Muestra del cambio de brillo del sensor de escopolamina

Muestra del cambio de brillo del sensor de escopolamina IDM

Tecnología

El sensor valenciano capaz de detectar si han echado droga en tu bebida con rapidez: cuanto más peligro, más brilla

Cuando la droga entra en contacto con el sensor, se produce una reacción fluorescente de alerta, el brillo es proporcional a la cantidad de droga.

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Cada vez es más frecuente ver en festivales o discotecas vasos protegidos para evitar que un desconocido introduzca alguna droga como la conocida burundanga o escopolamina. Además de estas medidas de prevención, se están popularizando los sensores capaces de alertar cuando una bebida está contaminada.

Un equipo de investigadores de la Universitat Politècnica de València (UPV) ha desarrollado un novedoso sensor capaz de detectar de forma rápida la presencia de sustancias para provocar la sumisión química, es decir, la escopolamina o también conocida como burundanga.

Como si de un simple test de embarazo se tratara, con una pequeña gota en este sensor se puede saber si alguien ha echado drogas en la bebida y así asegurarse de que pueden disfrutar de la copa con tranquilidad el resto de la fiesta.

"Nuestra idea es desarrollar sensores que no requieran equipos, porque los laboratorios forenses y de análisis tienen grandes equipos técnicos, eso es complicado de aplicar en productos para un público general", explica en una entrevista con EL ESPAÑOL-Omicrono Vicente Martí Centelles, profesor de la Universidad Politécnica de Valencia e investigador del IDM.

Los resultados del estudio se han publicado en la revista Angewandte Chemie International Edition. Parte del equipo a cargo de esta innovación ya ha trabajado en anteriores sensores para detectar drogas que se están comercializando actualmente a través de la empresa Centelis.

Vicente Martí, Estela Climent, Eva Garrido, Ramón Martínez Máñez y Giovanni Montà-González de izquierda a derecha

Vicente Martí, Estela Climent, Eva Garrido, Ramón Martínez Máñez y Giovanni Montà-González de izquierda a derecha IDM Omicrono

La escopolamina es una droga aplicada principalmente en agresiones sexuales, pero también en otros delitos en los que se se pretende reducir las capacidades de defensa de la víctima. Este nuevo sensor detecta la presencia de esta droga en menos de cinco minutos con una alta sensibilidad.

Esta sustancia es difícil de detectar con métodos convencionales. “Nuestro sensor detecta cantidades muy bajas de droga y es especialmente útil para el análisis rápido de sustancias sospechosas, tanto en contextos preventivos como tras una posible agresión”, destaca en el comunicado Giovanni Montà-González cpara el cual este trabajo es fruto de su tesis doctoral.

Para cuando se sienten los primeros síntomas el problema es grave, pues puede producir confusión, desorientación, pérdida de memoria reciente, fatiga o agitación. Por lo general, los síntomas suelen desaparecer entre 12 y 48 horas después.

Cuánto más brille, peor

En vez de colocar el sensor en un vaso, lo que podría afectar a la bebida, estos científicos proponen coger una gota y volcara en la prueba. Martí Centelles lo compara con los sensores para detectar covid-19 tan usados en la pandemia y los test de embarazo.

Muestra del cambio de brillo del sensor de escopolamina

Muestra del cambio de brillo del sensor de escopolamina

Explican los investigadores a este periódico que el usuario podría coger una gota con un dedo y colocarla encima del dispositivo que contenga este sensor químico. Si la muestra se vuelve fluorescente implica que la bebida o el líquido que se está analizando está contaminado y no debería ingerirse.

La señal que se genera es clara, incluso su intensidad es proporcional a la cantidad de escopolamina que se encuentra en la mezcla. El sensor se puede aplicar en una pulsera u otro dispositivo como ya están haciendo en otros proyectos paralelos. Pero la novedad está en su funcionamiento químico.

El sensor ideado por los investigadores de la UPV se basa en una “caja molecular”, una estructura química diseñada para reconocer y atrapar moléculas concretas. En este caso, la caja molecular ha sido diseñada para interactuar y atrapar de forma altamente selectiva la escopolamina.

Las cajas moleculares, como su propio nombre indica, funcionan como una caja grande donde se introduce esta molécula fluorescente que queda guardada a la espera de ser liberada. Ante la presencia de esta droga, la caja molecular se abre y libera su contenido apareciendo el componente brillante que alerta de la sustancia peligrosa.

Test de antígenos de Covid-19 mediante saliva.

Test de antígenos de Covid-19 mediante saliva. Hendrik Schmidt EP

El equipo de investigación defiende que es una tecnología muy novedosa, pues hasta ahora esta técnica nunca se había usado para este fin. "Además, el sistema no requiere equipamiento complejo ni personal altamente especializado, lo que facilita su uso potencial en entornos policiales, forenses o de control preventivo”, inciden.

Más drogas

El grupo tras este proyecto insiste en que se encuentra en sus primeras fases de desarrollo, a diferencia de otros proyectos en los que ya están consiguiendo ofrecer un producto disponible para que los ayuntamientos lo distribuyan en festivales o grandes fiestas.

Los siguientes pasos se enfocan en aplicar este nuevo sensor en un dispositivo para poder detectar esta droga en bebidas, orina, saliva y otras sustancias. Pueden ser las mencionadas pulseras u otros inventos fáciles de portar.

Modelo 3D esquemático de la estructura química simplificada del sensor

Modelo 3D esquemático de la estructura química simplificada del sensor Vicente Martí Centelles Omicrono

"Queremos llegar a una tecnología que no requiere equipamiento, que se pueda detectar a simple vista, lo ideal es que se produzca un cambio de color, en este caso se vuelve más brillante por lo que todavía necesitamos una luz para observar el efecto fluorescente", recalca Vicente Martí.

Además, gracias a la estructura química del sensor, se espera que los test en los que se apliquen puedan permitir detectar otras sustancias en las bebidas u otros líquidos sin la necesidad de contar con un equipo profesional.