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La naturaleza está en peligro porque no confiamos en la ciencia

La naturaleza se enfrenta a una gran amenaza debido a que no confiamos en la ciencia, evitando tomar las medidas necesarias.

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La naturaleza se enfrenta a una gran amenaza debido a que no confiamos en la ciencia.

La ciencia nunca ha sido fácil. Se ha enfrentado a masas que armadas de ignorancia, han frustrado el esfuerzo de décadas de trabajo. Parte por miedo, por rumores, algún que otro experimento que no salió cómo se esperaba o el simple beneficio económico, no confiamos en la ciencia tanto cómo deberíamos.

En la biotecnología, solemos escuchar argumentos de todo tipo; algunos recurren a Monsanto, otros al capitalismo e incluso he llegado a oír que “son una obra contra Dios”. Aunque el tema del que nos toca hablar hoy no trata de nuestros queridos transgénicos, sí concierne a la ciencia que nos toca, concretamente a la epidemiológica: Se está produciendo una epidemia de un patógeno y no tomamos medidas porque no confiamos en la ciencia.

Xylella fastidiosa, el patógeno que se está alimentando de la desconfianza

xylella-fastidiosa

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Esta especie se transmite a través de los insectos, que portan la bacteria hasta la planta. Ya que esta infección ha ocurrido otras veces en países cómo Brasil, ya existen medidas de control cómo colocar plantas que puedan reducir la transmisión o diezmar la población del insecto vector.

Y os preguntaréis, ¿qué papel juega la desconfianza en este asunto? Pues bien, a diferencia del caso de otros patógenos, dónde pueda existir un tratamiento eficaz que controle la epidemia, en la infección de Xylella fastidiosa nuestra única baza para detener la rápida extensión es talar el árbol. Pero por supuesto, los locales no han aceptado con moralidad y lógica esta decisión, sino que la definen con teorías conspirativas de una medida para acabar con los árboles.

No confiamos en la ciencia lo suficiente

ciencia_estornudo

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Si esta crisis no se resuelve pronto, la infección podría extenderse por toda la región y causar la pérdida de numerosas especies vegetales en Europa y el mediterráneo.

Francia ya ha empleado medidas de control para la futura extensión de X. fastidiosa, pero en sur de Italia solo se ha tomado el asunto con mucho escepticismo.

Una de las mayores dificultades que presenta la infección de X. fastidiosa, es que los síntomas no se presentan en el árbol hasta pasados de 12 a 14 meses, siendo entonces necesaria la tala hasta de árboles asintomáticos. La muerte de estos últimos, es el motivo del desagrado hacia la medida en Italia.

El contexto Italiano de desconfianza

Olivo

Olivo

La Comisión Europea está poniendo todos sus esfuerzos sobre la mesa para detener la extensión de esta bacteria, pero se enfrenta a una firme oposición de locales y políticos en Italia. Una de las teorías conspirativas que más me llama la atención, es a manos de un grupo de activistas anti-OGM (Organismos Genéticamente Modificados) que sostiene que las bacterias habían sido liberadas deliberadamente para tener que recurrir luego a la tala.

Esta conducta no es nada nueva. En la historia de Italia ha habido sucesos complicados en los que la ciencia generó polémica. Entre los ejemplos está un grupo de seismólogos condenados a muerte por homicidio al “restar importancia” a los riesgos de un terremoto cuyas efectos fueron mortales.

También está el escándalo de una investigación de OGM dónde un investigador italiano “publicó” que los transgénicos estaban dañando a los mamíferos, usando información manipulada. Por último y para dejar más claro el asunto, recordar que Italia es uno de los países con mayor número de casos de Sarampión, una enfermedad fácilmente prevenible a través de las vacunas.

La infección de X. fastidiosa no será la única que se aproveche de nuestros miedos, desconfianza e ignorancia, por lo que tenemos que dar un paso a delante en nuestra lucha usando información bien contrastada.