La escalada armamentística de los últimos años entre Marruecos y Argelia no parece tener fin, con España mirando de reojo tras la crisis diplomática provocada por el bandazo de Pedro Sánchez en torno a la política de nuestro país con respecto al Sáhara Occidental. Buena parte de las adquisiciones militares de los dos países norteafricanos se han centrado en drones de combate y vigilancia como el CH-5 Rainbow o el WJ 700 Halcón, la última y flamante adquisición del gobierno argelino.

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La batalla, de haberla, se dirimirá en los aires, y por eso Argelia, además de con submarinos rusos o misiles supersónicos, está reforzando su ejército con vehículos aéreos no tripulados y escudos antidrones, como el sistema de guerra electrónica integrada LDK-190. Mientras tanto, Marruecos presume de 'poderío dron' con cuatro modelos que pueden utilizar para realizar labores de inteligencia, disparar misiles o caer en barrena como kamikazes. Eso si, ninguno de ellos es tan grande, potente, rápido y versátil como el WJ- 700.

Según el medio argelino Menadefense, Argelia realizó a principios de este año un pedido de cuatro unidades de este 'monstruo' aéreo a China Aerospace Science and Industry Corp (CASIC), la empresa estatal china dedicada al armamento y la aeronáutica. Contaría así con una plataforma que combina gran altitud, alta velocidad, larga resistencia y gran capacidad de carga y que, según sus responsables, marca un nuevo paradigma en el sector militar, ya que puede ejecutar tanto misiones de ataque como de reconocimiento.

Potencia y control

El dron se presentó por primera vez como prototipo en el Airshow China 2018 y en enero del año pasado realizó con éxito su vuelo inaugural, aunque de momento nada indica que haya entrado en servicio. Muchas de sus especificaciones técnicas permanecen clasificadas, como suele ser habitual con los equipos militares chinos, pero varias fuentes señalan que su peso máximo de despegue es de unas 3,5 toneladas y su autonomía llega a las 20 horas, una cifra superior a la de sistemas similares.

Exteriormente, el WJ-700 parece casi una copia exacta del Predator estadounidense, con los bordes afilados y curvados tan característicos de este tipo de vehículos aéreos no tripulados. Su aerodinámica se acompaña de un ala esbelta y una cola de mariposa bastante alta con forma trapezoidal, también similar a las de los Wing Loong I y II fabricados por CASIC. La cresta curvada del fuselaje oculta la antena del sistema de comunicaciones por satélite, que ayuda a transmitir la información a la estación de evaluación terrestre en tiempo real.

El dron WJ-700

Más allá de sus similitudes externas, si profundizamos en las características que se han ido conociendo hasta ahora el Halcón se revela como uno de los drones militares más potentes y singulares de la actualidad. A diferencia de otros vehículos aéreos no tripulados, que utilizan un motor de pistón o turbohélice, el WJ-700 está equipado con un turborreactor que le permite alcanzar velocidades cercanas a los 700 kilómetros por hora.

Cuenta con tren de despegue y aterrizaje retráctil de tres puntos y bajo las alas dispone de dos pares de puntos de enganche para varios tipos de misiles convencionales. A diferencia de los Wing Loong, que llevan munición ligera diseñada específicamente para este tipo de drones, el Halcón puede transportar y lanzar misiles de gran potencia.

El UAV WJ-700 en la exposición Airshow China de 2018 Janes/Kevin Wong Omicrono

Son proyectiles como los misiles anti-radiación CM-102, que pueden abatir objetivos aéreos a una distancia de hasta 100 kilómetros volando a velocidad supersónica. Sus cabezas explosivas pesan 80 kilos y tienen una gran precisión. El WJ-700 también puede transportar misiles de ataque terrestre y misiles antibuque, convirtiendo al Halcón en una plataforma extremadamente útil para ofrecer ventajas estratégicas.

Su gran tamaño, cercano a los 10 metros de longitud, le otorga una gran capacidad de carga útil, que según el medio chino Global Times puede llegar a los 800 kilos. Eso le permitiría "lanzar ataques desde fuera de la zona de cobertura de fuego antiaéreo enemigo", afirmó en su día el experto militar Wei Dongxu. También permite que el WJ-700 se utilice como plataforma de lanzamiento de misiles autónomos, utilizando las indicaciones de los drones de reconocimiento Tianying.

Versatilidad

La tecnología de última generación instalada en esta gran apuesta de la industria armamentística china permite que el dron pueda ser utilizado con distintos fines. Podría usarse para realizar labores de vigilancia aérea de alerta temprana como sistema AEW (Airborne Early Warning), que detecta la presencia de objetivos hostiles.

El Halcón también puede utilizarse para llevar a cabo misiones ofensivas equipándolo con misiles antibuque, aire-aire o aire-superficie, convirtiéndolo en una plataforma capaz de hacer frente a distintos objetivos en el Mediterráneo, en el caso de Argelia.

El dron WJ-700 CASIC Omicrono

Otra de sus funcionalidades, dada su gran velocidad, la altitud que puede alcanzar (12000 metros) y sus sistemas de inteligencia, podría ser la de ejercer como dron de espionaje. Además, cuenta con tecnología de perturbación de señales de radares y equipos de comunicaciones, lo que lo convierte en un arma extremadamente peligrosa para cualquier país enemigo.

El WJ-700 es una muestra más, en definitiva, del creciente dominio de China en el sector de los vehículos aéreos no tripulados de uso militar. Se estima que las ventas del país asiático supondrán alrededor del 25 por ciento del mercado mundial, con un valor de 17 mil millones de yuanes (2,46 mil millones de euros), una cifra que pretenden multiplicar en los próximos años.

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Entre los compradores de este tipo de material procedente de China destacan, precisamente, Marruecos y Argelia. Sus últimas adquisiciones son otra de las razones por las que se considera imprescindible reforzar el conocido como flanco sur de la OTAN, uno de los temas que España pretende asegurar en la cumbre que se celebra estos días en Madrid.

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