Australia, al igual que la zona más meridional de España, tienen una cantidad de horas de sol al año que les permiten ser regiones punteras en la generación de electricidad con paneles solares. Se traduce en una menor dependencia de combustibles fósiles a la vez que deja de emitir toneladas de gases nocivos a la atmósfera.

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Por parte de los gobiernos nacionales y autonómicos se ha promulgado esta tecnología mediante subvenciones y ayudas económicas para que los usuarios instalen paneles solares en sus tejados. Una medida que no parecía tener ninguna parte negativa hasta que la región de West Australia se ha topado con un problema de estabilidad de la red.

Antes de que salten las alarmas, cabe señalar que ni mucho menos en España tendremos este problema a corto o medio plazo, pero sí puede ser una oportunidad para mirar con lupa el caso de Australia y no cometer los mismos errores mientras aprendemos de sus soluciones.

La paradoja del mix eléctrico

El mix eléctrico es la combinación de todos los métodos de generación de electricidad que se vierten a una misma red eléctrica. Una cuidada distribución de porcentajes que se traduce (si está bien diseñada) en la estabilidad energética de una región o incluso un país entero.

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Los ciudadanos de West Australia, con la instalación de paneles solares sobre los tejados de sus casas, están rompiendo ese equilibrio energético. Según los datos recogidos por el medio australiano ABC, los momentos más delicados para la estabilidad se producen en los días soleados de otoño y primavera.

Estas estaciones del año se caracterizan por unas temperaturas suaves que no requieren de conectar los aparatos de aire acondicionado (ya sea para enfriar o calentar) provocando que los hogares se suministren con la electricidad que ellos mismos generan y las plantas generadoras de carbón o gas se vayan a mínimos.

Y es aquí donde viene la cara menos simpática del autosuministro. Lo primero es que el rendimiento de las plantas no es muy flexible y no están preparadas para cambiar de un régimen de generación de electricidad a otro (menor o mayor) rápidamente.

Lo segundo es que tienen un estado de funcionamiento mínimo para garantizar el voltaje y la frecuencia para que todos nuestros aparatos eléctricos funcionen como es debido sin dañarse. Si baja de ese umbral, la planta dejaría de generar electricidad por seguridad y el resto de centrales tendrían que absorber la demanda.

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Australia se enfrenta a un problema de demanda de electricidad en momentos puntuales que pueden afectar al día a día de personas, empresas e industrias dependientes de un suministro estable. Por el momento, no se han encontrado soluciones viables a medio plazo y las esperanzas se han puesto con las baterías.

Baterías inteligentes para un suministro estable

Tesla está trabajando en el desarrollo de baterías inteligentes capaces de recoger la energía sobrante en momentos de baja demanda para que las centrales trabajen a un ritmo lo más constante posible.

Esta sería una de las soluciones que estaría barajando el ente público australiano encargado de la generación y distribución eléctrica. Que las centrales afectadas por el autosuministro de los usuarios finales nunca lleguen a bajar del límite y la energía sobrante se almacene de forma segura para periodos con más demanda (como la noche).

Australia es un país inmenso donde las distancias entre ciudades o núcleos urbanos se cuenta por cientos de kilómetros. El problema no sería que los usuarios más o menos aislados fueran totalmente independientes de la red eléctrica sino que lo sean solo durante unas horas al día pues, cuando cae la noche o el calor abrasa, requerirán del suministro de una central.

Tesla

En este sentido España sí se asemeja a Australia. Las altas temperaturas de la época estival requieren de aires acondicionados que difícilmente pueden ser suministrados con unos paneles solares de tejado al uso obligando al usuario a permanecer conectado a la red eléctrica común.