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Los coches eléctricos han demostrado ser una alternativa eficaz para acabar con las emisiones contaminantes en la ciudad, ya que no tienen tubos de escape por los que se escapan gases producidos por la combustión.

Sin embargo, no debemos caer en el error de pensar que los coches eléctricos están completamente libres de contaminantes; de hecho, son especialmente propensos a generar un tipo de contaminación del que se habla poco: las partículas generadas por los neumáticos.

Debido al peso de las baterías, el rozamiento constante de los neumáticos con el asfalto genera más partículas contaminantes, además de un mayor desgaste de los frenos que también produce polvo nocivo.

Para solucionar este problema, un equipo de estudiantes, el TU/ecomotive de la Universidad Tecnológica de Eindhoven en Países Bajos, ha desarrollado un vehículo prototipo llamado VENTRA, capaz de capturar el polvo que generan sus propias ruedas mientras circula.

Este proyecto nace en respuesta a la preocupación creciente sobre la contaminación por microplásticos y materiales pesados derivados de las ruedas. VENTRA plantea una solución mediante el sistema T.R.A.C.E, siglas de "captura de abrasión de neumáticas y carreteras por electrostática".

El dispositivo se instala cerca de las ruedas y utiliza la propia corriente del aire que genera el coche al avanzar. Al pasar las partículas por el sistema, reciben una carga eléctrica que las atrae hacia una superficie colectora conectada a tierra, donde quedan adheridas sin necesidad de usar filtros tradicionales.

El prototipo VENTRA TU Eindhoven Omicrono

Los resultados preliminares, obtenidos mediante simulaciones por ordenador, muestran una eficacia llamativa. A velocidades urbanas bajas, el coche logra atrapar hasta un 42% de las partículas emitidas por sus neumáticos; a mayor velocidad, entre 50 y 80 km/h, la tasa de captura se sitúa en torno al 24%.

Para limpiar el colector, basta con usar un aspirador o agua, y los propios desarrolladores han logrado reciclar parte del material obtenido para integrarlo en los acabados del diseño interior del vehículo.

Además de para recoger residuos, el equipo ha enfocado el diseño en reducir la producción de micropartículas desde el origen. Para ello, han aligerado notablemente la estructura; el chasis del VENTRA está fabricado con paneles termoplásticos reforzados con fibra de carbono.

Como resultado, el chasis pesa apenas 135 kg, incluyendo los 45,5 kg del monocasco; esto supone una reducción de peso cercana al 40% frente a un chasis convencional equivalente de unos 230 kg.

En total, el coche pesa 790 kg, lo que equivale a unos 1.000 kg menos que la media de los turismos eléctricos actuales. Al disminuir la masa, la fricción de los neumáticos se reduce, generando una menor cantidad de polvo.

Por último, el prototipo cuenta con un asistente de conducción integrado llamado Clean Drive, que analiza en tiempo real aspectos como la conducción, el frenado y la aceleración, aportando consejos al conductor a través de la pantalla para cambiar su estilo de conducción.