Imagen de archivo del nuevo AVLO

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Tecnología

Por qué los trenes no llevan cinturones de seguridad en los asientos como los aviones: "Puede ser más peligroso"

Diferentes informes señalan los peligros que pueden ocasionar los cinturones en accidentes como el ocurrido en Adamuz este fin de semana.

Más información: Por qué se deterioran las vías del tren: así pueden influir el peso y el tráfico en accidentes como el de Adamuz

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La cifra actual sitúa en 39 fallecidos y al menos 73 personas heridas por el descarrilamiento y choque de dos trenes en Adamuz, Córdoba. Los testimonios recogidos relatan un accidente que ya ha pasado a la historia ferroviaria de España y plantea preguntas sobre la seguridad de este transporte, mientras se espera conocer las causas confirmadas del incidente.

"Había gente sangrando, otros atrapados entre los asientos", explica una de las víctimas, Salvador Jiménez, periodista de RNE, que viajaba en el tren de Iryo. María San José, de 33 años, viajaba en el vagón seis, uno de los que descarrilaron. Cuenta que salió despedida: "abrí la puerta con la cabeza".

Ante una escena como esta, es inevitable pensar en las medidas de seguridad y acordarse del cinturón de seguridad que en transportes como el coche o el avión se considera clave para salvar vidas. Sin embargo, este elemento de protección no se encuentra en los trenes.

Puede resultar extraño, pero a diferencia del resto de medios de transporte, el cinturón en los trenes se considera peligroso. En 2024, Renfe contestaba así por redes sociales: Los trenes no llevan cinturón de seguridad porque la normativa internacional lo desaconseja. Puede ser más peligroso llevarlos que viajar sin ellos.

Un estudio realizado por la Rail Safety and Standards Board, la organización que investiga la materia de Reino Unido, detalló en 2007 el valor de los cinturones de seguridad en los trenes. El resultado indicaba que los cinturones, de dos o tres puntos de fuerza de agarre, no aportaban mayor beneficio a la seguridad.

Estas sujeciones podrían salvar vidas evitando que los pasajeros salgan despedidos en el choque, la principal función que tiene en los coches. Sin embargo, su efecto puede ser contraproducente, pues puede impedir la movilidad del pasajero ante un incendio, un escape de gas o ante la deformación de la cabina.

El estudio británico concluyó sus pruebas indicando que los cinturones habrían salvado 11 vidas al impedir que las personas fueran expulsadas por la fuerza del impacto. Por el contrario, habrían provocado 88 víctimas al atraparlas en las zonas aplastadas de la cabina.

Como alternativa, se diseñan los interiores de los vagones para que sean capaces de amortiguar el impacto y no provoquen más lesiones por golpes con esos pasajeros que salen despedidos al no tener el cinturón. Los asientos se diseñan para servir de amortiguador al pasajero de atrás.

Estos vehículos de gran tonelaje, no frenan en seco como los coches, desaceleran poco a poco durante metros, evitando que los pasajeros salgan disparados. Esto no ha sido posible en el accidente de Adamuz. Algo similar ocurre en los aviones, pero el cinturón se usa para proteger durante las turbulencias.

Cuestión de segundos

A las 19:45 horas del domingo, el tren de la compañía Iryo, que viajaba de Málaga a Madrid, circulaba por una línea recta del término municipal de Adamuz en Córdoba cuando los últimos tres vagones descarrilan en el cambio de aguja de entrada a la vía. Los motivos de ese descarrilamiento se desconocen.

Un bombero y miembros de la Guardia Civil junto al tren Alvia de Renfe siniestrado.

Un bombero y miembros de la Guardia Civil junto al tren Alvia de Renfe siniestrado. Reuters

Los coches salen del carril, se cruzan e invaden la vía contigua por donde circulaba en sentido contrario un Alvia de Renfe que cubre la ruta Madrid-Huelva. El choque entre ambos trenes es inevitable. Todo se produce en solo 20 segundos.

Los dos primeros vagones del Alvia salen despedidos y caen por un terraplén de entre cuatro y seis metros de altura. Dentro de esos dos coches viajaban 53 personas. Algunos quedaron atrapados entre hierros, otros pudieron salir por su propio pie.