Una máquina creando aluminio en la planta de Coirós.

Una máquina creando aluminio en la planta de Coirós. Cortizo Omicrono

Tecnología

El proyecto español para producir 100.000 toneladas de aluminio con chatarra: logra usar un 95 % menos de energía

Cortizo estrena una planta de reciclaje con tecnología para generar cientos de miles de toneladas de tocho reciclado a partir de chatarra posconsumo.

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El aluminio reciclado es un material que se emplea de forma muy amplia en la construcción, transporte y en envases y embalajes, y se obtiene a partir de chatarra y residuos como latas o perfiles de ventanas, que se funden y se transforman de nuevo en productos útiles. En este contexto de apuesta por la economía circular, destaca un proyecto español para producir 100.000 toneladas utilizando un 95% menos de energía.

Cortizo, una multinacional del aluminio, ha inaugurado recientemente su nueva planta de Coirós (A Coruña) que cuenta con una superficie de 29.000 metros cuadrados y con una variedad de tecnologías avanzadas que permiten generar cientos de miles de toneladas de tocho reciclado a partir de chatarra posconsumo.

La firma gallega escenificó el inicio oficial del proyecto en un acto institucional presidido por el presidente de la Xunta de Galicia, Alfonso Rueda, al que se sumaron la conselleira de Economía e Industria, María Jesús Lorenzana, y el alcalde de Coirós, Francisco Quintela, junto a otras autoridades.

Raquel Cortizo, directora general de la firma, señaló durante el evento que la compañía ha realizado una inversión de 38 millones de euros para dotar a esta planta de reciclaje de "la tecnología más avanzada del sector" con el objetivo de producir cientos de miles de toneladas de aluminio reciclado al año.

Hasta 100.000 toneladas

La nueva planta de Cortizo en el municipio de Coirós se levanta sobre una parcela de 110.000 metros cuadrados en el polígono industrial, a pie de la autovía A-6. Unas instalaciones desde las que se producirán hasta 100.000 toneladas anuales de tocho reciclado posconsumo.

Chatarra en la planta de Coirós.

Chatarra en la planta de Coirós. Cortizo Omicrono

Es decir, una materia prima para la extrusión de perfiles que se obtendrá a través del reciclaje de cualquier producto de aluminio que se recupere tras acabar su vida útil, entre los que se encuentran ventanas, puertas, fachadas y barandillas.

Estos elementos, una vez retirados de las edificaciones, se reincorporan al ciclo productivo dentro de la estrategia de economía circular de la empresa. La primera fase del proceso es la trituración y clasificación de la chatarra recibida.

Para ello, los trabajadores de la empresa gallega separan todos los elementos hasta quedarse únicamente con el aluminio, que pasará a los hornos en la segunda parte del proceso para ser fundido y recuperar de nuevo su estado sólido en forma de tocho.

La compañía explica en un comunicado que el tocho elaborado en la planta de Coirós, "denominado 'Infinity', es un gran lingote de forma cilíndrica de 7 metros de longitud, con diámetros que van desde los 153 a los 305 mm, que se utiliza como materia prima para la extrusión de perfiles".

Aluminio reciclado en la planta de Coirós.

Aluminio reciclado en la planta de Coirós. Cortizo Omicrono

Un tocho que, además, cuenta con una de las huellas de carbono más bajas del mercado y cuya producción permite reducir un 86 % las emisiones de dióxido de carbono (CO2), según Cortizo.

A ello "hay que añadir un ahorro energético del 95 %" en comparación con los datos que arroja la obtención de tocho primario y tomando como referencia la media de los ofrecidos por la Asociación Europea del Aluminio.

La empresa gallega también confirma que la planta de reciclaje comienza su actividad con 20 empleos directos, aunque tiene previsión de "duplicar su personal cuando alcance su máximo de producción".

"Un paso más"

Raquel Cortizo resaltó en el acto la trayectoria de la empresa como multinacional recicladora de aluminio, señalando que "este centro no responde a una moda, sino que es un paso más en un proceso que llevamos realizando desde hace más de tres décadas".

Un momento de la inauguración de la planta de reciclaje de Cortizo en Coirós.

Un momento de la inauguración de la planta de reciclaje de Cortizo en Coirós. Cortizo Omicrono

La directiva indicó que "cuando apenas se hablaba de economía circular, nosotros ya pusimos en marcha una fundición en Padrón, convirtiéndonos en la primera empresa en España que cerraba el ciclo productivo del aluminio al completo, recuperando los sobrantes de la producción para convertirlos en materia prima".

También destacó el compromiso de la empresa con Galicia. En los últimos cinco años, Cortizo ha invertido 228 millones de euros para impulsar proyectos que les sitúan "a la vanguardia del sector", como su Campus Tecnológico y la ampliación de sus fábricas de aluminio y PVC en Padrón, además del nuevo centro de Coirós.

El caso de Coirós confirma que la descarbonización industrial no depende solo de nuevas tecnologías o soluciones futuristas. A menudo, el cambio pasa por revisar materiales tradicionales, perfeccionar procesos y garantizar que los ciclos de producción se cierren con precisión.

Este modelo puede adaptarse a otros territorios y aplicarse a distintos metales. A medio plazo, estas plantas abren la posibilidad de que sectores como la construcción sostenible o la rehabilitación energética reduzcan su huella sin sustituir materiales, sino modificando su procedencia: aluminio circular en lugar de aluminio convencional.

Otro detalle interesante de este avance es que también marca un punto de inflexión en las políticas de compra pública y privada, donde los criterios ambientales comienzan a ganar espacio frente al precio.