1. España es ese país en el que es posible apoyar la regularización masiva de 500.000 inmigrantes ilegales y quejarse al mismo tiempo de la imposibilidad de acceder a una vivienda, como si ambos fenómenos fueran universos inconexos.

2. Intuyo que los primeros indignados son los inmigrantes que han llegado legalmente a España tras un lento y farragoso proceso burocrático. Que trabajan desde el primer día sin depender de las ayudas del Estado. Que se han integrado en nuestro país sin mayores aspavientos. Y que tienen las mismas dificultades que cualquier español para conseguir piso, cita en la sanidad pública o plaza en una guardería.

3. España es también ese país en el que es fascismo insinuar la idea de que lo uno (caos inmigratorio) y lo otro (destrucción del mercado de la vivienda) están relacionados.

4. Parece ser que en las democracias fetén los inmigrantes no viven en las mismas casas que el resto de los ciudadanos: se evaporan al salir de su puesto de trabajo y vuelven a materializarse cuando les toca fichar de nuevo. En las democracias fetén progresistas, el impacto de diez millones de extranjeros en la vivienda es nulo.

5. Tampoco consumen sanidad, ni educación, ni ayudas del Estado, ni utilizan el transporte público, ni cobran un salario menor que el de los españoles. Todas sus externalidades son positivas. Ninguna es negativa.

6. Y entre las externalidades positivas está que cotizan. Al parecer, y dada la inocente alegría con la que hablan de ello algunos ministros, ¡tendrían la opción de no hacerlo!

7. Como nota al margen, me parece muy significativo que el baremo para medir la conveniencia de aceptar a determinadas personas en tu país sea el hecho de que paguen su mordida reglamentaria al Estado. Que esas personas coticen 1 pero la deuda aumente en 2 es sin embargo irrelevante, porque lo primero es beneficio inmediato para los burócratas actuales y lo segundo se lo van a comer los ciudadanos de las siguientes generaciones.

8. Además, ¿por qué no regularizar a todos los ilegales, primer paso hacia su nacionalización a medio y largo plazo, si la nacionalidad y la nación son conceptos discutidos y discutibles? ¿Y qué más da si eres español, noruego o malayo?

9. Mi fantasía progresista preferida es la de que la nacionalidad es sólo una concesión administrativa y la nación, un constructo del BOE. Salvo en Cataluña y el País Vasco, claro, donde se trata de realidades histórico-culturales de honda raigambre telúrica y que sí debemos preservar.

10. No le va a la zaga la fantasía de que importar millones de inmigrantes es siempre positivo porque la superioridad moral de nuestros valores democráticos y la infinita capacidad de absorción de nuestro Estado del bienestar (a la vista está su resiliencia) harán el resto. Como dice Pedro Sánchez, "Marte puede esperar, la humanidad no", una bobada que ha superado en mi particular ranking de frases de autoayuda a la mítica "la tierra no pertenece a nadie, salvo al viento".

11. El progresista cree que la civilización (progresista) es una abstracción que flota en el vacío y que cualquier persona sumergida en ese éter, provenga de donde provenga y sea cual sea su cultura, acabará más pronto que tarde empapándose de esa jalea civilizatoria. La historia entera de la humanidad desmiente esa idea, pero quién es la historia para desmentir al progresismo.

'La extraña muerte de Europa', de Douglas Murray.

12. Hay que leer La extraña muerte de Europa, de Douglas Murray, para desengañarse de esas fantasías de intelectual de salón de té.

13. No conozco ninguna civilización que haya ganado nada apostando en contra de la naturaleza humana, pero estoy seguro de que a la tercera irá la vencida en la UE. Tengo toda mi fe puesta en los inventores del nazismo y del comunismo. ¡Ahora sí que inventarán al hombre nuevo desvinculado de todo vínculo natural y fiel sólo a su declaración de la renta!

14. Intervencionismo económico, bulocracia mediática, fiscalidad extractiva, guerracivilismo social e inmigración ilegal sin control. ¿Qué puede salir mal en esta España?

15. Suele olvidar el progresista español que el camino del primitivismo a Roma lleva siglos, mientras que el de Roma a la decadencia apenas siete años de un gobierno de Pedro Sánchez.

16. Olvida también el progresista que la democracia es sólo la última etapa del camino que conduce hacia la oclocracia, gracias al voto de los propios progresistas.

17. Yo entiendo que el proyecto de Sánchez es atomizar el país en docenas de tribus de votantes cautivos sin nada en común salvo su dependencia de los presupuestos públicos.

18. Pero otra cosa es que ese proyecto vaya a dar como resultado un país vivible.

19. Conozco también gente que aborrece el turismo masivo, pero defiende la inmigración masiva.

20. No entiendo su lógica, aunque intuyo el argumento emotivista: un turista está disfrutando, mientras que un inmigrante está sufriendo.

