España es de todo menos un Estado aconfesional. Desde el púlpito de RTVE, NO-DO de la Moncloa, sueltan cada mañana la homilía para el pueblo fiel.
Han convertido la izquierda en una religión en la que no se aceptan discrepantes, y al PSOE en su iglesia.
Quien no conoce a Dios es capaz de rezarle a Zapatero. Zapatero, desde el principio de los tiempos (allá por el año 2000) elevado a los altares laicos de lo público incluso después de hundir económicamente el país, malvender sus reservas de oro y reabrir los odios que templaron nuestros abuelos.
Zapatero, bambi ofrecido en sacrificio por la democracia, casi Nobel de la Paz, mediador de los oprimidos, auxilio de Venezuela, espejo de la Justicia, mina de oro, causa de su alegría, refugio de los pecadores, puerta de China, auxilio de Plus Ultra.
Zapatero, que le vendió a toda la izquierda que era Santa Teresa de Calcuta rescatando presos políticos allende los mares. Para lo que ha quedado.
Lo curioso de España es lo corta que tiene la memoria. Tras el 15-M, la sociedad amnistió a Zapatero y lo convirtió en un símbolo del Estado más, entre los leones del Congreso y Adolfo Suárez.
Zapatero durante su entrevista en 'Mañaneros 360'.
Expresidente, como si el cargo de emérito le absolviese de su terrible labor como presidente.
Después llegó Sánchez. Y como tú eres Pedro, sobre esta piedra edificaré mi iglesia. Y mientras a Pedro le huían los referentes socialistas (Felipe, Madina, Susana, Rubalcaba) cada vez que cambiaba de opinión, y primero amnistiaba a los nacionalistas catalanes, después convertía a su mujer en directora de una cátedra por su propia gracia, o le daba el ministerio con más presupuesto del Gobierno a su amigo y mano derecha corrupto, romántico y follador, Zapatero aprovechó todas las ausencias para convertirse en faro moral de la izquierda.
Zapatero, padre, hijo y mentor de Pedro Sánchez.
🔴 Zapatero al ser preguntado por su llamada a un directivo del Banco Santander: "Vamos a llegar a la locura de que llamar a alguien o reunirse con alguien es ejercer una influencia"pic.twitter.com/jVM0hcVfWI
— EL ESPAÑOL (@elespanolcom) July 23, 2026
"Ser socialista es tener muy poco y estar dispuesto a dar mucho", dijo recientemente en un mitin mientras, presuntamente, le escondía a Hacienda 1,3 millones de euros en joyas y otros tantos millones en comisiones. Total, poca cosa. Con lo que él se ha sacrificado por España (aquella prima de riesgo disparada y una generación entera hipotecada), esto es lo mínimo que le debía el país.
Ahora el faro se ha fundido y la UDEF le ha dejado sin caja fuerte. Tenemos un expresidente presuntamente corrompido hasta la médula, capaz de robarles el pan a los venezolanos hambrientos y de mercadear con los intereses de los españoles a cambio de cualquier comisión de empresas chinas, y todavía hay una parte amplia de votantes que creen que esto se trata de lawfare; que los corruptos son la policía y los jueces.
El socialismo, religión de cartón para el hambre, ha degenerado en secta: cualquiera que discrepa es un facha, poco menos que un nazi. "Quien no crea en la virginidad de Zapatero, ese es el traidor".
