SpaceX ha completado con éxito este lunes 28 de septiembre el lanzamiento número 14 de Starship, el megacohete diseñado para encabezar las futuras misiones del programa Artemis que parte hacia la órbita terrestre por primera vez, aunque con un incidente durante el proceso de amerizaje.
El histórico despegue ha quedado registrado a las 14:48 hora peninsular española y se ha realizado desde Starbase, la base de la empresa aeroespacial de Elon Musk situada en el sur de Texas (EEUU), junto al golfo de México.
La gran relevancia de este decimocuarto vuelo de prueba reside en su perfil de misión: por primera vez, la compañía intentará colocar la enorme nave en órbita alrededor de la Tierra.
Liftoff of Starship! pic.twitter.com/40D8bXSkr2
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Este objetivo, calificado como un "hito enorme" por la propia SpaceX durante su retransmisión oficial, busca consolidar los avances técnicos clave necesarios para garantizar la futura reutilización integral de la nave.
Super Heavy has splashed down in the Gulf of America! pic.twitter.com/pEIjC2Aae1
— SpaceX (@SpaceX) September 28, 2026
Además, Super Heavy ha amerizado en el Golfo de México a los 7 minutos de vuelo. Sin embargo, la Starship no tuvo tanta suerte, y las cámaras captaron cómo explotaba de manera espectacular al impactar contra el agua.
SpaceX no ha realizado aún declaraciones sobre si esta explosión estaba prevista, o si se ha tratado de algún error durante el proceso. El vídeo muestra cómo el proceso de amerizaje fue suave y sin fallos aparentes; la explosión ocurrió cuando la nave volcó e impactó contra el agua, por los restos de combustible que aún quedaban en su interior.
La Starship aterriza suavemente en el mar y explota al volcar.
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Misión finalizada.@SpaceX #Starship #Starbase pic.twitter.com/4dq3hSxcIO
Y es que un detalle llamativo es que SpaceX decidió cambiar la misión durante su desarrollo. Según el plan original, la nave iba a permanecer en órbita durante 10 horas, pero después de apenas 3 horas, la organización optó por una reentrada adelantada. La compañía no ha aclarado si esta decisión fue tomada como resultado de algún problema.
Hasta ahora, las misiones de Starship habían seguido deliberadamente trayectorias suborbitales pasivamente seguras
Este enfoque previo permitía maximizar la seguridad pública y recopilar datos durante vuelos reales, terminando siempre en un amerizaje en el océano Índico cuando los motores se apagaban y la nave iniciaba su reentrada atmosférica sin la velocidad necesaria para mantenerse orbitando.
Starship performs its orbital insertion burn and enters orbit of Earth for the first time pic.twitter.com/LodrSTnEnl
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En esta ocasión, la misión está diseñada para alcanzar una altitud de aproximadamente 275 kilómetros sobre la Tierra.
El objetivo inicial era que el Starship completase unas seis vueltas alrededor del planeta durante un vuelo de casi 10 horas, antes de realizar un amerizaje previsto en el océano Pacífico, al oeste de Chile. La duración final ha sido de apenas 3 horas, y esto no es algo sorprendente.
Desde el principio, SpaceX aclaró que solo intentarían completar esta exigente maniobra orbital "si las condiciones lo permiten"; de lo contrario, el megacohete abortaría el intento y regresaría a una trayectoria controlada hacia el océano Índico, replicando el esquema de las pruebas anteriores.
Llegar a una órbita terrestre baja (LEO) y permanecer en ella depende fundamentalmente de la velocidad conservada por el vehículo, más allá de la altitud alcanzada.
Una vez que el Starship asciende lo suficiente para superar el roce atmosférico, debe desplazarse lateralmente a unos 28.000 kilómetros por hora.
A esa velocidad extrema, el cohete entra en un estado de caída libre continua: la fuerza de gravedad lo atrae hacia el suelo, pero la superficie terrestre se curva bajo el objeto al mismo ritmo, permitiendo que la nave permanezca en órbita de forma estable.
Superar este hito técnico no solo supondría un éxito sin precedentes dentro del programa de desarrollo del Starship, sino que validaría de forma definitiva la arquitectura del vehículo de cara a las ambiciosas etapas futuras que tiene por delante, tanto para las misiones tripuladas de la NASA como para las aspiraciones marcianas de Elon Musk.
