Sala Segunda se controlarían "desde detrás". ¿Tiene el senador Cosidó la menor idea, no ya de la tontería, sino de la barbaridad que ha escrito en su mensaje?, ¿sabe a quién ofende con semejante mensaje?

De entrada, ofende a los vocales del nuevo Consejo, a los que parece negarles toda capacidad de criterio ni del sentido de su función, que no es violar la independencia de los Tribunales sino salvaguardarla. Pero sobre todo, a quien ofende es a quien vaya a ser su presidente. Ese presidente será, o no será, Manuel Marchena. Eso lo decidirán los vocales del nuevo Consejo con absoluta libertad de criterio. Solo a ellos les corresponde valorar los méritos de su eventual candidatura y al margen de cualquier comentario previo que haya podido hacer cualquiera, incluido el senador Cosidó. Pero lo vuelvo a decir: la suerte no es otra cosa que las personas que te cruzas en tu camino. Yo me he cruzado con Manuel Marchena, una persona con un conocimiento enciclopédico del Derecho, capaz de envolverte y convencerte con su argumentación y que ha demostrado como presidente de Sala una capacidad de gestión indiscutible, tanto como su bonhomía.

En cuanto a la independencia de criterio de Manuel Marchena, mucho me temo que, si llega a ser nombrado, dentro de cinco años el senador Cosidó estará tan molesto con él como con Carlos Lesmes. Yo dejo el Consejo y con total seguridad Manuel Marchena no será mi presidente si llegase a serlo del Consejo. Vuelvo a estar en absoluta libertad de decir lo que pienso.

Y finalizo este artículo con una conclusión tan poco profunda como mis reflexiones: quienes tienen la responsabilidad de prestigiar las instituciones del Estado, si pretenden seguir teniendo esa responsabilidad, tendrían que pensarse dos veces lo que dicen antes de escribirlo o no utilizar el móvil o leer más novelas y ver más cine.

*** José María Macías Castaño es vocal del Consejo General del Poder Judicial. 

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