21. En realidad, ningún turista, ni siquiera durante el mejor viaje de su vida, disfruta ni la mitad que el beato inmigratorio en su fantasía de mesías de los desamparados. Con dinero ajeno todos somos Teresa de Calcuta.

22. Pero analicemos con calma. Porque el turismo es una fuente de ingresos neta, no percibe rentas del Estado y su impacto en los servicios públicos es temporal y concentrado en unos pocos polos turísticos de la geografía española. En España, además, es la primera industria nacional.

23. La inmigración, en cambio, detrae recursos masivos del Estado y su impacto en los servicios públicos es intenso, constante y homogéneo. Además, en algunos casos concretos es de imposible integración. No lo digo yo, lo dice Hassan II. Y París, Bruselas y Barcelona le dan la razón.

24. Sólo un dato y una pregunta que me parecen interesantes. El dato es este: el umbral en el que un español se convierte en contribuyente neto al sistema (es decir, el punto en el que ingresa más en el sistema que lo que recibe de él) es de 45.000 euros.

25. Ganar 45.000 euros anuales te sitúa en top 10-15% de los asalariados españoles, duplicando el salario mediano nacional y superando significativamente el salario medio. Aplicando el criterio de la OCDE, ese salario es la frontera en España entre la clase media alta y la clase alta.

26. La pregunta es esta. ¿Cuántos inmigrantes ilegales van a ganar más de 45.000 euros al año? Es decir, ¿cuántos inmigrantes meterán en la caja común más de lo que sacarán de ella? Esto lo explica muy bien el economista Jesús Fernández Villaverde: la inmigración siempre sale a pagar. Siempre.

27. En España, el país que más inmigración recibe de toda la UE, el PIB per cápita se sitúa dieciocho puntos por debajo de la media comunitaria: 39.700 € en la UE por 32.600 € en España. Más de 7.000 € de diferencia al año. Dicho de manera más sencilla: un europeo gana, de media, casi seiscientos euros más al mes que un español.

28. En 2019, esa brecha era sólo de diez puntos. Hemos empeorado ocho puntos. En vez de converger con la UE, lo estamos haciendo con el Segundo Mundo. España presenta además un déficit de productividad laboral del 14,1% respecto a la eurozona, con una productividad por hora trabajada de 42,7 euros frente a los 48,7 euros de media europea.

29. Fue durante los años de la presidencia de Zapatero cuando se decidió abrir las puertas de España a todo el que quisiera entrar en el país. El resultado del experimento sociológico está a la vista. Millones de inmigrantes después, España está mucho peor y cada vez más lejos de Europa. Son datos, no opinión.

José Luis Rodríguez Zapatero junto a su ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, en la Asamblea de la ONU.

30. Yo creo que Dios escribe recto con renglones torcidos, como dice Carlos Alsina, pero me resisto a creer que tanto como para que la regularización de 500.000 inmigrantes ilegales vaya a redundar en algún beneficio a largo plazo para el país.

31. Me resisto a creer que una medida tan cínica sea de alguna forma retorcida beneficiosa para los propios inmigrantes que están siendo utilizados por Sánchez para tapar los cuarenta y seis cadáveres producidos por la corrupción gubernamental.

32. "Es que son personas", dicen los bienintencionados. Nadie dice lo contrario. Literalmente, nadie. ¿Qué argumento preescolar es ese?

33. "Es que ahora van a contribuir", dicen otro. Bueno, faltaría más. También han contribuido los jubilados, y su coste es hoy del 12% del PIB, con estimaciones que hablan del 16% e incluso del 17% en dos décadas. Contribuir o haber contribuido no te convierte en contribuyente neto: dependerá de cuánto hayas metido en ese sistema del que ahora sacas.

34. Pero si los argumentos a favor de la acogida indiscriminada de inmigrantes son emotivistas, entonces no hay ningún motivo para que el rechazo a la inmigración no recurra también a argumentos emotivistas. a ver quién gana esa guerra de emocionalidades.

35. Venga, compro la mayor. Regularicemos a 500.000 ilegales (en realidad 800.000) que, por el efecto llamada, acabarán atrayendo a dos o tres millones más.

36. ¿Se acaban aquí las regularizaciones o dentro de unos meses volveremos a hablar de otros 500.000 que no están hoy en España, pero que lo estarán en 2027? ¿Tiene fin este proceso? ¿Es infinita la capacidad de absorción de la sociedad española o esperamos a que se incendien las calles para testar en qué punto se rompe la convivencia definitivamente?

