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Los primeros asientos para avión que permiten dormir en clase turista

Una startup londinense afirma haber ideado un diseño de asiento que permite dormir en clase turista, pese al reducido espacio disponible para cada persona.

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El sector de la aviación está cambiando a marchas forzadas; el desarrollo de motores más eficientes y aviones más grades permite a las aerolíneas ofrecer nuevos trayectos, cada vez más largos.

Esto trae consigo un aumento en la demanda de asientos de clase turista, más asequibles que la clase ejecutiva y la primera clase, pero también peor adaptada a estos vuelos.

El problema está, por supuesto, en los propios asientos, que no están diseñados para pasar muchas horas en ellos; incluso hay quien podría alegar que no están diseñados para pasar ninguna hora.

Dormir en clase turista es posible con estos asientos

En vuelos cortos, los asientos no son un problema tan grande, y la clase turista es la preferida de los consumidores. Pero conforme las aerolíneas ofrecen vuelos más largos, la clase ejecutiva es prácticamente la única opción razonable.

Universal Movement, una startup de Londres, pretende cambiar esto, después de haberse independizado de su empresa madre New Territory, dedicada al diseño. Su apuesta se llama "Interspace", y consiste en un nuevo tipo de asiento que se adapta mejor a nuestras necesidades en vuelos largos.

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El diseño de esta butaca se basa en dos alas plegables, una a cada lado del respaldo; normalmente, permanecen plegadas, pero si queremos dormir o cambiar la postura después de tantas horas, podemos desplegarlas fácilmente.

Estas aletas han sido diseñadas para soportar nuestro peso, por lo que podemos apoyarnos en ellas sin problemas; aunque están acolchadas, podemos usar un cojín para mayor comodidad. Curiosamente, este diseño elimina completamente el reposacabezas, un añadido que cada vez más aviones incluyen en su clase turista.

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Una ventaja secundaria es que ganamos en privacidad; como podemos desplegar la aleta del lado de la persona con la que compartimos fila, podemos recostarnos sin tener que verle la cara.

Lo importante es que estos asientos no ocupan más que uno normal de clase turista; así que las aerolíneas pueden meter la misma cantidad en el mismo espacio. Este es el detalle que probablemente ayude más a su adopción, ya que las aerolíneas juegan mucho con los márgenes en estas clases económicas.

De hecho, lo llamativo de este proyecto es cómo se centra en mejorar asientos cuyos únicos cambios, hasta ahora, se han centrado en reducir el espacio que ocupan; muchas veces ignorando el impacto en la experiencia. Hasta ahora, la mayoría de innovaciones para mejorar el vuelo se han centrado en las clases más caras, pero este proyecto demuestra que no tiene porqué ser así.

De hecho, asientos como estos pueden motivar a más personas a hacer viajes largos que, de otra manera, ni se plantearían intentar.