Sólo la distorsión de la realidad en la que se ha instalado el país explica el actual estado de desmadre en España.

Hay una evidente desconexión entre la gravedad de los hechos que estamos viviendo y la naturalidad con la que los encaja la calle.

Hace no demasiados años hubiera sido impensable que un presidente del Gobierno siguiera en el cargo con la mitad de escándalos de los que arrastra Pedro Sánchez. Ahorraré al lector la larga lista de ejemplos, archiconocidos por todos ya.

Si la modernidad generó monstruos, la postmodernidad ha creado el caldo de cultivo para el pasotismo general. Pase lo que pase.

Si todo es relativo, si no hay verdades absolutas, si la realidad depende de la perspectiva individual, si el refugio ante el vértigo de la vida son las coleccioncitas de dogmas blindados al debate, si la mejor brújula para decidir son los sentimientos de cada cual, es lógico que reinen la apatía y la ausencia de iniciativa.

Esta parálisis colectiva se alimenta de retóricas como la exhibida por Sánchez tras estrechar la mano del Papa en el Vaticano. Dio doce excusas para no convocar elecciones que son el epítome del cinismo.

1. Minimizó la entrada de la UCO en la sede del PSOE, que llevó a los agentes a recoger información durante doce horas.

"No es un registro. Estamos hablando de un requerimiento. Hay muchos requerimientos que se hacen en muchas instituciones por parte de la Guardia Civil y eso no es óbice de nada".

2. Devaluó los indicios que el juez aporta sobre las actividades de Zapatero, cuando el auto ha destruido absolutamente la reputación de este hombre. ¿Cómo iba a facilitar Zapatero la transición en Venezuela fomentando la caída de un régimen que era la base de su negocio?

"Después de lo que he leído [informe policial y sumario], no hay motivos para cambiar la posición de apoyo a Zapatero".

3. Mintió con descaro al decir que ya se han asumido responsabilidades por la corrupción en el PSOE.

"Hemos tratado este caso el año pasado y tomamos las decisiones que tomamos" y "si hay comportamientos irregulares nuevos, actuaremos con contundencia".

4. Defendió que lo fundamental no son la ética o la ejemplaridad en el ejercicio de la política, sino los resultados, con un descaro que serviría para justificar la peor de las dictaduras.

"No hay que perder de vista lo importante: estamos en un momento óptimo desde el punto de vista económico, social" y "ninguna de estas investigaciones impugnan lo que está haciendo este Gobierno y las fuerzas progresistas a favor de los avances sociales y las transformaciones".

5. Se presentó como garante de la estabilidad, cuando hace años que no tiene apoyos ni para aprobar unos Presupuestos y ha de gobernar al margen del Parlamento.

"El interés general es la estabilidad".

6. Mostró su permanencia en el poder casi como un sacrificio personal en favor del bien común.

"No puedo convocar elecciones por interés partidista: con guerras en todo el mundo, con crisis que exigen respuestas eficaces... hay que consolidar las políticas".

7. Dijo que la alternativa a él sería peor.

"Si hubiera habido una Administración con el PP y Vox en estos tiempos..." y "antes teníamos una organización política que obstruía las investigaciones judiciales, ahora es lo contrario".

8. Tergiversó lo que expresa la ley para decir lo que no dice. Una legislatura tiene un límite máximo, pero no hay una obligación de cumplimiento íntegro. De hecho, es habitual adelantar la convocatoria electoral.

"La duración de una legislatura son cuatro años".

9. Indujo el miedo a perder fondos europeos si ahora se abre un periodo electoral.

"Los fondos europeos terminan en diciembre de 2026, hay que concluir esa gestión".

10. Edulcoró la situación de absoluto deterioro y desprestigio institucional.

"Hemos estado en otras situaciones similares a esta".

11. Desvinculó la política de las decisiones de los tribunales, cuando fue él precisamente quien recurrió a una sentencia judicial para presentar la moción de censura que le llevó a la Moncloa.

"Los tiempos de la Justicia no son los tiempos ni de los medios de comunicación ni los de la política".

12. Esparció la idea de que existe un lado oscuro que pretende sacarlo del Gobierno para que le vaya mal a los españoles.

"Hay gente que quiere que España no continúe avanzando, que quiere frenar a España o incluso hacerla retroceder, pero ese no es el ánimo del Gobierno ni el mío".

Lo que revela la última investigación judicial es que, lejos de existir una causa concertada en los tribunales contra el PSOE, como se han hartado de proclamar el Gobierno y sus socios, lo que ha habido es un acuerdo gestado en el PSOE y financiado por el PSOE para destruir el trabajo de magistrados, fiscales y policías que señalan a este partido y a los familiares de Sánchez.

Ni con doce bulos se tapa eso.