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7/09/2026

Cuaderno de bitácora (una conversación también es un viaje)

Me dice Mariang Maturana fumando un cigarro en las faldas del periódico que ella ya no se pregunta si alguien le cae bien o le cae mal (porque si no aquí no sobrevive ni el del tambor), sino si le gusta o no que esa persona exista.

Pienso que ella me cae bien y me gusta bastante que exista. Pienso que es una rareza que este país no se termina de merecer. Pienso que en España hay que dar gracias por José Luis Cuerda, por Chiquito de la Calzada, por Buñuel y por el surrealismo mediterráneo de Mariang.

Mariang Maturana, la quinqui de 'La pija y la quinqui'. Rodrigo Mínguez.

Este cráneo privilegiado (que dirige uno de los podcasts más exitosos del ruedo ibérico, La pija y la quinqui, donde entrevistó a Pedro Sánchez, a Rosalía y a Almodóvar; que es artista y escribe columnas en El País; que acaba de estrenar una sección sobre palabras en Hora 25) no quiere, nunca ha querido, ser sólo una girl.

Eso es un empequeñecimiento voluntario. Eso es como fundar un cuento donde una va menguando y se vuelve más bonita cuanto menos molesta y ya cabe insignificantemente en la mano de otro: a nosotras nos gusta más dar un puñetazo verbal en la mesa, y, si es posible, dar un poco de asco. Ella cree en esto: cree que hace falta dar un poco de asco para poder ser libre, si es que eso es posible, o para tener el menor número posible de amos.

Claro que no es sólo una girl, de hecho es más que una mujer: Mariang es una greguería cocinada en Cartagena.

. Rodrigo Mínguez.

Es muy ágil, es atípica, es escéptica, es cerebral, es moderna a la vez que muy vieja, es contundente, es teatral, es corrosiva (es la quinqui porque tiene una navaja oxidada en la punta de la lengua, quiero decir, del lenguaje, y tú me dirás si te saca la navaja para qué te sirve el máster), es centelleante, exporta tarros precintados de ironía poética y con cierta amargura lúcida de fondo.

Algo está bien cuando ella se ríe. Pienso que es muy guapa y que está muy bien dibujada, tal vez por ella misma, como si fuera su propio cartoon animado, vivísimo a pesar del mundo hostil y flácido. Pienso que ella se mueve mentalmente más rápido que el mundo y que esa es una forma de estar fuera del tiempo.

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Mariang y yo en el set. Rodrigo Mínguez.

No sé si Mariang es un personaje trágico atrapado en una comedia o un personaje cómico atrapado en una tragedia (como El Quijote), pero diría que más bien lo segundo. Dice que vive más en el pasado que en el futuro porque es una mujer catártica. Dice que su género literario favorito son las mujeres que se creen malditas, como Malena es un nombre de tango, de Almudena Grandes. Dice que no se identifica en absoluto con el gran tema de la contemporaneidad: el deseo. Es una profesional del disenso y está llena de gracia.

Hablamos sobre la pesadilla de salir fea en cámara (ahora recuerdo que Mariana Enríquez decía que “la imagen actual del terror es una mujer vieja”), sobre amar regular y flojito, sobre ser chica Almodóvar, sobre nuestros insultos favoritos (que son los que tienen una historia, una plasticidad, una coplilla), sobre Adam Driver, sobre que el fascismo no se cura leyendo, sobre encontrar la belleza en “las frutas bonitas, en las cosas recién fregadas, en un baño recién limpio y una cama recién hecha”.

Con ustedes, Mariang.

Mariang. Rodrigo Mínguez.