Esta es una entrevista en tres actos. El primero tiene lugar en el taxi camino del aeropuerto. El segundo se celebra justo después de pasar el control. Y el tercero… al borde del despegue. Mariló Montero (Estella, 1965) está de gira. Viaja a su Navarra natal para presentar su último libro, La Maestra (Esfera de los Libros). Escrito junto a su colega Carmen Gurruchaga, es una biografía novelada de María de Maeztu, intrépida feminista del siglo pasado que abrió camino a Clara Campoamor o Victoria Kent.

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La ahora presentadora de “5C” en Canal Sur responde con espontaneidad, como a ella le gusta que le conteste el político. No tiene reparo en dudar. Tampoco en buscar la certeza razonando en directo, frente a la grabadora. No ve maneras de presidente en Pedro Sánchez, pero tampoco en Pablo Casado, Santiago Abascal o Pablo Iglesias. Si de ella dependiera, llevaría a Moncloa a Inés Arrimadas.

Montero se ha enamorado de los papeles viejos, de las fotos en blanco y negro… e incluso de los testamentos. Han sido más de dos años de investigación. En esta hora de charla, discurre acerca del feminismo, siempre con Maeztu en el espejo, pero también sobre el devenir del (des)gobierno. ¿Y si entrevistara a Iglesias? ¿Le preguntaría por aquel “la azotaría hasta que sangrase”? “¡Espera, espera, ahora le respondo, que tengo que encontrar mi asiento!”. Y Mariló responde.

Acaba de publicar, junto a su colega Carmen Gurruchaga, una novela acerca de María de Maeztu. ¿Escribir sobre feminismo es difícil?

Es liberador. Ahora mismo, la mujer, en general, se empodera y no tiene miedo a reivindicar sus derechos. En la novela, se cuenta la historia de la mujer que se puso pantalones por primera vez. Fue en Cuba. La encarcelaron. En el siglo XXI, leer eso y pensar que no puede suceder te libera. El buen feminismo, en mi opinión, necesita de los dos sexos para que la democracia sea completa.

A usted le han atizado en varias ocasiones por algunos comentarios vertidos al respecto… ¿Le influye a la hora de hacer periodismo?

Me van a dar siempre que quieran darme. Lo dijo el otro día Rajoy: “Son pocos, pero meten mucho ruido”. Me suelen decir que no tengo filtro. Si hablo con educación y respeto, ¿por qué voy a tener que ponerme un filtro?

¿Se siente identificada con el movimiento feminista?

Hay varios movimientos… Lo primero que debe hacer el feminismo es unificarse y despolitizarse. Todas deberíamos luchar por los mismos derechos. Perdemos si estamos divididas. El feminismo no es de izquierdas. La libertad no es de izquierdas. El feminismo es un derecho humano.

María de Maeztu, en concreto, no es una figura demasiado reivindicada a día de hoy… Ni por el movimiento asociativo ni por los partidos políticos. ¿Por qué?

Quizá porque Clara Campoamor y Victoria Kent acapararon ese protagonismo, de manera absolutamente lícita y justificada, cuando reivindicaron el voto femenino. Su maestra, quien les abrió camino, fue María de Maeztu. Toparme con este personaje ha sido una suerte. Hay muchas mujeres todavía por descubrir. Me alegro de haber desempolvado a una tan fabulosa.

Es importantísimo que las jóvenes salgan a la calle a denunciar el machismo

Imagino que habrá visto la coreografía “Un violador en tu camino”, nacida en Chile hace unos meses y replicada ya por todo el mundo. ¿Qué le parece?

Me parece fantástico. Tiene una letra bien pensada, una coreografía que imanta mucho. Es importantísimo que las chicas jóvenes salgan así a la calle. Esperábamos que los jóvenes resolvieran problemas de nuestra generación, pero todavía hay mucho machismo. Las vigilan, las controlan… Esas movilizaciones son muy productivas. Cuantas más haya, mejor.

Están sobre la mesa los casos de Plácido Domingo, Harvey Weinstein… ¿Usted ha sufrido, a lo largo de su carrera, algún caso flagrante de acoso machista?

Un director me dijo que le iba a subir el sueldo a un compañero que desempeñaba funciones menos importantes que yo porque se había separado tres veces. Añadió que a mí no me lo iba a subir porque estaba casada con Carlos Herrera. Hay muchos hombres y mujeres que deben ir acomodando su lenguaje y sus actuaciones a la igualdad de derechos. También he sufrido otro machismo de manera más continuada y generalizada, sobre todo en las redes sociales.

¿A qué se refiere?

Estuve casada con Carlos Herrera veinte años. Los dos somos periodistas. Nunca quise trabajar con él, ni siquiera cuando me lo ofreció. Nos pedían un montón de veces que hiciéramos cosas juntos. Siempre decía que no por coherencia. En las redes, cada vez que me ven por la tele, muchos hablan de Herrera. Es como si Carlos hubiera estudiado mi carrera y me dijera lo que tengo que contar y preguntar. Es de un machismo repugnante. Pablo Iglesias e Irene Montero están juntos. Uno será vicepresidente y la otra ministra. Es normal. Lo digo de verdad. Pero a mí siempre se me achaca esa relación. Si soy mala o peor periodista es mérito mío, pero nunca de Herrera.

