Publicada

Sonos está de vuelta. La compañía especialista en sonido ha lanzado una revolución en su sistema y nuevos altavoces, un cambio de ciclo que comenzó con Sonos Play.

Este altavoz compacto y coqueto llegó para aprovecharse —especialmente— en días de verano, en los que se busca llevar la música a todas partes: excursiones, escapadas o tardes en la piscina. Sin embargo, con la llegada de Sonos 27 también se podrá usar mejor para ver películas con una barra de sonido a partir de otoño.

El producto representa una nueva era. La semilla de la Sonos que viene. Se trata del primer dispositivo lanzado tras la crisis del rediseño de la aplicación y la salida de Patrick Spence como CEO de la empresa, así como dos años después de la llegada al mercado de modelos como la Sonos Arc Ultra o el Roam 2.

El Sonos Play llega para demostrar el potencial de la marca (349€), volver a reclamar la fortaleza sonora con un altavoz todoterreno y polivalente, siendo capaz de volver a poner sobre la mesa la excelencia que obsesiona a la compañía y que ahora vuelve a llegar en un formato portátil.

Ideal en casa, excepcional fuera

El Sonos Play evoluciona la fórmula de Move y Roam para colocarse entre ambos. Un hueco ideal que le permite convertirse en un potente altavoz para el hogar, al mismo tiempo que hace cómodo llevarlo a todas partes sin sacrificar en el exterior a la experiencia de sonido a la que te acostumbras en casa.

Es potente pero compacto; portátil pero capaz. Una combinación que sobre el papel parece magia, pero que Sonos consigue hacer brillar como sólo la compañía sabe.

Sonos Play Chema Flores

Para combinar el uso en interior y exterior apuesta, como sucede en los otros altavoces portátiles de la compañía, por la conexión dual de bluetooth y WiFi.

Esta doble conectividad permite conectarse a él de forma directa cuando estamos en una escapada y disponer así de reproducción más tradicional, pero cuando de verdad brilla es en el momento que se conecta también al WiFi de casa y encaja en ese engranaje perfecto que es el ecosistema de productos Sonos en el hogar.

Sonos Play Chema Flores

Para usarse en casa cuenta con una base de carga, donde se convierte en una pieza angular de la habitación en la que se encuentre. Sin embargo, la gracia de este altavoz es llevarlo a cualquier lugar y sumergirte en la música. El potencial sonoro todoterreno es su reclamo.

Para hacerlo dispone de dos tweeters inclinados para ofrecer agudos nítidos con una amplia separación estéreo, mientras que los medios-graves garantizan voces claras y detalladas, al tiempo que dispone de graves profundos para sentir el sonido en su máxima expresión. Sorprende cómo un equipo tan pequeño logra sacar graves tan detallados y realistas.

Sonos Play Chema Flores

La cobertura de 180 grados hace que, en una reunión en casa o en una terraza, nadie se quede 'fuera del sonido'. La reproducción se mantiene limpia con voces e instrumentos claros, incluso sin tener que subir el volumen hasta el máximo. Los graves son profundos y controlados para el tamaño, sin caer en el típico ruido de muchos altavoces Bluetooth.

La tecnología Automatic Trueplay se encarga de ajustar el sonido al entorno, tanto dentro como fuera de casa, sin obligarte a pasar por calibraciones manuales.

La practicidad llega con el no tener que pensar: lo colocas y él sólo se equilibra. No es magia, pero sí suficiente para marcar diferencias frente a modelos que suenan bien solo en un punto concreto.

El otro gran elemento que permite una enorme experiencia sonora es su diseño.

El Play es un cilindro compacto, limpio, reconocible con materiales que se sienten sólidos y —sobre todo— preparados para la vida real: golpes, salpicaduras, terraza y mochila.

Sonos presume de resistencia a caídas y certificación IP67, lo que significa que soporta polvo y puede aguantar inmersiones puntuales resistiendo a chapuzones accidentales. No es ultra ligero, pero dispone de un asa que invita a cogerlo con una mano siendo mucho más cómodo que el Move.

Ecosistema, la clave de Sonos

Más allá de llevarlo a todas partes, la verdadera clave de este Play —y donde realmente le vas a dar más uso— es en casa. Y aquí el ecosistema de Sonos es la clave.

Cuando está en casa y lo tenemos conectado por WiFi es un altavoz Sonos de pleno de derecho. Tanto por rendimiento como por usabilidad.

Sonos Move 2, Sonos Play y Sonos Roam Chema Flores

Se integra en el sistema para agrupar habitaciones, emparejar dos unidades en estéreo y sincronizar con otros altavoces de la marca repartidos por la casa.

Desde la app puedes jugar con grupos, volúmenes independientes por estancia y acceso cientos de servicios de streaming, además de integración con asistentes de voz y AirPlay 2 en una única plataforma.

Sonos Play junto a Sonos Arc Ultra Chema Flores

La base de carga no es solo comodidad, es la pieza que convierte al Play en 'altavoz fijo' cuando estás en casa. Lo colocas ahí y se comporta como un altavoz de estantería siempre listo; lo levantas y se convierte en altavoz portátil sin romper la experiencia Sonos ni obligarte a cambiar de mentalidad. Es un detalle que, en el día a día, marca más que cualquier especificación técnica: porque nunca está apagado.

Cabe tener en cuenta también que esta vinculación con el ecosistema no sólo se puede exprimir por WiFi, sino que también se puede emparejar con un Move 2 adicional manteniendo pulsado el botón de reproducir/pausa para llevarte un mini sistema multiroom en versión picnic. Te da una segunda vida si tienes más de un altavoz de la marca.

¿Me lo compro?

El Sonos Play llega al mercado español con un precio de 349 euros, en línea con lo que la marca suele pedir por sus productos. Se encuentra por encima de muchos altavoces bluetooth, pero aquí la experiencia va mucho más allá. Tienes la versatilidad de un equipo de alta fidelidad para casa, que además lo puedes llevar con comodidad —y mismo rendimiento— a cualquier lugar. Algo que nadie tiene tan bien desarrollado como Sonos.

Aquí el hardware no es lo único importante. La experiencia de la compañía con su ecosistema, la vinculación a otros modelos y la calibración automática del sonido en el entorno hacen que Play llegue con ventaja frente a la competencia a pesar de su precio.

Sonos Play Chema Flores

Su encaje más lógico es para quien ya tiene Sonos en casa o se plantea montar un sistema escalable: compras uno, luego añades un segundo para estéreo, más tarde un Era en otra habitación… y todo encaja en casa. En ese contexto, los 349 euros duelen menos porque no estás pagando solo por el altavoz de la terraza, sino por una pieza más versátil que te cubre el salón entre semana y las escapadas de fin de semana.

Por contra, si tu prioridad es simplemente el mejor altavoz portátil por euro invertido, el Play no es la compra más racional y es mejor optimizar por otras opciones.

En suma, Sonos Play es un altavoz honesto con lo que promete: muy buen sonido para su tamaño, integración sobresaliente en el hogar y una portabilidad realista. Su precio está a la altura de la calidad, pero sólo le sacarás verdadero provecho si vives en su ecosistema.