37. "España está muy poco densamente poblada" he oído por ahí como argumento a favor del papeles para todos. Claro, Sócrates. Pero tú vives en Madrid, no en los Monegros. A los inmigrantes les pasa lo mismo. Que no quieren vivir bajo un matojo en el desierto, sino en Malasaña.

38. No compro el argumento de "es que ya están aquí". Que se responsabilice entonces quien les dejo entrar en un primer momento. Lo contrario equivale a hacer lo mismo que se hace con la okupación: endosarle a los ciudadanos las consecuencias de un problema generado por el gobierno. Lo que no me vale es que se les permita entrar y luego se esgrima que ya han entrado. Si otros países controlan quién entra y quién no, ¿por qué no lo hace España?

39. 500.000 personas son muchas personas. En España sólo hay seis ciudades de más de 500.000 habitantes. Son Madrid, Barcelona, Valencia, Zaragoza, Sevilla y Málaga.

40. ¿Ha construido el gobierno de Pedro Sánchez una ciudad como Málaga, con sus hospitales, colegios, trenes, autobuses, calles, comercios, alcantarillado y centros de procesamiento de basuras en algún remoto rincón de la geografía española para alojar a esos 500.000 inmigrantes desde que llegaron a España?

41. ¿Ha construido en algún lugar 150.000 viviendas nuevas, suponiendo una muy optimista ocupación de tres o cuatro inmigrantes por piso?

Visita de la ministra de Vivienda a una promoción de viviendas públicas de O Castiñeiriño. Concello de Santiago

42. ¿O los ha metido en el mismo mercado inmobiliario, los mismos hospitales, los mismos colegios y los mismos transportes públicos que están colapsando hoy allí donde se mire?

43. ¿Y dónde están esas empresas que necesitan 500.000 trabajadores nuevos en un país con 2,6 millones de parados? ¿O lo que necesitan esas empresas es, más bien, trabajadores dispuestos a trabajar por un salario menor que el que aceptaría un español?

44. España no es además un país en crecimiento, desarrollista y fuertemente industrializado. Uno de esos que, al menos en teoría, podría absorber enormes masas de trabajadores con perfiles laborales mayoritariamente precarios.

45. Incluso durante el franquismo tardío, con el país en pleno boom desarrollista, los trabajadores españoles se marchaban a Alemania. En condiciones, por cierto, mucho más estrictas, regladas y controladas que las de la inmigración actual.

46. España es un país de servicios, de pymes, con una fiscalidad extractiva y en evidente decadencia política y social. Probablemente la peor combinación posible para la absorción de una masa de millones de inmigrantes dependientes en muchos casos de las ayudas estatales y el infraempleo.

47. Dejemos de lado la obviedad de que imprimir nuevos ciudadanos (con derecho full prime a los beneficios de un Estado del bienestar que ocupa ya casi el 50% del PIB) tiene el mismo resultado en la cohesión social que el de imprimir dinero en la economía: todo se encarece, salvo tu salario, y a ti te cuesta el doble lo que antes te costaba la mitad.

48. Mi pregunta es ¿dónde están los prometidos beneficios de la inmigración? ¿Ese "vienen a pagar nuestras pensiones"? Un argumento indecente, pero que podría tener lógica desde un punto de vista estrictamente economicista.

49. Si la hucha de las pensiones (la que venían a salvar) está quebrada; si nuestra deuda sigue en máximos históricos y superando ya los 1,7 billones de euros; si los salarios españoles sólo han crecido un 2,76% en los últimos treinta años; si comprar o alquilar un piso en España es imposible; si la sanidad pública está colapsada; las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, desbordadas; el sistema ferroviario, en estado de conservación delincuencial; si España continúa siendo la campeona europea del paro a pesar del maquillaje de las cifras; si la educación española es una fábrica de ignorantes que hacen el ridículo año tras año en las pruebas PISA; si la fiscalidad no deja de aumentar para mantener un Estado del bienestar que ya apenas sirve para comprar votos; si los únicos beneficios del IBEX provienen del extranjero… ¿dónde están los prometidos frutos de la inmigración masiva? ¿Dónde?

50. ¿O es que, como en el caso del comunismo, el paraíso está siempre al otro lado de la colina? Ya saben: "si no ha funcionado hasta ahora es porque no se ha aplicado bien: necesitamos otros diez millones de inmigrantes porque eso nos permitirá alcanzar el break even".

51. Leído en X: "La clave está en el modelo de acogida. Si atraemos inmigración vinculada a trabajo, integración y cohesión social, suma. Si el incentivo principal son ayudas sin proyecto laboral, se genera un efecto llamada que perjudica a todos". Está claro qué modelo hemos escogido en España. El que beneficiaba antes a Zapatero y beneficia hoy a Pedro Sánchez. El objetivo final lo ha identificado bien el PP: alterar la demografía electoral española a medio plazo.