Mariló Montero lleva más de treinta años trabajando en radio y televisión. Cedida por Canal Sur

Fin del primer acto. El taxista aplaude varias respuestas de Mariló. Ella se despide de su también espectador emplazándole al próximo programa. Paga con el móvil e introduce la contraseña con un método de reconocimiento facial. "No funciona, a ver, a ver, ¡esto ya me empieza a preocupar! Ahora... Sí, sí, ya está". Ha dormido poco. Las noches que tiene programa le gusta llegar a casa y revisarlo desde el sillón. "Por eso los jueves duermo cuatro o cinco horas, pero las duermo muy bien", se ríe.

Ha vuelto de lleno a la actualidad política. ¿Qué tal digiere el desgobierno? ¿Qué es lo que más le subleva?

La política transcurre a una velocidad vertiginosa. No hay tiempo para la reflexión. Los debates televisivos van demasiado rápido. La digitalización nos lleva a pedir constantemente alimento informativo. Eso ha cambiado la manera de hacer política.

Cada uno tiene lo suyo pero, ¿quién cree que es especialmente culpable del bloqueo?

Hemos vivido una mudanza de los políticos de Estado, aquellos hombres cabales y firmes defensores de la Constitución. Se dice que los de ahora no tienen carisma porque vienen de las nuevas generaciones de los partidos. Es verdad, pero también estamos conociendo políticos vanidosos que priman su rédito personal al bienestar del país. Los ciudadanos sí hemos aprendido a ser libres a la hora de votar. Afortunadamente, tenemos muchas opciones. Ellos son los que deben acostumbrarse a convivir con el diferente. Lo importante ahora es ver qué pide ERC y qué les da Sánchez. Los nacionalistas no mienten: piden autodeterminación e independencia. Pero, ¿se lo va a dar el PSOE?

¿Y usted qué cree? ¿Se lo va a dar?

Bueno, Sánchez dice estar muy agradecido a Esquerra. También ha levantado el cordón sanitario a Bildu. Una circunstancia que ha sido eclipsada por el protagonismo del conflicto catalán. Están provocando una España fraccionada. No podemos permitirnos ese lujo. Yo quiero un país rico, variado y respetuoso con sus distintas culturas. Pero si nos dividimos y levantamos fronteras, será la perdición.

¿Ha tratado a Pedro Sánchez?

Coincidí con él en unos Princesa de Asturias. Me da la sensación de que, a nivel personal, es huidizo. No mira a los ojos. Su mujer fue encantadora en la conversación.

Y él no estuvo precisamente dicharachero.

Conmigo, desde luego, no.

Invito a Pedro Sánchez a que venga a mi programa cuando quiera

¿Era ya presidente?

No. Estaba dando vueltas por España con su coche, recabando apoyos. Le traslado mi invitación para que venga al programa cuando quiera. Están invitados todos, con mayúscula, sea cual sea su ideología.

¿En qué lugar de la clasificación de presidentes españoles lo coloca?

Por la gestión política, peor que Zapatero. Lo de Sánchez está rebasando cualquier límite… Es el peor de la democracia española. Sin duda.

¿Alguna vez imaginó que el PSOE negociaría el Gobierno del país con ERC justo después de que sus líderes hayan sido condenados por sedición?

Se creen que somos tontos, pero se les ve las intenciones de lejos. Iceta y Sánchez siempre han dado muchas pistas. ERC está creciendo mucho. Siendo como es Sánchez, sabíamos que iba a ceder. ¡Es que no somos tontos! Se creen que, cuando hablan, ni les escuchamos ni tenemos criterio. La ciudadanía es inteligente. Que reflexionen y empiecen a preocuparse. Muchos de ellos no están preparados para ejercer su cargo. Dicen una cosa y la contraria. El valor de la palabra debería ser elevadísimo.

¿Encuentra alguna solución al problema catalán? ¿Aplicaría el 155? ¿Se le ocurre algún remedio?

No creo que nadie tenga la solución. Conociendo bien la Constitución, se están cometiendo ilegalidades. Hay gente en prisión. El Gobierno sabe lo que tiene que hacer, otra cosa es que quiera hacerlo.

Por cierto, usted es navarra. ¿Cómo evalúa lo pactos que han otorgado al PSN el Ejecutivo foral?

Cataluña ha eclipsado lo que está ocurriendo en Navarra, una legitimación de los etarras, que van a las universidades a decir que estar en la cárcel es muy duro. Un asesino que ha cumplido condena puede reintegrarse en la vida social, pero no puede convertirse en maestro de la misma. El fin de ETA, por ejemplo, sí unió a los grandes partidos. Aprendamos de ello. Que no se nos olvide esa empatía entre partidos. Los pactos del PSN en Navarra resucitan viejos fantasmas, antiguos odios.

Tampoco veo a Pablo Casado con maneras de presidente

¿Qué me dice de Pablo Casado?

