La semana pasada, en sólo dos días, seis personas fueron apuñaladas en Barcelona. Dos de ellas han fallecido.

Un repunte de violencia que debería abrir telediarios e instar, al menos, a declaraciones del Gobierno.

Pero en su lugar, silencio mediático e institucional. Si no fuera por las redes sociales y las legítimas quejas de quienes padecen la degradación de sus barrios, no conoceríamos una realidad que debe ser atendida.

¿A qué se debe la casi nula cobertura mediática?

¿Debemos acostumbrarnos a peleas entre bandas en el Puente de Vallecas o a los apuñalamientos en Espluges?

¿A qué se debe el silencio institucional?

¿Seguirán diciendo que la delincuencia en España ha bajado malinterpretando a conveniencia la estadística y sus propios datos oficiales?

Según el Índice de Paz Global, España sigue siendo uno de los países más seguros del mundo, si bien desde el año 2024 a 2025 ha descendido del puesto 23 al 25 en el ranking de países más seguros.

Otros índices centrados en la seguridad de las mujeres, como el Índice de Mujeres, Paz y Seguridad de Georgetown, concluyen que España ha pasado de ocupar en 2017 el quinto puesto mundial de un total de 181 países analizados, a situarse actualmente en el puesto número 25.

Los datos nacionales arrojan los mismos resultados. Mientras las narrativas oficiales hablan de un descenso de criminalidad total, aludiendo al descenso en delitos como los hurtos, ocultan deliberadamente que las agresiones sexuales con penetración han aumentado un 288% entre 2017 y 2025 o que los homicidios dolosos y asesinatos han aumentado un 13,3% desde 2019.

No pagamos impuestos para que las instituciones nos hagan luz de gas negando lo que padecemos, o para que manipulen los datos e insulten a quienes lo denunciamos.

Los pagamos para que España no deje de ser un país garante de seguridad ciudadana y para que las instituciones den respuesta a lo que ya no es sólo una sensación, sino una realidad creciente de inseguridad, especialmente para las mujeres.

No queremos narrativas mentirosas de ningún tipo. Sólo abordaje responsable y riguroso, y una respuesta eficaz al fenómeno.