Yo era un niño entonces. Mi tío, ingeniero de montes, me contó que acompañaba a un guarda forestal cuando éste divisó una liebre.

"No se pare, don Mariano", le dijo (entonces se tuteaba menos). Sabía que, si uno se detiene, la liebre sale corriendo. Normalmente la parada suele significar que ha sido detectada, así que es mejor emprender la huida sin esperar a ulteriores averiguaciones.

Por el contrario, una fuga precipitada alertaría innecesariamente al depredador despistado.

El caso es que el guarda forestal, conocedor de esta respuesta leporida, trazó una contraestrategia y la cortocircuitó. Comenzó a trazar círculos cada vez más cerrados alrededor de la liebre. Finalmente, cuando el círculo lo llevó al lado del animal se agachó y, sin parar, la agarró de las orejas.

Parece una historia increíble, pero mi tío siempre me aseguró que las cosas habían ocurrido así.

El movimiento y la pasividad son estrategias que a veces funcionan bien y a veces mal. Si el guarda se hubiera detenido antes de tiempo, la liebre habría huido. Si esta lo hubiera hecho antes de tiempo, habría alertado al guarda.

En todo caso, debería haberse evadido antes de ser ignominiosamente capturada por las orejas.

Pero entonces ¿es mejor moverse o quedarse quieto?

Lo importante es saber alternar la pasividad y el movimiento, y sobre todo controlar el foco informativo y enfocarlo siempre donde conviene. Ah, y echar la culpa de todo al negacionismo o al fascismo, según los casos.

De hecho este es el movimiento previo en cualquier estrategia, y suele funcionar bien.

Ahora se acaban de colar 70.000 marroquíes por la frontera de Ceuta. ¡70.000! Casi tantos como la población de Ceuta.

Alarmados, veintidós países de la Unión Europea, liderados por Italia y Dinamarca, han firmado una carta para cuestionar la política migratoria de España (que entienden que ha tenido un poderoso efecto llamada) y exigirle un mayor control fronterizo.

Así que el presidente Sánchez, sin decir ni pío (pasividad), se ha largado tan tranquilo de vacaciones a La Mareta (movimiento).

"Se repite la tragedia y el Gobierno permanece impasible. Necesitamos medidas urgentes que garanticen la seguridad y los derechos humanos en los pasos fronterizos de Ceuta y Melilla".

Esto (foco encendido) lo aplicó Sánchez en 2018 a Rajoy, entonces presidente.

Ahora, cuando los muertos parecen llegar a ciento cincuenta, el foco permanece apagado, y sólo se vuelve a encender para mostrar un TikTok en el que el presidente recomienda su playlist para el verano. "¿Cuántos más tienen que morir?".

De nuevo, esto no lo dice Sánchez ahora, sino entonces a Rajoy.

En el resto del sanchismo la cosa funciona igual. Vean al ministro Albares, que recuerda a ese personaje insignificante, pero matón, porque acompaña a Bob el Inglés en Sin perdón, de Clint Eastwood.

¿Qué ha hecho ante la evidente permisividad de Marruecos en la invasión? Pues no ha dicho nada (foco apagado, liebre encogida), pero ha llamado a consultas al embajador… de Italia (foco encendido, liebre chulita).

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares. EFE

El ministro Marlaska, que no se enteró de nada, protagonista del más espantoso ridículo que se recuerda, ha desarrollado una innovadora teoría sobre la responsabilidad: "Hay cosas que ocurren y no necesariamente tiene que haber una responsabilidad".

Esto es evidentemente cierto: ayer, sin ir más lejos, a mí se me cortó la mayonesa, y al ministro se le colaron 70.000 inmigrantes. Son cosas que pasan.

Y esto podía haber sido previsto por los servicios de seguridad de cualquier otro país de la Unión Europea, añadió nuestro ministro del Interior, proyectando así el foco sobre la responsabilidad de, digamos, Lituania, que no avisó a tiempo de la invasión de Ceuta.

Lo cierto es que, en todo este episodio, el gobierno ha tenido que forzar la máquina, e incluso la habitualmente bien engrasada prensa sincronizada ha chirriado con los esfuerzos a los que ha sido sometida. Ciertamente, algunos se han esforzado mucho.

"¿No será que el gobierno ceutí se enteró con antelación de que se produciría la invasión y se lo ocultó al gobierno de la nación? Ninguna deslealtad del PP sorprende", emitió el periodista orgánico Antonio Papell.

Y mientras tanto (¿de verdad había que encender el foco sobre esto?) Teresa Ribera ha grabado su propio TikTok para explicar la diferencia entre sol y sombra, y para demostrar que hace mucho más calor al sol que en la sombra (se lo juro) armada con un termómetro infrarrojo (dicho sea sin ánimo de ofender).

Make science great again!, que decía la gorra de Sánchez.