Nunca lo he tratado. Está cogiendo fuerza. Entró muy flojo porque le sobrevino la situación. Tenía que marcar su sello y hacer limpieza. Debió limpiar toda rémora relacionada con la corrupción. Imagino que no fue fácil. Supongo que está consolidando su propio equipo y acallando voces discordantes.

¿Tiene maneras de presidente?

No, no lo veo como presidente… Pero, ¿a quién tenemos? Bueno, imagino que Felipe González también sería un pollino cuando llegó y que se hizo hombre en la presidencia. No lo sé. Yo veo mucho más presidenta a Inés Arrimadas. Sin duda. Es una oradora y una opositora fantástica.

¿Cree que Arrimadas puede ser presidenta en un futuro?

Debería. Pero, además, inmediatamente. Cayetana también me gusta. La tienen muy callada. No entiendo por qué a los partidos les dan miedo las opiniones valientes y desacomplejadas.

Pero, ¿Arrimadas puede resucitar a Ciudadanos?

Con Inés me refería a que es la única que tiene talla de presidenta. Los demás, no. Pero es verdad, lo tiene muy complicado. No pactar con el PSOE fue un error de caballo. Creo que se han dado cuenta. Ciudadanos tiene mucha responsabilidad en el bloqueo. Por dañar a Sánchez, Rivera terminó haciéndose el harakiri.

El programa de Montero en Canal Sur se llama "5C". Cedida por la cadena

Fin del segundo acto. Mariló camina a paso rápido -casi corriendo- por el aeropuerto de Sevilla. Piensa en alto, relee con voz cantarina el nombre de la compañía estampado en su billete, se cerciora de su número de asiento, pregunta a un empleado... La grabadora registra la melodía que arrojan las ruedas de su maleta. "Ya está, ya está, ¡seguimos!".

Santiago Abascal, la novedad. ¿Qué piensa de Vox?

Tampoco lo conozco personalmente. No milito, no suelo comer con políticos. Es un partido que genera muchas dudas a la comunidad LGTBI, también a la gente en general por el uso de las armas. Imagínate en una reunión por la derrama del edificio, todos con armas en casa. ¿Quién me asegura que el del quinto no le pegue un tiro al del primero si no quiere pagar el ascensor? Tienen algunos planteamientos extremos. Otros, no. Por ejemplo, me parece bien lo de las clases de caza en los colegios.

¿Vox es ultra derecha?

Tan ultra derecha como la ultra izquierda. La izquierda se ha quitado muy rápido lo del “ultra” y les viene muy bien utilizarlo contra Vox. Se disparan mutuamente ese calificativo. Si hay extrema derecha, hay extrema izquierda.

Iglesias jamás se disculpó personalmente por sus palabras

¿Qué opinión le merece hoy Pablo Iglesias? “La azotaría hasta que sangrase” fueron las palabras que supusieron una denuncia de usted contra él ante el Instituto de la Mujer. ¿Llegó a disculparse personalmente?

Jamás. No. Le denuncié y punto. Se retrató a sí mismo.

Está a punto de ser vicepresidente del Gobierno.

Sí, que se acuerden las mujeres que le votan y que luego critican a otros por decir cosas menores. Es un blanqueamiento. A otro le hubieran linchado por decir eso. La extrema izquierda maneja muy bien los linchamientos y las redes sociales. Acuérdese de lo que le dijo Zapatero a Gabilondo una vez: “Nos viene muy bien la tensión”.

¿Qué le diría a Iglesias si le tocara entrevistarle?

Está invitado a mi programa. Le haría una entrevista coherente y respetuosa.

¿Le preguntaría por aquel mensaje?

No sé. Pues igual, sí. Depende. Es una cuenta pendiente. Nunca se sabe cómo acaba una conversación. Sé que generaría mucho morbo para la audiencia… Pero eso no me gusta. Vete a saber. Quizá me diese un brote y dijese: “Pues no se lo pregunto”. Lo que realmente me preocupa del Iglesias vicepresidente es aquello de ir a por los ricos como si fueran ladrones. Se rasga la vestiduras diciendo que todo el mundo tiene derecho a la vivienda porque así lo dicta la Constitución. Claro, ¿la suya de Galapagar? Es un incoherente. Me acuerdo de cuando presumía de su pisito en Vallecas. Tiene la caradura de decir que es porque los niños necesitan espacio. ¿Y toda la gente que le vota? ¡Se ríe en su cara! ¿Podemos es una secta en la que todos viven hipnotizados? Los demás también tendremos derecho entonces a que no nos linchen ni hagan escraches, ¿no? Iglesias no encarnaría el gobierno del insomnio, sino el gobierno de la bomba atómica.

¿Se atreve a hacer una apuesta sobre el desenlace de este bloqueo?

No. ¿Cómo lo voy a hacer? ¡Si Pedro Sánchez no contesta preguntas! Hay tal oscurantismo… A ERC le interesa ese silencio para poder exigir lo que les dé la gana. Seguro que nos sorprenden. Lo que originalmente nos escandaliza deja de hacerlo cuando se repite mil veces. Eso está ocurriendo con el problema catalán.