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Tecnología

¿Por qué las caídas ajenas nos hacen tanta gracia? La ciencia tiene la respuesta

Os explicamos las diferentes hipótesis de psicólogos, filósofos y neurólogos sobre las causas por las que reírse de las caídas de los demás es tan divertido.

8 marzo, 2016 20:13

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Si hay algo que a todo el mundo le resulta divertido es ver a alguien caerse, siempre que la caída no sea grave, claro. La ciencia sabe porqué es tan divertido reírse de las caídas ajenas.

Desde programas de televisión tipo “Vídeos de primera”, hasta vídeos de Youtube como “La caída de Edgar”, a todos nos encantan las caídas, y cuanto más ridículas y con más espectadores, mejor. Pero, ¿por qué? ¿Tan enfermos estamos que el dolor de los demás nos resulta tan hilarante?

Lo cierto es que, como os decía, lo normal es reír de las caídas sin gravedad, por lo que no debemos sentirnos enfermos. Eso sí, muy normal tampoco es, por lo que muchos profesionales, desde neurólogos, hasta psicólogos, pasando por filósofos, han dado sus propias hipótesis para contestar a esta pregunta. Cada visión es muy diferente, por lo que lo mejor es que las leáis todas y opinéis vosotros mismos.

La psicología detrás de reírse de las caídas

psicologia-cabeza

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Cuando vamos por la calle, no es habitual ver a alguien tropezarse y caer. Son hechos poco frecuentes y, por lo tanto, incongruentes; algo que, según algunos psicólogos, nos hace sentir diversión. Ocurre lo mismo, por ejemplo, cuando vemos payasos con zapatones mucho más grandes que sus pies. Es un poco cruel, pero salirse de la media puede causar comicidad.

Otros psicólogos, como Peter McGrow, dan también una gran importancia a la distancia mental; es decir, estas situaciones sólo nos resultarán graciosas si la persona que vemos caer no tiene nada que ver con nosotros, pues no sentiremos ningún tipo de empatía. Seguramente alguno de vosotros estaréis recordando lo desternillante que fue ver caer a vuestro mejor amigo aquel sábado por la noche, pero sí que es cierto que no todo el mundo reacciona de ese modo.

Por otro lado, como sabéis, la filosofía y la psicología son disciplinas que a veces llegan a converger, por lo que también muchos filósofos han desarrollado sus propias teorías. Por ejemplo, Thomas Hobbes afirmaba que reírnos de los errores de los demás es una forma de mostrar nuestra superioridad y Henri Bergson sostenía que este tipo de comportamientos son una forma de mantener las normas sociales. Si haces algo que se supone que no está bien y los demás se ríen, intentarás que no se vuelva a repetir. Vale, caerse no incumple ningún tipo de normal social, pero tampoco es algo que queramos que nos ocurra; por lo que, si los demás se ríen, nos estarán ayudando, aunque sea inconscientemente.

Qué dicen los neurólogos

neuronas

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Esta hipótesis contradice algunas de las anteriores, pero realmente tiene bastante lógica y, a estas alturas, no nos vamos a asustar porque dos hipótesis se contradigan entre sí. Según algunos neurólogos, las culpables de este tipo de situaciones son las neuronas espejo. Estaréis de acuerdo conmigo en que, si os caéis en un sitio público, os morís de la vergüenza; pero, en cierto modo, también os resulta gracioso.

Pues ésa, precisamente, puede ser la causa por la que los demás se rían. Las neuronas espejo pueden hacer que el cerebro del espectador reproduzca las mismas sensaciones que el del protagonista de la caída, haciendo que ambos acaben desternillándose.

La próxima vez que os partáis de la risa viendo a alguien caerse en mitad de la calle, paraos a pensar por cuál de estas razones lo hacéis. Bueno, mejor ayudadle a levantarse antes.

Vía: Medical daily