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Un equipo de ingenieros de la Universidad de California en San Diego ha presentado un prototipo funcional de anillo inteligente capaz de medir varios biomarcadores a través del sudor. El dispositivo puede detectar glucosa, cetonas, ácido úrico, vitamina C, lactato y alcohol sin necesidad de pinchazos ni extracciones de sangre.

El trabajo se ha publicado en la revista Nature Communications, de la mano del laboratorio del profesor Joseph Wang. Se trata, según los propios autores, del primer anillo totalmente integrado capaz de realizar un seguimiento bioquímico continuo a partir del sudor de los dedos.

A diferencia de los anillos inteligentes que ya conocemos, como el Galaxy Ring o el Oura Ring, este prototipo no se limita a recoger datos biofísicos como el ritmo cardíaco o el sueño. Va mucho más allá, analizando de forma directa la composición química del sudor para extraer información metabólica real.

El corazón del sistema es un hidrogel osmótico, un polímero blando capaz de crear un gradiente de presión que extrae pequeñas cantidades de fluido desde la piel. Los propios investigadores comparan este proceso con el modo en que el agua asciende desde la tierra hasta las hojas de una planta.

Gracias a este mecanismo, el anillo no necesita que el usuario esté sudando de forma visible para funcionar. Puede tomar muestras incluso en situaciones cotidianas, como estar sentado frente al ordenador o dormir por la noche.

Una vez extraído el sudor, un conjunto de sensores electroquímicos integrados en el propio anillo se encarga de analizarlo. Mediante mediciones repetidas, el sistema establece factores de calibración personalizados para cada usuario, convirtiendo la señal eléctrica en valores de concentración.

Los datos obtenidos se envían de forma inalámbrica a una aplicación móvil. De esta manera, el usuario puede consultar en tiempo real la evolución de sus biomarcadores directamente desde el teléfono.

Prototipo del anillo Universidad de California Omicrono

Para comprobar su fiabilidad, el equipo probó el dispositivo tanto en voluntarios sanos como en una persona con diabetes tipo 1. Las pruebas incluyeron situaciones habituales como comer, hacer ejercicio o consumir bebidas con cetonas.

Los resultados mostraron que las lecturas de glucosa del anillo se aproximaban de forma notable a las de los monitores de glucosa continuos ya utilizados en el ámbito médico. En el caso de las cetonas, los valores obtenidos también fueron muy similares a los de los medidores de sangre comerciales.

El estudio recoge además que el margen de error absoluto relativo medio para la glucosa se sitúa en torno al 13,72%. Otros biomarcadores mostraron correlaciones de entre 0,85 y 0,90 respecto a los perfiles obtenidos mediante análisis de sangre.

Uno de los aspectos más interesantes del anillo es su capacidad para monitorizar la glucosa y las cetonas de manera simultánea y continua. Según Joseph Wang, esta combinación podría resultar muy útil para optimizar la dosificación de insulina en personas con diabetes.

Anillo despiezado Universidad de California Omicrono

El anillo también detectó con claridad patrones fisiológicos esperables durante las pruebas. Entre ellos, picos de glucosa tras las comidas, aumentos de cetonas después de bebidas específicas y subidas de lactato durante el ejercicio físico.

Los investigadores observaron incluso el efecto que tiene el alcohol sobre los niveles de azúcar en sangre. Eso sí, al depender del sudor y no de la sangre directamente, las lecturas del anillo presentan un pequeño desfase de entre quince y treinta minutos respecto a los cambios reales.

Pese a los buenos resultados, los propios autores insisten en que se trata todavía de un prototipo en fase muy inicial. El dispositivo actual es voluminoso, poco parecido a la joya discreta que promete ser en el futuro, y su batería apenas aguanta unas doce horas de uso continuo.