El anuncio de que Fitbit iba a ser comprada por Google no fue precisamente una sorpresa. La situación del fabricante de wearables no era precisamente bueno, al tener que enfrentarse tanto a marcas como Huawi y Xiaomi como, especialmente, Apple con su Apple Watch.

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A diferencia de lo que suele ocurrir, el periodo de rumores fue muy corto, y el anuncio oficial confirmó la compra muy poco después de que apareciesen los primeros indicios. Es comprensible, ya que la venta no solo beneficiará a Fitbit, sino también a Google.

Por una parte, Fitbit conseguirá el apoyo económico que necesitaba para seguir desarrollando nuevas pulseras y relojes inteligentes para fitness; y por otra, Google por fin tiene un fabricante de wearables que puede marcar el camino, al igual que hace con los Pixel en el sector de los smartphones.

La polémica de la venta de Fitbit a Google

Final feliz, y todo el mundo contento, ¿entonces? Puede que no. La fiesta de Fitbit y Google puede no ser tal para sus usuarios, especialmente aquellos que precisamente optaron por un Fitbit porque no querían un reloj Android y todo lo que ello conlleva.

A nadie se le escapa que la privacidad será una cuestión que Fitbit tendrá que responder más pronto que tarde; Google es una empresa con un negocio basado en nuestros datos, y con acceso a los relojes y pulseras de Fitbit, pronto sabrá mucho más de nuestras vidas.

Fitbit Versa Lite

Es por eso que el anuncio de la venta fue algo raro: ambas compañías sabían que iba a haber polémica sobre la privacidad, y prometieron que implementarán funciones que nos permitirán comprobar y borrar los datos que obtendrá Google después de que se finalice la compra. Pero eso puede no ser suficiente, según la opinión de los máximos responsables sobre privacidad en Europa.

Cuatro meses después del anuncio de la venta, el Comité Europeo de Protección de Datos ha realizado duras declaraciones que advierten de la unión de ambas compañías, según recoge Reuters. En concreto, le molesta especialmente el acceso que Google tendrá a los datos obtenidos por los wearables.

Los datos "en alto riesgo"

Unos datos que pueden contener información personal especialmente sensible, pero el problema no es ese: es que Google podrá combinar esa información con los datos que ya posee de los internautas. Según el Comité, que una compañía sea capaz de combinar y acumular semejante cantidad de datos personales es lo que supone un "alto riesgo" para la privacidad y la protección de datos.

Por el momento, las palabras del Comité no afectan al acuerdo, pero sí que ha pedido a Fitbit y a Google más transparencia sobre la privacidad de los datos de los usuarios, y las implicaciones que tendrá el traspaso de información, además de "mitigar" posibles riesgos.

El Comité advierte que tendrán que tomar esas medidas antes de buscar la aprobación de la UE para la venta; algo que Google necesita después de que la primera reacción de la Comisión Europea no haya sido positiva.

Google responde

Google por su parte ha lanzado un comunicado para responder a Bruselas. "Desde Google estamos adquiriendo Fitbit para que nos ayude a desarrollar dispositivos en el competitivo mercado de los wearables. El acuerdo está sujeto a las aprobaciones regulatorias habituales. La protección de la información de las personas es fundamental para nuestra actividad, y continuaremos trabajando de manera constructiva con los reguladores para responder a sus preguntas", apunta un portavoz de la compañía.

Además, Google ha querido recalcar sus palabras de cuando ejecutó la compra de la compañía especializada en wearables: "nunca venderemos información personal a nadie. Los datos de salud y bienestar de Fitbit no se utilizarán para los anuncios de Google y les daremos a los usuarios de Fitbit la opción de revisar, mover o eliminar sus datos", con las que ha querido tranquilizar no sólo a las autoridades europeas, sino también a los usuarios.