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Tecnología

El proyecto para convertirnos en Piccolo y regenerar huesos a partir de grasas

Investigadores de una compañia biotecnológica lanzan un proyecto para regenerar huesos a partir de grasas, usando las cualidades de las células madre.

Si esperabas una noticia sobre medicina regenerativa, la compañía EpiBone te sorprenderá con su ultimo proyecto en el que pretenden generar huesos a partir de grasas.

Nuestra imaginación ha encontrado en las series de animación un lienzo en blanco con una gran facilidad para plasmar ideas de todo tipo. La línea que separa la ficción y la realidad cada vez es más difusa en el campo de la medicina, y para mostrar este hecho voy a recurrir al archiconocido anime de Dragon Ball. En el, podéis ver como nuestro namekiano favorito, Piccolo, regeneraba uno de sus brazos en cuestión de segundos.

Parecía una locura, pero con la revolución de las células madre muchas de las metas ficticias están tomando un color cada vez más claro; una célula capaz de volver a diferenciarse y dar lugar a otra célula a la carta. ¿Hasta que punto podemos conseguir una regeneración tan compleja como huesos a partir de grasas?

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La empresa biotecnológica EpiBone ha tomado cartas en el mundo de la ciencia regenerativa con células madre. El proyecto tiene como objetivo la regeneración de huesos a partir de células madre, aprovechando las cualidades únicas de estas últimas.

Empezarían con la extracción de una muestra de células del tejido graso, elegir las células madre y realizar un análisis por tomografía computarizada (TC) del hueso que necesitan diseñar.

El resultado será un molde del hueso donde podrán introducir las células, que tomarán alrededor de 3 semanas para adquirir la función óptima durante su madurez en la pieza del hueso, que estará lista para ser implantada.

La revolución re-constructiva

Huesos

Huesos

¿Por qué esta empresa revolucionará el sector de los procedimientos de reconstrucción óseos? Básicamente, porque no tendrían que hacer un hueso de nuevo, sino tomar un poco de una parte, regenerarlo, y llevarlo a otro lugar. Así los investigadores esperan que el uso de fármacos inmunosupresores (necesarios para el transplante y enfermedades autoinmunes)  no sea necesario, ahorrando grandes sumas de dinero, facilitando el proceso y haciendo tratables un mayor número de casos.

“Habrá una notable mejoría en el reconocimiento, ya que es ADN propio y no de otro individuo.” Asegura Nina Tandom, CEO y co-fundandora.

El proyecto aun tiene un largo camino por delante, pues necesita la aprobación federal que usualmente tarda años. Además, la FDA suele retrasar más el proceso cuándo se trata de trabajos con tejidos vivos.

Por el momento están trabajando con animales, y según las declaraciones de Tandon están aun a 18 meses de empezar las pruebas con humanos.  Si lo consiguen, en 2023 ya tendrían una solución en el mercado para un panorama donde los transplantes de hueso encabezan (por debajo de los sanguíneos) los transplantes en Estados Unidos.