Pese a tener sólo 25 años, Boyan Slat es uno de los inventores más famosos de todo el planeta. Todo gracias a un concepto que ideó cuando tenía 18 años: una barrera capaz de atrapar el plástico que flota en nuestros océanos.

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Una idea que consiguió tracción, recibiendo apoyo de inversores para crear The Ocean Cleanup, una startup que puso en marcha una versión inicial de la barrera en el 2018. Gracias a la propia corriente de los océanos y a los vientos, la barrera funciona sin necesidad de energía para capturar especialmente trozos de plástico.

La utilidad de esa barrera ha recibido su porción de críticas, pero Slat ha seguido trabajando en ese y otros conceptos. Ahora llega con un nuevo prototipo, esta vez dirigido a limpiar los ríos.

El barco solar para luchar contra la basura

La misión del Interceptor está en su propio nombre: interceptar la basura antes de que llegue a los mares y océanos. El joven inventor neerlandés ha planteado que los esfuerzos para retirar basura, como su propia barrera, sirven de poco si continúa llegando más basura de manera constante. Incluso ha llegado a afirmar que sólo 1.000 ríos son responsables del 80% del plástico que llega a los océanos.

The Ocean Cleanup

Es por eso que ha planteado eliminar el problema más cerca de su origen: las ciudades y zonas industriales que generan esa basura. El Interceptor se encargaría de recorrer los ríos que pasan por estas zonas para retirar la basura.

El Interceptor se trata básicamente de un barco solar, con paneles solares en la parte superior que permiten que funcione incluso sin necesidad de un motor de combustión. La clave es que no necesita moverse constantemente, cumpliendo una función de limpieza casi pasiva.

The Ocean Cleanup

La idea es dejar el barco anclado en los ríos; el morro está diseñado para capturar trozos pequeños de basura, pero al mismo tiempo desviar piezas grandes como troncos de árboles.

El interior del barco está diseñado para guiar los trozos de basura a una cinta transportadora y hasta contenedores de almacenamiento. Todo el proceso es automático, y el barco puede ser configurado para enviar un mensaje los responsables cuando detecte que los contenedores están llenos.

Pese al alto coste del Interceptor, 700.000 €, ya ha recibido pedidos de varias ciudades en Indonesia, Malasia y Vietnam; Slat aprovechó para anunciar un cuarto pedido, que será enviado a la República Dominicana.

Por el momento, los resultados parecen buenos; el gobernador de Selangor en Malasia estuvo presente en la presentación del Interceptor para afirmar que, en sólo mes y medio, el aparato ya ha demostrado su valía capturando botellas de plástico y basura en general.

Está por ver si el Interceptor recibirá las mismas críticas que The Ocean Cleanup, especialmente en lo que respecta a cómo afecta a la fauna local. Si se confirma su funcionamiento, puede ser clave para atajar el problema de la contaminación antes de que sea demasiado tarde.