Ha sido una auténtica sorpresa, pero sin duda alguna toda una alegría: Microsoft ha desvelado de forma oficial todas las especificaciones de la Xbox Series X, incluso el mando. Así, de cara a junio, la firma ya tiene completamente cubierta su propuesta contra la futurible PS5 y promete ser un auténtico monstruo.

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Cuando decimos especificaciones, nos referimos a todos los detalles técnicos. Microsoft no se ha dejado nada atrás; ha mostrado qué CPU llevará, qué GPU y prácticamente todos los detalles de la consola. Y pinta extremadamente bien, ya que solucionará problemas de la generación pasada en favor de una nueva que promete muchísimo.

¿Por qué? Usará una CPU AMD Zen 2 de 8 núcleos a 3.8 GHz, una GPU AMD RNDA 2 con 12 teraflops y 52 unidades de cómputo a 1.8 GHz. Ambas partes de la consola fabricadas a 7 nanómetros que rendirán de maravilla junto a 16 GB de memoria RAM y un SSD NVMe de 1 TB.

La Xbox Series X es todo un monstruo

No sólo hablamos de que la consola de Microsoft contará con 1 TB de almacenamiento SSD NVMe, sino que encima este será completamente extraíble. Sí, por fin Xbox aprenderá de Sony y permitirá al usuario cambiar su almacenamiento, quizás para favorecer su compra o para evitar problemas con la Unión Europea. Sin embargo, los SSD de expansión de la consola serán propietarios.

Según ha explicado la misma Microsoft, la Series X usará 2 placas base de diseño compacto ubicadas en una caja que se enfriará a través de un gigantesco ventilador de 130 mm en la parte superior. La potencia de esta Series X será tal que según la misma firma la consola llegará a 4K 60 fps o a 120 fps.

Contará con lector de Blu-Ray 4K y su capacidad de expansión de almacenamiento se basará en tarjetas de expansión de 1 TB en la parte trasera de la consola. De hecho, tendrá soporte para discos duros externos mediante USB 3.2. Los 16 GB de memoria RAM, no obstante, tendrán una gestión especial.

10 GB se usarán para la GPuU, 3.5 GB para los juegos y aplicaciones en su uso y 2.5 GB para el sistema operativo. Pero como podemos ver en el vídeo, las pantallas de carga serán toda una delicia, ya que de media la Xbox Series X tardará en cargar un juego de media unos 40 segundos menos que una Xbox One X, gracias al SSD NVMe integrado.

Los tiempos de carga serán la prioridad no sólo de Microsoft sino del resto de fabricantes, ya que este era un problema recurrente en las consolas de la ya pasada generación. Microsoft llama a su tecnología de mejora de tiempos de carga "Xbox Velocity Architecture", que consiste en mejorar la integración entre el hardfware y software para la carga de los assets de los juegos. 

En cristiano esto quiere decir que los desarrolladores podrán mejorar la carga de elementos en los videojuegos. Un ejemplo: los desarrrolladores podrán, en un juego de mundo abierto, crear entornos de alta fielidad que carguen de forma dinámica, evitando problemas como el temido popping. Este problema consiste en ver aparecer texturas y elementos en pantalla a medida que nos acercamos, algo que saca completamente de la experiencia de juego.

SSD, RayTracing... ¡y 8K!

El SSD tiene una importancia mayúscula, porque no sólo mejora la fluidez del sistema y las pantallas de carga, sino que podremos reanudar juegos al instante incluso si la consola tiene que reiniciarse. Si la Series X se reinicia debido a una actualización de sistema, el juego se guardará en el SSD del sistema por lo que podremos jugar exactamente en el punto en el que estábamos días o semanas después.

Ray Tracing.

El RayTracing o trazado de rayos es otra de las novedades. Sorprende, ya que el llamado por Nvidia RTX es una tecnología especialmente demandante y que sólo el titán verde ha podido ejecutar. Es irónico que las primeras GPU de AMD que pueden ejecutar RayTracing estén en una consola, pero eso no le resta logro alguno. El RT permitirá tener iluminaciones más realistas, con sombras mejoradas y efectos cinemáticos realistas.

Por otro lado, no se sabe exactamente cómo manejará esta tecnología la Xbox Series X. Es de esperar que la iluminación varíe en según qué juegos y que esta sea lo más sutil posible para que los FPS de los juegos no decaigan, pero Microsoft ha sacado pecho con una demo de RTX de Minecraft, mejorando tremendamente la inmersión.

Por si fuera poco, también se admitirá el 8K. Microsoft no ha ahondado en demasía en este apartado, pero es fácil presuponer que los juegos que se ejecuten a esa resolución serán reescalados y que, además, correrán a 30 fps. No osbtante, en juegos 1080 y 4K los FPS serán bestiales, subiendo hasta los 120. Se usarán, además, modos de baja latencia (ALLM) y sistemas de frecuencia de actualización variable (VRR) para mantener lo máximo posible la estabilidad en los juegos.

El mando de Xbox: simple pero mejorado

Mando de la Xbox Series X. Microsoft

El mando también ha sido "rediseñado". Decimos "rediseñado" porque, si bien el mando es distinto, las líneas de diseño se han mantenido dentro de lo posible. Lo más que se ha cambiado a nivel estético es la ergonomía del mismo, asemejándose más a mandos como el de Google Stadia. Pero ahora viene con mejoras sustanciales.

Primero, recibimos la cruceta de los mandos Élite de Xbox. Puede parecer una tontería pero esta cruceta es infinitamente mejor que la actual de los mandos de Xbox One, ya que nos permite ir en direcciones diagonales de forma natural. Los gatillos traseros también han cambiado, teniendo una textura de goma en la parte superior de los mismos para mejorar el agarre, sobre todo para juegos estilo shooters.

Por otra parte, se cambia el micro-USB por USB-C pero seguimos abrazando las pilas AA (algo que no gustará a muchos) y será compatible con Bluetooth Low Energy, para mejorar la conectividad en largas distancias. Xbox sigue los pasos de Sony e incluye un botón de compartir similar al que tenemos en PS4, para enviar clips y capturas a nuestros amigos. Por cierto, los mandos de Xbox One serán compatibles con la Xbox Series X.